THE OMEGA MEN, de Tom King y Barnaby Bagenda

 

Título original:
The Omega Men: The End is Here TPB
Sello: DC Comics
Guionistas: Tom King
Artistas: Barnaby Bagenda y Toby Cypress
Entintador: José Marzán Jr.
Colorista: Rómulo Fajardo Jr.
Contenido: The Omega Men #1-12 (Ago. 2015 – Jul. 2016)
Publicación USA: Agosto 2016
Public. España: Junio 2017
Valoración: Kill ‘em all /10

 

Lo de vivir en el único sistema solar del universo con reservas de un mineral capaz de evitar los colapsos planetarios tipo Krypton es una auténtica putada. Es como ser ciudadano de un país del Tercer Mundo lleno de coltán: todos los pijos del universo que empuñan un iPhone quieren que la megacorporación de turno te ajuste bien las bridas mientras te da por el culo. El futuro tecnológico de la galaxia depende del funcionamiento de unas minas que te condenan a la guerra, a la destrucción y a la muerte. Tu miseria beneficia a todos aquellos que prefieren tener Facebook en el móvil antes que preocuparse de tu desgracia. Su supervivencia en la esfera más alta del desarrollo de la civilización depende de que tú seas un sucio trabajador de un agujero infecto lleno de stellarium, un estabilizador de núcleos planetarios que bien podría ser metáfora de la escasa, necesaria y célebre aleación de colombita y tantalita. Sirves a un bien mayor. Debes rendirte al bienestar de muchos. La jodida y clásica muerte de unos millones por la prosperidad del resto. No les importas. Tu vida no vale nada…

Y ahora dime que no te están entrando ganas de poner una bomba en la puerta de una tienda Apple. Te aseguro que…

THE OMEGA MEN
de Tom King y Barnaby Bagenda

…se mueren por hacerlo.

Me encantan los guionistas que no necesitan movidas delirantes pera construir grandes historias. Estoy un poco cansado de los escritores que van de listos y nos disparan paja mental tras paja mental para acabar yendo a ninguna parte. Por mucho que mole tu concepto, lo que importa es lo que cuentas y, sobre todo, crear personajes tridimensionales para protagonizar eso que estás narrando. Personajes con los que empatizar. Que puedes tocar. Que te llevan de la mano al final, sea el que sea. Personajes no necesariamente buenos. Personajes a veces taimados, turbios, retorcidos o directamente repugnantes. Pero personajes creíbles, con los que de alguna manera puedes identificarte, con los que estableces algún tipo de lazo emocional que te lleva a justificarlos en actos que no tienen justificación alguna.

Los Omega Men de Tom King ofrecen todo esto y mucho más. Son sólidos como una cadena perpetua. Llenos de huecos por los que se cuelan razones egoístas y personales. Son inspiradores. Son unos hijos de puta integrales. Son libertadores. Son terroristas. Son víctimas de sus circunstancias. Sádicos. Hijos de su tiempo. Revolucionarios. Psicópatas. Tiranos. Seres de definición imposible sin entrar en la contradicción. No es sencillo colocarlos en un espacio moral determinado, en una de esas posiciones inamovibles y carentes de grises que llamamos bien y mal. Y, sin embargo, son perfectamente compatibles con cualquier ser humano que hayas conocido en tu vida. Son reales. Son nosotros. Con más pelo, garras o con un color de piel añil algo extraterrestre, pero nosotros, al fin y al cabo. Son realidad empuñando la bandera de la revuelta y enfrentándose a lo establecido. Son el terrorismo que trata de salir de la opresión de un sistema más terrorífico que cualquier bomba. Son el asesino execrable que cree que su causa es un buen motivo para matar. Son el vecino puesto al límite. Son el hermano que busca justicia, el amigo que trata de conseguir algo mejor, el compañero de trabajo que busca trepar a toda costa.

Todo sea por el progreso y la evolución…

Los Omega Men de Tom King son, ante todo, otro espaldarazo a la carrera de este excepcional guionista, fiel adalid de esa corriente que comentaba antes y que consiste en fijarse en la psicología de los actores de tu comedia antes de embarcarlos en un festival de chorradas ocurrentes e impactantes. Flipar nos gusta a todos, pero flipar sin rumbo acaba siendo sinónimo de final con forma de callejón sin salida soso y predecible tan vacío como el argumento. Si ya en La Visión se había convertido en uno de mis autores actuales favoritos, con esta revisitación del clásico apoteósico y semiprohibido de mi infancia que es la colección escrita por Roger Slifer e ilustrada por Keith Giffen, me ha robado el corazón para los restos. Haga lo que haga el señor King, ahí estaré yo para leerlo. Sé que todo no será perfecto, pero el que te ofrece obras de esta calidad merece comprensión cuando tropieza.

