THE SHOW. Alan Moore ilumina Sitges

Título Original:
The Show
Año: 2020
Director: Mitch Jenkins
Guión: Alan Moore
Fotografía: Simon Tindall
Reparto: Tom Burke, Roger Ashton-Griffiths, Siobhan Hewlett, Alan Moore, Eric Lampaert, Daniel Tuite, Robert Goodman, Ethan Rouse, Gayle Richardson.

Valoración: …must go on

Sinopsis: Fletcher Dennis es contratado para encontrar un artefacto que ha desaparecido. Su búsqueda le lleva a la ciudad de Northampton, un pueblo encantado que se encuentra justo en el corazón de Inglaterra y que, según parece, ha colapsado en un agujero negro de sueños y esperanzas. Al llegar a él, Dennis se encuentra en un mundo repleto de mafiosos que conquetean con el voodoo, aventureros enmascarados y con bellas durmientes en estado de coma..

Esta 53ª edición del Festival de Sitges va a ser recordada por muchas cosas. Sí, las mascarillas, David Lynch, la distancia entre espectadores, el Doctor Calighari, las sesiones on line… Pero hay una que prevalecerá sobre todas, algo que no olvidaremos jamás: este año 2020 hemos visto el nombre de Alan Moore en pantalla grande, en los créditos de una película.

Yo corazón Alan Moore.

Habiendo renegado de las adaptaciones de Watchmen y V de Vendetta, de los supers, de Hollywood y ya no digamos de los supers de Hollywood, el simple hecho de ver su nombre abarcando toda la pantalla resulta desconcertante y emocionante. Verlo a él presentando la peli en primerísimo primer plano, justo antes del visionado, también emociona… y desconcierta cuando intenta sonreír a cámara y no le sale durante unos interminables cinco segundos, tras desearnos que “enjoy The Show”.

Y no, no estamos ante una película de superhéroes, aunque aparezca uno con su máscara y todo. Tampoco ante una de detectives, aunque se nos muestren varios. No es una película de terror, aunque contenga vampiros, ni una comedia, aunque salgan payasos. The Show es la continuación de Show Pieces, cinco cortos guionizados por Moore y dirigidos por Mitch Jenkins en 2014, ambientados en un Northampton noir decadente y con un universo muy particular.

La chupipandi.

En esta ocasión seguimos los pasos de Steve Lipman, Bob Mitchum o Fletcher Dennis. Anticuario, hermano de una víctima o detective privado, según se tercie. Varias identidades y un único objetivo: localizar una joya en forma de cruz que tiene en su poder un tal James Mitchum. Esta búsqueda le lleva a un hospital donde conoce a Faith (protagonista del primer corto de Show Pieces), último nombre que menciona Mitchum antes de morir y el primer cabo que atar para poder seguir tirando del hilo. Un hilo que conecta directamente con dos viejas glorias de la comedia y, de alguna manera que todavía no me queda muy clara, con una agencia de detectives regentada por dos niños.

En el fondo da igual la trama, admito que se escapan muchos detalles en un único visionado, ya que, a pesar de ser una historia de detectives, en vez de dejarnos pistas, lo que nos deja Moore son diálogos profundos y reflexiones segmentadas de un todo que sólo se puede entender si no se piensa en nada. Al fin y al cabo, es un guión de Alan Moore y, si algo me han enseñado unos cuantos años de lectura a mis espaldas, es que es experto en ir plantando semillitas aparentemente inconexas a lo largo del relato para que luego florezcan enredadas entre sí. Una amalgama de personajes, lugares, fechas que van encajando poco a poco, sueños que se mezclan con una realidad en la que los vivos hablan con los muertos y la poesía se hermana con la brujería. Una burda excusa del Hechicero de Northampton para acercarnos a sus ideas e introducirnos en un tributo absoluto a la ciudad donde creció.

Alan Moon.

Al extraño y metafísico imaginario de Moore hay que sumarle la pericia de Jenkins a la hora de rodarlo. Con un uso particular del lenguaje cinematográfico y un abuso consciente de ángulos de cámara inclinados y estilizados, su propuesta encaja casi a la perfección con la de Moore. Y, aunque se reconoce la mano de uno y otro en el plano real y onírico, tengo que reconocer que contiene dos escenas para el recuerdo en cuanto a técnica se refiere. Una es el encuentro con los niños detectives, Michelson & Norris, con un estilo noir clásico, rodado en blanco y negro y narrado en primera persona por uno de ellos. La otra es la conversación de Lipman-Mitchum-Dennis con uno de los viejos cómicos, interpretado por el propio Alan Moore, que destila auténtica magia: la luz (la que se ve y la que no), la grave y cadente voz de Moore, el fantástico vestuario, el elaborado maquillaje y (aplausos) la increíble peluquería.

Cuando alguien es un genio de los guiones, da igual en qué formato los presente porque el resultado va a ser siempre espectacular. Porque que Alan Moore es un espectáculo. Su persona y su personaje. Puro espectáculo. The Show.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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