TIEMPOS PRECARIOS, de Flavia Biondi

 

 


Título original:

La Giusta Mezura HC
Sello:
Bao Publishing
Artista: Flavia Biondi

Publicación Italia: Noviembre 2017
Publicación España: Octubre 2020 (La Cúpula)
Valoración: Respira hondo y… ¡salta!

 


En las baldas de nuestras bibliotecas personales reposan volúmenes que indudablemente han contribuido a nuestro crecimiento personal, enriquecimiento intelectual o desarrollo sentimental. Al igual que somos capaces de revivir instantes a partir de una melodía, un aroma o un sabor, las páginas que leemos encierran un tremendo potencial de efecto, influencia y reflejo. Quizá unas lecturas condicionen nuestras percepciones, otras nos reafirmen en nuestros posiciones, mientras que también las hay que nos abren los ojos a otras realidades que no concebíamos, pero igualmente están las que nos provocan una honda impresión, o que nos tocan en lo más profundo y para siempre, siendo incapaces de olvidar esas sensaciones que su lectura despertó en nosotros.

Literariamente hay una novela que me marcó y que sigo recordando con esa mezcla de fascinación por el descubrimiento de autora y obra, y desazón por la sensación de desasosiego que me inocularon  sus palabras: Nada (Destino, 1945), de Carmen Laforet. Por aquellos entonces, yo estaba a punto de emprender rumbo a Barcelona a estudiar. Ese paralelismo con Andrea -su protagonista- y las sensaciones encontradas de su periplo en Barcelona, me impresionaron tanto que, durante los meses anteriores a mi partida, estaba realmente agobiada ante la idea de tener que vivir en esa ciudad que para mí poseía intrínsecamente esos matices presentes en Nada. Una vez en la ciudad condal, constaté y me convencí de que no era así.

Mi crónica literaria sentimental.

Si esa asociación la vinculo a mi época como estudiante, años más tarde conocería otra obra que me provocaría exactamente la misma sensación, pero en lo tocante al ámbito laboral. Y aquí ya entran en juego las viñetas: se trataba de El mundo a tus pies, de Nadar (Astiberri). Un cómic soberbio en todos los sentidos que metía el dedo en la llaga de la maltrecha situación laboral de los jóvenes. Empatía hacia aquellos que, con una excelente formación y ganas de trabajar, se topan con un techo de cristal y una pesada sensación de derrota al mirar al futuro, eso es lo que suscitó en mí la lectura de este tebeo en el que podía identificarme sin dificultad y en buena parte con sus personajes.

Por supuesto, el lado más íntimo y personal también se ve afectado por lo que leemos. Seguro que cualquiera de vosotros podéis nombrar varios tebeos que os han tocado de lleno sentimentalmente. Yo confieso que me quedo con…

TIEMPOS PRECARIOS
de Flavia Biondi

Más allá de las crisis amorosas que puedan sucederse en una relación larga, o la apatía vital que te produce levantarte todos los días para acudir a un trabajo que nada te aporta, que poco tiene que ver con tu formación o intereses, y que aceptaste como algo temporal pero que no hay nada mejor en perspectiva, Tiempos precarios me parece un tebeo que refleja a la perfección aquello de – me vais a permitir que parafrasee a Amaral- “No sé qué hacer con mi vida”.

Crisis existenciales me parece que las llaman. No importa cómo las denominen, inconscientemente sabes que estás pasando una. Muchas señales te lo confirman: desde esa sensación de relaciones vacías, hasta una rutina ya insoportable que no sabes cuando se instaló en tu vida y de la que ves prácticamente imposible desembarazarte o la sorpresa al percatarte de que casi no reconoces a las personas que tienes a tu alrededor porque sucede que los seres humanos evolucionamos sin previo aviso. La sintomatología es prácticamente inabarcable: no saber cuándo tu mundo ha dejado de funcionar correctamente, no identificar el momento en que comenzaste a perder la ilusión, la impresión de que no estás siguiendo esa vida pautada que la sociedad nos impone, una impotencia ante los cambios que el entorno y tu gente experimenta, o el hecho de escudriñarse ante el espejo en busca de aquello que genuinamente eres, pero que ya no tienes tan claro. Aunque el cómic se centra más en lo que podía ser la crisis de los 30 bien definida por un cúmulo de circunstancias y con una pareja (Mia y Manu) que viven en un piso compartido, con la inestabilidad laboral a la orden del día y la pasión del enamoramiento fuera de combate, es en este presente que vivimos perfectamente extrapolable a cualquier edad y puede darse por partes.

Cómo estropear un momento romántico…

La artífice de remover en nuestro interior a propósito del día a día de esa pareja es Flavia Biondi, una historietista italiana con un nombre en el mundo de la autoedición y autoproducciones. En 2012 fundó junto a otras siete personas el sello Manticora Autoproduzioni y desde entonces su producción no ha cesado con historietas para antologías o cómics largos como L’orgoglio di Leone (2014), de temática LGTBI+; La generazione (2015) o Ruby Falls (2020), junto a Ann Nocenti en el que supone su primer trabajo para el mercado americano. Flavia Biondi es otro ejemplo más que suma a la percepción desde las publicaciones que llegan a nuestro país del interesante panorama actual de la industria del tebeo nacional italiano, y muy especialmente en lo que a autoras se refiere, demostrando que hay vida y muy buenas propuestas más allá de los títulos que nos llegan de los mercados tradicionales.

Los protagonistas de Tiempos precarios, Mia y Manu, acusan la incidencia de algunas de esas afecciones descritas anteriormente y están construidos desde la cotidianidad, la riqueza de diversos matices y los efectivos secundarios. No solo sus palabras, pensamientos y acciones transmiten intensamente, también lo hace el doble relato narrativo que se va intercalando a lo largo de la trama, el trazo con el que construye la trama, los escenarios que van y vienen atendiendo a dónde quedan instalados los focos, las composiciones de página y los planos cuidadosamente escogidos. Biondi, de esta manera, te lo pone muy fácil para montarte y dejarte llevar por el relato.

Aunque la tonalidad no es exactamente la misma, el bitono de Tiempos precarios me retrotrae poderosamente a las narraciones de dos tebeos también editados por La Cúpula y cuyas páginas suponen igualmente el testimonio de un profundo crecimiento personal: Aquel verano, de Jillian y Mariko Tamaki, y Piruetas, de Tillie Walden.

Dejadme que lo piense…

Hay dos frases hechas que planean sobre el tebeo y que en su combinación me parece que definen a la perfección la obra. Por un lado, la justa medida, una expresión que aparece en diversas ocasiones a lo largo de la narración, que es la traducción literal del título original del cómic y que evoca el equilibrio, algo tan difícil de conseguir. Por otro, el elefante en la habitación, una expresión metafórica utilizada cuando se habla de ignorar problemas, fingiendo que no existen, para evitar lidiar con ellos. Es esa locución la que emplea Bao Publishing, sello en el que se publicó originalmente Tiempos precarios, al referirse a su clasificación.

Estoy muy agradecida a La Cúpula por haber traído a Flavia Biondi a nuestro país en un debut que formalmente me ha parecido muy destacable y que, personalmente, me ha tocado, pues me he reconocido en diversas situaciones y personajes.

¡Nos vemos en la Zona!

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