TITANES: RENACIMIENTO, Vol. 1, de Dan Abnett y Brett Booth

 

Título original:
Titans, Vol. 1: “The Return of Wally West” TPB

Sello: DC Comics
Guionista: Dan Abnett
Artista: Brett Booth
Entintador: Norm Rapmund

Colorista: Andrew Dalhouse
ContenidoTitans: Rebirth #1 (Ago. 2016), Titans #1-6 (Sep. – Dic. 2016)

Publicación USA: Marzo 2017
Public. España: –
Valoración: 5.5/10

TITANS: REBIRTH, Vol. 1
de Dan Abnett y Brett Booth

Finaliza ya la primera fase del Rebirth, el enésimo relanzamiento de DC Comics que, en esta ocasión, parece haber buscado captar la simpatía del mismo público que hace unos cinco años la propia editorial alienó New 52 mediante. Lo que ha llamado realmente la atención de Rebirth no han sido sus autores, más allá de algún puntual fichaje la mayoría ya trabajaban en la editorial, sino el enfoque, la promesa de tratar de recuperar situaciones y personajes sacrificados en el altar de la modernez (entiendase modernez como “años 90”). Hoy vamos a hablar de uno de los grupos que más afectados resultaron de aquellos Nuevos 52: Los Titanes.

Estos son los miembros “actuales”. ¿Os suenan?

Que los Titantes pasaban por horas bajas era algo que saltaba a la vista ya en los últimos años de la editorial pre-Flashpoint y que la solución a esto no era el camino escogido por Didio y compañía, también. Y es que los Nuevos 52 supusieron la neutralización de uno de los grupos con más solera del Universo DC, cuyas aventuras habían sentado las bases de eventos tan definitorios como Crisis en Tierras Infinitas. Un grupo con décadas de riquísima historia y personajes que nada valían para las cabezas pensantes del momento. Los Titanes y su historia desaparecieron, como la de tantos otros personajes, para empezar desde cero en el noventero nuevo universo DC en manos de un Scott Lobdell que llevaba exiliado de los cómics, por razones obvias, desde hacía diez años.

Junto a Brett Booth (del que hablaremos en nada, tranquilos) el hombre de las camisas hawaianas se puso manos a la obra y relanzó unos irreconocibles Jóvenes Titanes que poco más allá del nombre, tenían que ver con los que marcaron la historia de la editorial. Como era de esperar, para todo el mundo excepto para la editorial la cosa no acabó de funcionar satisfactoriamente por varias razones, las más obvias:

  • La pérdida de sus miembros icónicos: New 52 eliminó de la existencia a Wally West, Donna Troy mientras que desvinculó del grupo a Cyborg, Arsenal, Nightwing.
  • Olvido de la historia: El grupo se inicia desde cero (para hacerle la vida más fácil a ese hipotético lector que no sabe lo que es Wikipedia) perdiendo toda la historia, desarrollo del grupo y relaciones entre sus miembros.

El mejor es el chaval que hace ladrillos con la mente.

Nada más empezar ya hemos perdido al lector habitual (ese que no le importa a nadie) ¿Qué puede ofrecerle New 52 al lector potencial? Pues a Scott Lobdell unido a una falta total de dirección editorial que no sabe si los Titantes ya existían antes del número #1 del susodicho reinicio o si habría que recontar (pero de manera mucho peor) la historia de Raven y Trigon o meterse en todos los crossovers de Batman posibles para aumentar ventas.

Que el concepto haya pasado por varios cambios de equipos creativos, de rumbo y de numeración en el último lustro mientras todo el mundo ignoraba la serie más allá de señalar lo mal guionista que era Lobdell allá por 2011 ilustra perfectamente el fracaso del relanzamiento.

Parecía que DC había quemado definitivamente el concepto de los Titanes (no se extrañen, ya lo hizo con la Legión o Hawkman) cuando se publica la miniserie Titans: Hunt.

La portada ya hablaba de lo bien usados que estaban los Titanes.

