TRANSMETROPOLITAN, Vol. 10: “Una vez más”, de Warren Ellis y Darick Robertson


Título original:
Transmetropolitan: One More Time TPB

Sello: Vertigo (DC Comics)
Guionista: Warren Ellis
Artista: Darick Robertson
Entintador: Rodney Ramos
Contenido:
Transmetropolitan
#55- 60 (Jun. 2002– Nov. 2002),

Transmetropolitan: I hate it here (Jun. 2000),
Transmetropolitan: Filth of the city
(May. 2001)

Publicación USA: Ago. 2011
Public. España: Jul. 2016 (ECC ediciones)
ValoraciónClásico moderno/10

Transmetropolitan llega a su fin completando una de las mejores series que he tenido el placer de leer en mucho tiempo. Una obra que se merece estar en ese grupo de clásicos modernos al que pertenecen Predicador, El último hombre, Sleeper y seguro que otras que aún no he leído como 100 Balas, Scalped (estoy en ello) y, ojo sorpresa, Sandman. Un cómic diferente, atrevido, con un protagonista sobrado de personalidad y cuyo mensaje, casi quince años después de su publicación, sigue estando tremendamente vigente. Veamos cómo concluye todo en…

TRANSMETROPOLITAN. Vol. 10
de Warren Ellis y Darick Robertson

En los últimos números de la serie regular asistiremos al desenlace del enfrentamiento entre Spider y Callahan, mientras todo arde a su alrededor. Ninguno de los dos pasa por su mejor momento: nos encontramos con el periodista, al borde del colapso debido a graves problemas de salud, y al presidente con la voz del pueblo en contra. Claro que Callahan cuenta con el apoyo de una fuerza policial que no duda en disparar primero y limpiar la mierda después. La tensión va a ir in crescendo y nadie va a escatimar recursos para alzarse victorioso sobre el otro, porque ya se sabe, el fin justifica los medios. Y en eso Spider es el mejor.

Y hasta aquí el repaso de la historia de este tomo, si acaso destacar que se complementa con un par de especiales que se publicaron fuera de la colección regular. Dichos especiales son una excusa para que varios autores den su versión del personaje y lo que representa, Spider Jerusalem, así como del mundo que ha ido desarrollando Ellis, quien aporta pequeños textos de apoyo a modo de reflexiones del periodista más famoso del mundo del cómic (sí, porque Peter Parker era fotógrafo y Clark Kent apenas escribe artículos). Estos especiales, si bien son interesantes, tendrían que haberse publicado en un tomo aparte y haber dejado el último arco argumental y el último episodio, en concreto, para cerrar esta serie.  Así es como fue concebido por sus autores y así es como debería haber sido.

Todo listo para el cara a cara final entre Spider Y Callahan.

Entiendo, más ahora que soy librero (ejem), que ECC haya querido incluirlos aquí por miedo a que no vendieran por si solos, pero los podría haber publicado en otros tomos ya que cronológicamente tampoco coinciden. El final de la serie, por cierto, me ha encantado. Pero ya llegaremos a eso…

Cuando empecé con esta aventura de leer por primera vez un cómic y reseñarlo número a número realmente no sabía qué me iba a encontrar, supongo que esa es una de las gracias de estos seguimientos. Suele ocurrir que cuanto mejor considerado está un cómic mayor es la decepción, por suerte, este no es el caso. Personalmente me ha gustado mucho y considero que es un cómic que todo el mundo debería leer, no en vano, es una obra autoconclusiva, de tono adulto y que invita a la reflexión mientras la lees.

La mala leche de la serie estará presente hasta el final.

Transmetropolitan es una obra diferente por muchos motivos, que por sí solos ya son importantes pero que, cuya suma, eleva la calidad de la obra hasta ese nivel notable que decía antes. Quizás el más importante sea su tono cínico, capaz de meter el dedo en la llaga durante el tiempo suficiente para inducir a la reflexión al lector, pero que no olvida que el cinismo tiene un poso humorístico. Durante toda la serie las escenas más duras se combinan a la perfección con momentos desternillantes, y, siempre, sin olvidar el mensaje crítico

Tan importante como el fondo es la forma, y este mensaje  tan potente va acompañado de un mundo propio, inventando ex profeso por los autores. Un mundo futurista, plagado de gadgets que parecen sacados de las mejores historias de sci-fi pero que, a la vez, sirven como elementos representativos de la sociedad en la que vivimos. Una mirada al futuro que nos devuelve el reflejo de un presente complicado, cuanto menos, con tantos paralelismos entre el cómic y las noticias de hoy que asusta ver la vigencia del mensaje de la obra.

