TRANSCREPUSCULAR, de Jordi Pastor

 

 


Título original:

Transcrepuscular. Los ojos bizcos del Sol HC
Sello:
Gigamesh Editorial
Guionista: Jordi Pastor (obra original: Emilio Bueso)
Artista: Jordi Pastor
Publicación España: Diciembre 2020
Valoración: El cómic sigue adaptando la literatura

 

 

 

Esto no va de polillas. Ni de cucarachas. Ni de gusanos. Ni siquiera va de moscas. Esto va de caracoles. De gasterópodos hermafroditas. Esos seres que a veces caen en tus brasas, o en tu paella, o en ese plato de conejo con tomate tan rico que hace tu madre. De caracoles y ciencia ficción. Una ciencia ficción heroica. Fantástica. Más cercana a la espada y brujería extraña que a esos relatos que fabulan con las leyes de la física actual para crear un universo nuevo, pero, quizá, científicamente posible. Esto es…

TRANSCREPUSCULAR
de Jordi Pastor

Una ciencia ficción en la que dichos caracoles son simbiontes con tendencias parasitarias que confieren a cada portador una amplia panoplia de cualidades sobrenaturales. Asco y poder. Mucosa y magia. Porque esto no va de coherencia. Ni de rigor realista. Esto va de sensaciones. De sumergirse. De dejarse llevar. De intentar que lo que te sugiere la historia vaya construyendo poco a poco un entramado argumental épico, digno de cualquiera de esos relatos de transición en los que el héroe, tras enfrentarse a múltiples peligros, consigue salvar el día. Que para eso es el héroe. Y los héroes siempre salvan el día. Aunque no queramos que nadie nos salve ni uno más de estos días de mierda. Pero eso al héroe no le importa. Él salva. Es inexorable. Como la órbita del sol. Como el desamor. Como el dolor y la pérdida. Como la muerte. Pero eso es tema para otro artículo…

Jordi Pastor adapta la novela homónima de Emilio Bueso de manera inmisericorde, sin mostrar contemplación alguna. El lector o conecta o se pierde. No hay término medio. No hay explicaciones, ni diagramas, ni una introducción que puede ayudar a recorrer el camino más allá de la que se muestra en la contraportada. Apoyado en algunos cartuchos de texto por el propio Bueso, Transcrepuscular es lo que es. No se esconde. O lo afrontas o lo dejas. El mundo en el que te adentras está completamente formado de antemano, y combina a la perfección con los tonos que el autor elije para definirlo. Colores en colisión, como el propio planeta, condenado a un ciclo eterno sin rotación en el que todo oscila entre el hielo y el fuego y la única vida se desarrolla en una franja ecuatorial en la que, como con el Nilo, la vida se muestra exuberante. Transcrepuscular también es la primera parte de una trilogía, por eso es conveniente asumir su lectura siendo consciente de esa sensación de obra por completar que dejan este tipo de artefactos. A este respecto, una de las virtudes de la obra de Bueso y Pastor es la de generar esa necesidad de continuar leyendo que, tras consumir, te obliga a abrir un navegador de Internet y buscar si está ya publicada la continuación de la obra.

Novela original de Emilio Bueso.

Esta es, además, la confirmación de Gigamesh como editorial de cómics que produce material propio y patrio. Cómics editados de manera excepcional (la calidad del papel y el cartoné siempre es un punto a favor para los que, como yo, somos enfermos del olor a tinta y del tacto satinado) y que se lanza a la aventura de crear contenido en el azaroso mundo industrial del noveno arte. No es una tarea fácil. Y menos cuando arriesga de esta manera con los contenidos. Cómics de ciencia ficción dura nada asequible para los profanos, pero que contienen una profunda dosis de magnetismo para todos los que amamos este asombroso, complejo y profundo género. Transcrepuscular cumple a rajatabla con este aura críptica y fascinante, y abre la puerta a seguir consumiendo con deleite los dos próximos tomos que, esperamos, cierren la trilogía también en cuatricromía.

Publicado en el DIARIO DEL ALTO ARAGÓN el 3 de Enero de 2021

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