Podríamos considerar Titans: Hunt como la precuela, junto a Lois & Clark, de Rebirth. Es imposible entender la dirección actual del equipo sin hablar de esta miniserie de ocho números dibujada por Paulo Siquiera y que inicia su publicación a finales del 2015.

Para empezar, su guionista es el actual escritor de la serie: Dan Abnett, este escritor británico es conocido fundamentalmente por su amplia carrera junto a Andy Lanning, la pareja creativa se iniciaría en los 90, pero sería a principios del siglo XXI donde su trabajo brillaría, tanto en DC con el relanzamiento de La Legión de Superheroes, como en Marvel con su celebrada Aniquilación . Vamos a explicarlo de manera sencilla: sin Abnett y Lanning probablemente jamás hubiera habido película de Los Guardianes de la Galaxia. En los últimos tiempos, y ya alejado de su compañero Lanning, Abnett se ha convertido en uno de los últimos fichajes de una DC que busca alejarse de la mala imagen ganada a pulso durante los últimos años y ofrecer autores con una calidad mínima.

Días del pasado olvidado.

Volviendo a Titans: Hunt, muy probablemente instado por la editorial, Abnett resuelve una de las grandes dudas que arrastraban los Titanes del New 52: su origen, su historia. El guionista inicia el camino que seguirá más adelante toda la línea editorial de La Casa de Superman y establece que existió un grupo de Jóvenes Titanes con anterioridad al esperpento perpetrado por Lobdell, cuyos miembros recuerdan poderosamente a la alineación “clásica” del grupo. Pero, ¿Qué les pasó a estos Titanes y por qué nunca hemos oído hablar de ellos?, el guionista optará por la respuesta fácil: algo o alguien ha hecho olvidar su existencia, tanto al resto del mundo como a ellos mismos. La cuestión es que cuando acaba la miniserie, los titanes “originales” (que no clásicos) entre cuyas filas militan personajes como Arsenal, Donna Troy, Nightwing o Tempest se han vuelto a reunir. No obstante, tanto ellos como el lector son conscientes de que todavía falta algo o más bien alguien y ahí entra Rebirth.

La secuencia en cuestión en Rebirth #1

Si pudiéramos buscar un símbolo de todo lo malo que trajo la llegada de New 52, sería la desaparición de Wally West, el Flash de la Edad de Bronce. Wally empezó como Kid Flash en el universo pre-Flashpoint para convertirse en el Flash titular tras la muerte de Barry Allen, manteniéndose en el papel durante décadas y demostrando que los superhéroes mainstream pueden evolucionar de verdad si existe voluntad y hay talento detrás. Wally empezó en los Titanes como Kid Flash, maduró, sustituyó a su mentor, se casó, tuvo hijos y, en un momento determinado, él mismo llegó a pasar el legado a la siguiente generación.

Quizá precisamente por simbolizar todo lo que hemos señalado la DC de Didio, Harras y Lee decidió quitárselo de encima como si jamás hubiera existido, sacándose de la manga un nuevo Wally West para que hiciera de Kid Flash. Pero los lectores no se olvidaban del clásico, tampoco Geoff Johns, la mente detrás de Renacimiento, encargado de las tramas generales del relanzamiento después de que, fracaso tras fracaso, DC bajara del burro noventero. El Especial DC Renacimiento nos devolvía a un rejuvenecido Wally West, al que el Universo DC había olvidado, en una carrera contra reloj para recuperar su historia, cosa que solo lograba de manera parcial, dejando claro al lector que esto solo es el inicio de un largo camino, de al menos dos años, destinado a recuperar la grandeza del Universo DC.

Los encargados de continuar la odisea de Wally por recuperar su mundo en las páginas de los Titanes serán el mentado Dan Abnett y Brett Booth, dibujante surgido de la Wildstorm de Jim Lee, asentado ahora en DC junto a su antiguo jefe y que, como hemos señalado, colaboró junto a Lobdell en el relanzamiento de los Jóvenes Titanes.

Por si acaso se os olvidan los nombre, ellos los ponen.

