THE TOYS THAT MADE US. ¡Nos gustan los muñecos!

Título originalThe Toys That Made Us
Fecha 1ª emisión: 22 de diciembre, 2017
Cadena: Netflix
Creador: Brian Volk-Weiss
Temporadas: 2
Episodios: 4 + 4
Reparto: Donald Ian Black, Jordan Bryce, Rob Bruner, Mike Gerbi, Robert Riechel Jr., Justin Shepherd, Mike Vaughn, Margo Dane, Dolph Lundgren, Josh Odsess-Rubin, Roger Sweet.
Valoración: Mi reino por un Castillo de Greyskull. Mi vida por un Halcón Milenario /10

No os lo vais a creer pero la nostalgia vende. Es más, y ahora sí que no os lo vais a creer, los ’80 venden. Así que imaginaros si a esta suma explosiva le añadimos uno de los fenómenos mundiales más importantes de toda la galaxia, más en boga que nunca con el estreno de hasta cuatro películas en cuatro años seguidos después de cuatro décadas de la cinta original. Le añadimos la que quizás sea la franquicia juguetera para niñas más famosa de todo el mundo y de la historia. Para finalizar dos de las líneas de muñecos que inspiraron cómics, series de animación televisiva y hasta películas de acción real. ¿Habéis escuchado eso? Es el sonido de mi cerebro explotando ante tal magnitud de recuerdos, imágenes icónicas y datos frikis.

Esta imagen mola más que The Last Jedi . Y mucho más que Rogue One, claro.

Cada uno de los cuatro capítulos que componen la primera temporada de The Toys That Made Us se centra en una línea de juguetes mundialmente conocida, en un formato documental que mezcla imágenes de archivo con entrevistas actuales con aquellos que, de un modo u otro, estuvieron presentes en la creación de estos juguetes. Es importante destacar dos cosas respecto al formato de la serie. Lo primero es que no se casa con nadie, siempre mostrará todas las versiones de la misma historia (siempre y cuando la otra parte quiera hablar, que en alguna ocasión parece ser que no quisieron) y cuenta con los mejores críticos sobre el tema, que no son otros que los coleccionistas. El segundo dato a destacar es el tono de los episodios, con un ritmo notable, un humor muy bien hilado gracias a un montaje perfecto que combina opiniones de los entrevistados con otros cortes para formar sketches muy hilarantes.

Ay, que recuerdos me trae esto. De cuando tenía el pelo largo y eso…

Pero este humor que impregna cada uno de los cuarenta y pocos minutos que duran los episodios, no quita que la serie sea un torrente de información, de datos históricos y de imágenes, tanto de archivo como actuales, que para si quisieran documentales en apariencia más serios. Además, como ocurre a menudo en la vida, la realidad supera a la ficción y son varias las historias ocultas que se hayan detrás de estos juguetes que despertarán nuestro interés más allá de lo meramente friki. Aunque, como no podía ser de otra manera, esta serie está hecha para frikis y por ello cuentan también, entre sus invitados, con coleccionistas de esos que tienen auténticos museos en sus casas. Y poca cosa hay que nos guste más a los nostálgicos que crecimos en los ochenta que ver colecciones ajenas (sí, como les pasa a los viejos con las obras).

Queda claro que esta serie tiene un interés más allá de lo que es meramente hablar de juguetes antiguos pero, obviamente, es esta parte la que más pasiones va a levantar entre la audiencia. No podía ser de otro modo contando con Star Wars, Barbie, He-Man y G.I.Joe entre sus protagonistas, licencias conocidas por todos y que seguro casi todo el mundo tuvo en sus manos en algún momento de su infancia. Por suerte las historias no se centran tan sólo en el origen de estos juguetes y eso que como ocurre a menudo cuando se trata de narrar procesos creativos de productos de éxito hay versiones contradictorias. El hecho que las historias avancen hasta nuestros días, da pie a conocer muchas anécdotas desconocidas y ver cosas que no llegaron aquí o que, al menos, no sabía de su existencia. Concretamente me viene a la cabeza dos momentos muy buenos al respecto. Uno es cuando los creativos de He-Man decidieron hacer un muñeco que iba con pequeñas bombas fétidas ya que su poder era oler mal (hay vídeo del anuncio). El otro es que la G.I. Joe tenía un portaviones que medía dos metros. Pese a ser algo alucinante pensaba que era un producto que no había llegado a nuestro país pero el otro día hablando con un amigo (Hola Javi, que seguro que estás leyendo esto) me explicó que él había jugado con ese portaviones en casa de un amigo.

He-Man era tan macho que montaba un tigre. Que se ponía encima. O sea, a ver...

Durante el recorrido por la trayectoria de cada línea de juguetes asistiremos a diferentes momentos históricos que permiten tener una panorámica mejor acerca del proceso creativo que conllevó la aparición de las diferentes marcas. Mujeres que quieren ser independientes en una sociedad dominada por el hombre, las diferentes guerras en las que década sí, década también anda metido EEUU, fenómenos inesperados como el éxito de Star Wars y el impacto que tuvo en el mundo del merchandasing, todos ellos son ejemplos de como  las circunstancias externas influyeron en la aparición de estos juguetes.

Otro elemento importante en estas historias, que viene a añadir esa dosis extra de interés y, a menudo, humor, es la parte del business que movieron estas marcas. Negociaciones de todo tipo, intereses ocultos, más de un delito federal, la cara oculta de la fama, algún que otro farol que se tiraron los creativos y demás malas artes que siempre envuelven el mundo empresarial. Como decía al principio aquí no se casan con nadie y, gracias a una objetividad basada en hechos probados, reparte méritos y castigos por igual lo que llevará al espectador a sorprenderse en más de una ocasión. Después de todo hablamos de licencias millonarias y ya sabemos que el dinero no da la felicidad.

Un juguete de 2m sí que mola y no las recreaciones de videoconsolas en miniatura.

Ver, disfrutar, estos 160 minutos de televisión han sido todo un viaje a mi infancia pero también ha supuesto mucho más. Un repaso a productos que forman parte de la cultura popular desde hace muchos años y que siguen más de actualidad que nunca, un recorrido por grandes momentos creativos en los que se combinaron grandes dosis de talento y fortuna, una mirada nostálgica a una época que no volverá. Pero, tranquilos, se acaba de estrenar una segunda temporada, así que podemos seguir regocijándonos en eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La nostalgia y los ’80 venden, sí. Pero es que en mi caso soy un cliente fácil. Casi tan fácil como en otro tipo de mercado. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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