THE PROMISED NEVERLAND, de Kaiu Shirai y Posuka Demizu

 


Título original:
Yakusoku no Neverland (約束のネバーランド)
Sello: Shueisha
Guionista: Kaiu Shirai
Artista: Posuka Demizu

Publicación Japón: Ago. 2016 – Actualidad
Publicación España: May. 2018 – Actualidad (Norma)
Valoración: El shonen prometido /10 

 

 


Hace ya algún tiempo di en la Zona mi opinión de cuál era la situación actual del shonen comparando dos de los estandartes de la Shonen Jump como son Black Clover y Boku no Hero Academia y donde ya dejé caer que habían un par de series que si que estaban dando sin lugar a dudas un verdadero soplo de aire fresco a la archiconocida revista. Ha llegado el momento de hablar de una de ellas, una apuesta arriesgada llevada a cabo por autores prácticamente desconocidos y muy alejada de lo que cabría esperar que triunfase en una publicación de estas características. Hoy os hablo de…

THE PROMISED NEVERLAND
de Kaiu Shirai y Posuka Demizu



Grace Field House es una idílico orfanato donde, junto a sus otros “hermanos”, viven Emma, Norman y Ray, los huérfanos más brillantes que sacan siempre la máxima puntuación en los rigurosos exámenes diarios a los que son sometidos. Bajo la supervisión de Madre, los críos tienen todo lo que uno puede desear y no echan en falta nada, algo que cambiará para siempre al descubrir el terrible secreto que oculta la institución: el complejo no es más que una selecta granja de carne humana para alimentar a monstruosos demonios. Conociendo esto y  que se acerca la fecha límite en la que serán sacrificados, el trío protagonista comenzará a planificar una huida a la desesperada para salvar a toda su familia. 

The Promised Neverland lo tenía todo para fallar: ningún nombre conocido detrás, género que salvo casos muy excepcionales nunca ha acabado de funcionar en la Jump, una huida absoluta de lo que cabría esperar del diseño de personajes en un shonen… Y aun así se ha convertido sin lugar a dudas en una de las series más importantes del momento. Todas estas pequeñas inconvencionalidades son rápidamente tapadas por una trama sólida que te atrapa desde el primer momento y con un manejo de la tensión magistral capaz de retorcer la situación más idílica posible hasta convertirla en una experiencia agobiante para los personajes e intrigante para el lector. La huida hacia delante constante de los protagonistas, siempre a la desesperada sin saber que se oculta detrás pero nunca sin dejar de medir cada paso dado, crea una historia que inevitablemente te traslada a los momentos más brillantes de Death Note. Pero en este caso no hay momento para el respiro, la rueda sigue girando, no hay un escenario en el que los niños ganan porque, por mucha ilusión y esperanza que tengan, ellos mismos son conscientes que no saben más allá. Es sencillamente brillante.

Mirad que os doy con la chancla de estar por casa.

Es posible, puesto a ser puntillosos, que a primera vista los personajes parezcan hasta cierto punto planos y sin mucha chicha. Es comprensible, al principio Emma, Norman y Ray son presentados como contraposiciones básicas de sus diferentes personalidades y modos de actuar pudiendo ser rápidamente catalogados como la activa, el planificador y el cerebrito pero esta clasificación tan simple se queda muy atrás al rascar un poco en su forma de pensar y motivaciones. Porque si, todos quieren sobrevivir, pero cada uno de ellos quiere hacerlo en sus términos, añadiendo más presión a una atmósfera que parece que va a estallar en cualquier momento. Es esta manera en la que Kaiu Shirai construye la historia, ocultando siempre un secreto más, dejando sus migitas de pan a la perfección y con cliffhangers que te dejan con el corazón en un puño, la que convierte esta serie la perfecta candidata para el tipo de publicación que, irónicamente y tal como comenté en el último podcast, esta en plena caída libre y ya atisbando el fondo del pozo.

Algo más irregular es el dibujo de Posuka Demizu, algo comprensible dada su inexperiencia, pero que no deja de dar verdaderas joyas en algunos aspectos como  en todo lo referente a los demonios y la parafernalia a su alrededor, una parte que tarda algo en desarrollarse. Hasta entonces Demizu hace un buen trabajo contraponiendo imágenes de la quietud y tranquilidad más absoluta con escenarios oscuros y agobiantes con cambios tan bruscos como apropiados siguiendo el guión. Es cierto que en algunos momentos puntuales se nota su falta de práctica con ciertas expresiones corporales o faciales que desentonan con el tono general de la obra pero que, a medida que pasan los capítulos, se nota que son aspectos que van siendo mejorados y perfeccionados.

Cena pero de tranquis.

Nunca me cansaré de repetirlo, The Promised Neverland ha sido para mi toda una sorpresa y me alegra muchísimo que haya calado tan bien entre el público japonés. Lo único que me hace más feliz que la obra en si misma es que, junto con los cambios en los hábitos de consumo del manga que se están produciendo en el país nipón, pueda significar la apertura de puertas para nuevas propuestas, series que, sin ser obras maestras de la literatura, vayan más allá de darse de hostias y tener muchos nakamas junto con dosis industriales de fanservice. The Promised Neverland es lo que está por llegar. 

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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