A ver si llega pronto el futuro y nos llenan el cerebro de mierda de la buena.

Todo esto ya daría para hablar de un buen cómic pero hay más, mucho más. La guinda la ponen los autores y co-creadores de la serie, Warren Ellis y Darick Robertson, con el mérito añadido de haber sido los mismos durante los 60 números, algo que no siempre ocurre en estos casos. En honor a la verdad, lo único que no se ha mantenido ha sido un portadista fijo, pero, lo que se pierde por aquí, se gana por el gran elenco de artistas que se han paseado por la serie.

Warren Ellis, un guionista siempre a tener en cuenta, se vuelca en su obra más personal consiguiendo mantener el interés por la historia en todo momento. Pese a no ser una serie trepidante y la trama podría resumirse en pocas líneas, el ritmo se adapta al desarrollo de personajes y al resto de elementos que dan forma al mundo en el que se desarrolla el cómic. Para que te importe lo que sucede en una historia debes formar parte de ella, conocer a sus personajes y sus circunstancias, descubrir el entorno donde viven y empatizar con sus sentimientos. En Transmetropolitan todo está cuidado hasta el menor detalle y ese es un mérito único del guionista británico. El mismo mérito que tiene saber acabar bien una obra, y Ellis lo ha bordado, porque el final de la serie, como decía, me ha encantado. Pero ya llegaremos a eso…

En el tablero de dibujo está Darick Robertson, cuyo trazo sabe adaptarse tanto a las escenas de personajes con diálogo, y son muchas, como a otras de acción trepidante, que no son pocas. Domina la narrativa con decisión y no es extraño ver varias páginas sin texto, donde la acción fluye con una naturalidad pocas veces vista en un cómic. No vamos a hallar páginas repletas de viñetas, pero no es fácil narrar con dos o tres cuadros por página o directamente splash pages, y Robertson lo consigue mes a mes. Para acabar de redondear su trabajo el dibujante nos ha regalado numerosos episodios con diferentes propuestas artísticas muy originales y siempre manteniéndose al servicio de la historia.

Con esta excelente narrativa sobran las palabras aquí y en el cómic.

No podía acabar este repaso a Transmetropolitan (con el que llevo casi dos años) sin hablar de Spider Jerusalem, protagonista absoluto de la obra y un personaje que ya forma parte de la historia de los cómics. Spider no es sólo la voz del guionista y el motor de la historia, no sólo es el protagonista de los mejores momentos, es también un personaje irreverente, mal carado, provocador y con más mala leche de la que puedas imaginar. Pero, con todo y con eso, es adorable y encantador, lo que viene siendo un cabrón simpático, y es imposible no dejarse llevar por su carisma arrollador. Es ese amigo que te saca de quicio pero al que es imposible decirle que no, ese bastardo que siempre te dirá la verdad aunque no la quieras oír. Spider además protagoniza el final de la serie que, personalmente, me ha encantado. Pero ya llegaremos a eso…

…ha llegado el momento de hablar del final. Si ya sois lectores de Zona Zhero deberíais saber que nunca hacemos spoilers, así que lo único que diré es que me ha encantado.

Últimas noticias, Spider es un cabrón… y ahora los deportes.

Parece una tontería, pero hay muchas historias que no saben acabar bien, en esos casos se dice que el camino ha valido la pena. En el caso de Transmetropolitan todo, absolutamente todo vale la pena, lo que para mí era una obra desconocida se ha convertido en un cómic imprescindible. Si uno solo de los nuestros lectores se ha animado a conocerla ya habrá servido este humilde seguimiento. Espero que así sea, y ahora, toca a ponerse con otra obra de éstas que aún no he leído, pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. AlbierZot dice:

    Muy grande. No queda sino rendirse ante Transmet. y su terrible vigencia, como señalas. Pese a todas las pegas que uno quiera ponerle, finalmente Ellis te gana por la mano con un cierre magnífico. A mí me ha gustado que incluyan las columnas porque funcionan a modo de anexo retrospectivo y hacen reposar la obra. Ha molado seguirla a ritmo de post, tks .:)

    • Pues sí, hay que rendirse ante Spider, Ellis y Robertson porque nos han regalado (hace años ya pero ey, la he descubierto ahora) un cómic imprescindible. Sobre lo de las columnas opino que hubieran quedado mejor antes para que la obra concluyera tal y como fue concebida pero entiendo lo que dices. No sabes cuanto me alegra saber que había alguien detrás de cada repaso y, por supuesto, gracias a ti por leernos y por comentar

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