TOSCA DE LOS BOSQUES, de Teresa Radice y Stefano Turconi

 

Título original:
Tosca des Bois, I, Jeunes filles, chevaliers, hors-a-loi et ménestrels HC
Sello: Éditions Dargaud
Guionista: Teresa Radice
Artista: Stefano Turconi
Contenido: Heathen #1-4 (Jun. – Dic. 2015)
Publicación Francia: Septiembre 2017
Publicación España: Junio 2020 (Dibbuks)
Valoración: Aventuras dignas de ser recogidas en un romance

 

Bien sabéis de mi pasión por el libro antiguo y por su configuración formal, así que me emociono cosa mala cuando encuentro en un tebeo alguna referencia a ello. Tampoco oculto mi entusiasmo por los tebeos infantiles. Gran cosecha, por cierto, la de estos últimos tiempos con novedades, licencias y encargos que vienen indiferentemente de editoriales de tebeos y de grupos editoriales literarios que, en ambos casos, están desarrollando líneas infantiles de cómic. Así que imaginad qué sucede cuando al abrir un tebeo infantil al que le tengo unas ganas locas me encuentro con que en la primera página aparece un monje iluminando un manuscrito. ¡Fantasía! ¿Sabéis de qué tebeo se trata?

TOSCA DE LOS BOSQUES
de Teresa Radice y Stefano Turconi

Nos encontramos en Italia en pleno siglo XIV, el siglo anterior a que se inventara y difundiera la imprenta. El mercado de los libros poco se parece al actual. El saber, y por tanto el texto escrito, comienza a abrirse a la ciudadanía gracias a las universidades, a la evolución de los núcleos urbanos y a la nobleza urbana. Dejan de ser, pues, los monasterios los establecimientos aglutinadores de cultura y saber. Hasta a partir de mediados del siglo XV (aunque según el territorio, hasta entrado el XVI), si se quiere una copia de un título concreto, no queda más remedio que copiarlo a mano. Para esos menesteres están los copistas: para trasladar palabra por palabra el contenido de un volumen a un nuevo ejemplar. Puede ser que, por encargo de nuevo propietario o porque el texto así lo requiere, se embellezca ese volumen con ilustraciones, filigranas o iniciales ilustradas. Quienes destacaban por la minuciosidad y excelencia en la preparación y factura de dichos menesteres eran algunos monjes en ello especializados, verdaderos maestros de la iluminación, decorando esas letras y textos con colores o, de forma más fastuosa, con pan de oro. Concentración, paciencia, especial habilidad y muchas horas de práctica: la combinación perfecta para un resultado óptimo.

Pues así es precisamente como se abre esta historia: con la visión de un monje copista (el hermano Cosimo) en plena faena de iluminación de un manuscrito. De esta manera, se nos anuncia que la historia a la que vamos a asistir, es de las que marcan época. Los textos de las didascalias que aparecen en esas viñetas iniciales nos lo confirman, pues se utilizan expresiones propias de la narración oral y de la transmisión de relatos con las que se quiere atraer la atención. De esta forma, esos dibujos sobre los que trabaja el monje no son más que los primeros compases de Tosca de los bosques: Muchachas, caballeros, bandidos y trovadores, de Teresa Radice y Stefano Turconi. El hermano Cosimo nos adentra en el castillo de Castelguelfo, en plena Toscana italiana, hogar del duque Granito Fieramosca y su esposa, para que seamos testigos de lo que allí acontece.

El hermano Cosimo nos presenta esta genial historia.

Este primer tomo que lleva por título Muchachas, caballeros, bandidos y trovadores, además de plantear una historia completa, ejerce las veces de introducción a los personajes de la colección. Si bien acaba de publicarse en nuestro país, Tosca de los Bosques, ya lleva unos años de andadura en el país vecino con tres tomos allí editados. Así pues, Radice y Turconi realizan formalmente las presentaciones ante los lectores y conocemos las principales características del trío protagonista y de sus principales secundarios.