La serie abre con el Wally original, que luce un horrendo nuevo uniforme, visitando a sus antiguos compañeros en los Titanes, que lo han olvidado, para hacerlos recordar vía flashbacks su historia en común. Y es que gran parte del protagonismo de esta primera saga recae sobre Flash, ya que su regreso no solo ha sido el detonante del regreso del grupo, también de un antiguo villano de este. Otro eje de la trama es Linda Park, la que fue mujer y madre de los hijos de Wally, a la que Abnett recupera, retomando los planteamientos del especial Renacimiento y jugando con las emociones del lector veterano al mismo tiempo que introduce la pareja al nuevo.

Portada del Titans #1

Pero no solo de Flash viven los Titanes y nuestro guionista tiene tiempo para reintroducir al resto de personajes siguiendo la misma estrategia: presentándolos al nuevo lector al mismo tiempo que le dedica guiños sobre su pasado al viejo. Si bien es innegable que en este apartado el protagonismo de los otros miembros del grupo se ha visto menguado en favor del corredor escarlata, Abnett logra dedicar algo de tiempo a personajes como Arsenal y Donna Troy, con los establece futuras tramas, de nuevo, basadas en los personajes y sus relaciones. El resto, sin olvidarse de ellos, quedan en segundo plano a la espera de recibir atención más adelante.

Entonces, ¿logra la trama de Abnett mantener el delicado equilibrio que conlleva recuperar al lector de siempre al mismo tiempo que introduce al nuevo en los elementos verdaderamente propios del grupo?. Bueno, se defiende. Y es que hay que reconocer que el guionista ha hecho los deberes y sabe qué hacía de los Titanes un grupo especial más allá de ser una JLA junior. Son una familia, sus miembros han crecido juntos y el fuerte de la serie está en sus relaciones e interacciones. Además, juega con la ventaja de estar reconstruyendo el legado de uno de los grupos más maltratados de los últimos tiempos ante un público cansado de noventadas y bastante receptivo al renacimiento.

Pero en esta ventaja también se encuentra uno de los problemas que arrastra esta serie, derivado de la dirección general de la editorial: se queda a medias. No estamos tanto ante una recuperación de la historia del grupo, sus miembros y sus relaciones como ante una reinterpretación de todo lo mentado. Este enfoque conlleva un riesgo, ya que a no acabar de apelar directamente a ninguna de sus audiencias potenciales, ni a los lectores alienados por el New 52, ni a los nuevos lectores que poco saben de la serie. Si esto va a quedar así o realmente se va a tratar de un regreso del grupo original desaparecido tras Flashpoint mucho me temo que no lo veremos en las páginas de esta serie sino en el futuro evento de la editorial.

¿Queríais a Wally West? Aquí tenéis por ración doble.

Y finalmente vamos al problema gordo de la serie, que tiene nombre y apellido: Brett Booth del que los Titanes no se libran ni con su renacimieno. Booth es, como ya hemos dicho, un dibujante surgido y formado en la Wildstorm de Jim Lee en los 90… y su estilo se ha mantenido en aquella época. Sus carencias a la hora de mostrar la anatomía claman al cielo, con personajes alargados en poses imposibles, sus rostros se mueven entre extremos, o inexpresivos o ridículamente exagerados, su narrativa es, por decirlo suave, confusa… Todo un lastre que le resta visibilidad a la serie.

La actual serie de los Titanes es un paso en la dirección correcta, como lo es todo Renacimiento. A falta de ver hacia donde nos llevará la nueva dirección editorial de DC Comics, podemos decir que la serie resultará, como mínimo, simpática e interesante a los seguidores clásicos del grupo y de, sobretodo, los de Wally West, probablemente el mejor Flash de la editorial. Mientras que aquellos que tengan un mínimo interés en descubrir a los personajes, tendrán ocasión de familiarizarse tanto con los personajes como con los elementos que hicieron al grupo especial, una versión de ellos al menos. Todo esto, claro, si logran superar el trazo de Booth.

¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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