En cuanto al dibujo de Barnaby Bagenda, me encantaría poder decir lo mismo. Siento en el alma no haber conectado con su trazo, porque mi alma necesitaba uno de esos cómics redondos que poder colocar en un altar para la idolatría. Pero no, por mucho que he tratado de ponerlo bajo la perspectiva de otras críticas que lo consideran la octava maravilla del noveno arte, me recuerda demasiado a cualquier otro dibujante de personalidad confusa, de esos que abundan en la doblemente confusa línea editorial de DC. Soy consciente de que es una mera cuestión de gustos, y aunque su narrativa es correcta y no es excesivamente caótico, no he conseguido disfrutar con lo que me muestra, con la profundidad que el retrato psicológico de los personajes requería. Si Omega Men es una colección excelente, podría haberse convertido en un fenómeno excepcional a los mandos de unos lápices mucho más personales y con alma propia, elementos que no he sabido encontrar en las viñetas de Bagenda, ni en los colores de su colorista Rómulo Fajardo Jr. Es más, y aunque parezca curioso, me siento mucho más cómodo con los capítulos del artista sustituto Toby Cipress, que posee un trazo mucho más reconocible y personal, más cercano a lo que suelo buscar en los cómics que leo actualmente.

Lucha constante como método de vida.

Repasando la reseña, me doy cuenta de que la debería haber empezado por el final. Es la maldita manía de sacar primero el vino bueno y servir el garrafón cuando todos están borrachos. Puede que a los ojos de tus invitados quedes como un anfitrión perfecto, pero todo el mundo se acordará de tu árbol genealógico completo cuando despierten con una bomba atómica en la cabeza y una centrifugadora en el estómago llamada RESACA.  Da cierto bajón comprobar que un guión soberbio queda un poco desdibujado por una imágenes que no dan la talla, pero esto no debe llevarnos a engaño. Omega Men es una colección que hay que leer, uno de los mejores cómics que ha editado DC en mucho, mucho, mucho, mucho, mucho tiempo, y una recomendación ferviente y sin tapujos. Aunque para eso tengáis que abrir Amazon y hacer la compra correspondiente del material americano. Eso, o rezar a muchas vírgenes para que ECC se lance a publicar esta maravilla irrenunciable.

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

7 Respuestas

  1. Difícilmente una reseña mejor y con más contenido y análisis de los temas en tan poco espacio. El tebeo tiene chicha y le has sacado prácticamente todo el magro. En aquel lejano podscat pirata havlé de ella y, dado también el bagaje de King en Oriente Medio, comparé el stellarium al petróleo, a la explotación de países en desarrollo y/o conflicto para su extracción y uso en todo el mundo mientras miramos para otro lado porque los viajes en coche o en avión son la mar de cómodos. Añadir el factor coltán me parece aún más brillante y menos obvio, por lo que buen ojo el tuyo, una vez más. Gran trabajo.

    Eso sí, a mí sí me gusta el arte de Bagenda, aunque no negaré que le quedan muchos colacaos. Pero oye, antes de los Omega apenas había dibujado dos miniseries. Vamos, que para ser su “tercer” cómic y dibujar casi toda la serie, el resultado me parece muy satisfactorio, aunque entiendo que esto ya es apreciación totalmente subjetiva. Como la conjunción con el color de Fajardo, que me priva en esta serie.

    Gustos, culos y ponte-las-putas-pilas-ECC. Un placer leerle, as always, señor Marquina.

  2. Lo del coltán tiene poco mérito. El stellarium es escasísimo y vital para la supervivencia de la civilización, así que la analogía me vino a al mente casi de forma natural. Cualquier recurso valioso y escaso habría hecho la labor.

    En cuanto a lo de Bagenda, como bien dices lo del dibujo siempre es personal. Los gustos son los que son y por fortuna a veces discrepamos. Si no lo hiciéramos seríamos todos fans de Jim Lee. Quizá la perfecta conexión entre King y Walta en La Visión me habían colocado con expectativas demasiado altas, y cuando esperas mucho es más fácil que te decepcionen.

    Pero para que quede claro, insisto: HAY QUE LEER ESTE CÓMIC. (No vaya a ser que la gente se quede solo con lo del dibujo)

    • Muy malo tiene que ser un dibujo para que, bajo la promesa de que el guión lo vale y con creces, me decida por no leerlo. Y desconfío de quien actúa así.

      En cuanto a lo de mi alabanza por lo del coltán, aunque efectivamente cualquier recurso escaso valdría, la cuestión de este recurso concreto es especialmente sangrante cuando vivimos en los tiempos de la obsolescencia programada (especialmente en aparatos electrónico), en la era del sacar versiones de un mismo teléfono con ligerísimas variaciones cada 2-3 años para desechar el anterior por la novedad… y, sin embargo, nos hemos fabricado la necesidad de manejar este tipo de aparatos. Un debate interesante que vuelve a poner sobre la mesa la naturaleza egoísta y, sobre todo, hipócrita de nuestra especie.

      Qué asco damos. Pero este tebeo tiene el cielo ganado aunque sólo sea por provocar estas reflexiones hablando de tebeos de tipos en mallas.

  3. Ángel Corral dice:

    Amén

  4. arkhamkaveli dice:

    Poco que añadir, se ha marcado usted un reseñón apabullante. Solo que, afortunadamente, a mí el dibujo sí me he transmitido lo que Tom King quería contar pero claro, como dices es cuestión de gustos.

    PD: Toda la “culpa” a Ander por insistirme en que lo leyera hace unos meses xD

Deja un comentario, zhéroe