Por un lado tenemos a Lucilla, hija única del duque Fieramosca, señor de la guerra, y de la duquesa Fieramosca, señora de las fiestas. Siente una profunda soledad y la vida en el castillo le resulta tremendamente encorsetada: por su escalafón social (los estamentos de la sociedad medieval, ya se sabe) está obligada a llevar una vida que no la llena en demasía. Por otro, los hermanos Tosca y Rinaldo, tan opuestos como la noche y el día. Pragmática la una, soñador el otro; alma de aventurera, corazón de artista; temeraria y extrovertida; reposado y tímido; proveedora de sustento, compositor de versos. Huérfanos que sobreviven como pueden cobijados en una cabaña construida en un árbol. Un incidente casual hará que los mundos tan distantes de los que proceden los tres personajes confluyan impulsándoles a vivir trepidantes aventuras juntos, permitiéndoles darse cuenta de que son muchos más los elementos que los acercan, aspectos como las ansias de libertad o de reivindicación de su identidad.

Cuando las técnicas de evasión te salen regulinchi…

Teresa Radice y Stefano Turconi son capaces de armar una entretenida historia de aventuras a partir de la ficción de ciertos aspectos históricos. El periodo medieval en general y los castillos en especial, además de ejercer de imán para los más pequeños, son un excelente decorado si sabes explotar sus argumentos. La vida en el castillo, la rigidez de los estamentos, la cotidianidad de las clases pudientes, el papel de la mujer, la forma de medrar en la sociedad, las políticas de expansión, el entretenimiento o la difusión de la cultura son aspectos que se entretejen conformando el esqueleto espacial y temporal que sirve de base para el desarrollo de la trama y el crecimiento personal de sus protagonistas. Dinamismo y acción priman, junto a los toques de comicidad que aportan diálogos, animales (imprescindibles en las historias infantiles), el comportamiento de algunos personajes (no hay más que ver al “pretendiente”), las presencias manifiestas (las tres criadas, como tres hadas madrinas) o algunas situaciones comprometidas, comprometedoras y provocadas (que viva el caos).

Hay una positividad inherente en el trasfondo de todos los trabajos de Radice y Turconi (incluido este) que hace que tras su lectura siempre quede muy buen sabor de boca. Alejándose del burdo adoctrinamiento, consiguen que los más pequeños, a la par que se entretienen, se planteen interesantes reflexiones a propósito del desarrollo de las tramas y acciones de sus protagonistas, resaltando valores como la lealtad, la valentía, la generosidad o la bondad. Sus personajes, seres humanos y animales, de todo tipo y condición, acostumbran a tener una vitalidad deslumbrante y una definición que va más allá de los meros clichés.

A veces es hasta más interesante hablar con una paloma…

La guionista y el dibujante se han labrado un nombre entre el público lector infantil, no sólo en cuanto a tebeos, sino también en literatura; se sienten cómodos creando para ellos y se nota. Y ejemplos hay varios. Uno de sus grandes éxitos es Lila Trotamundos (un tebeo que me parece una auténtica delicia y del que ya os hablé hace un tiempo), pero en su haber también se encuentra la colección de tebeos Orlando (recientemente publicado el primer tomo Orlando y el secreto del monte soplón) o la colección literaria La vuelta al mundo de Lila (Destino). 

Hay circunstancias que los estilos no pueden obviar: la vinculación de Radice a la revista Topolino o que Turconi viene de la sede italiana de la factoría Disney. La creación de historias de la una y el trazo del otro los delatan -así, a modo de ejemplo, no hay más que ver las portadas y las ilustraciones de la colección infantil Agatha Mystery (La Galera) para intuir que Turconi está detrás de ellas-. Sus personajes son reconocibles por sus rasgos amables, brillan con luz propia y no tienen dobleces. Es el color el que construye las viñetas que conforman cualquiera de las narración de sus creaciones y lo hace en forma de trazos llenos de vida y algo descuidados que dotan de gran dinamismo a las escenas. Delimitan excepcionalmente los ambientes y aportan matices dramáticos de cara a la interpretación de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, graduando la luminosidad según el instante así lo requiera. O la estación del año. En este caso, ya la portada nos anuncia el otoño con tonos marrones y dorados tiñendo el paisaje natural. Esa languidez del otoño se siente a lo largo de todo el tebeo.

Cuando, esta vez sí, la técnica de evasión te sale fetén.

Un tebeo que me reafirma en mi postura y convencimiento de que los tebeos perpetrados por Teresa Radice y Stefano Turconi son capaces de iluminar mentes y corazones con sus colores, composiciones, tramas y entrañables personajes. Autores imprescindibles en las tebeotecas de los más pequeños.

¡Nos vemos en la Zona!

 

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