THE NEON DEMON. O comes o te comen

Título original:
The Neon Demon
Año: 2016
Director: Nicholas Winding Refn
Guión: Nicolas Winding Refn, Mary Laws, Polly Stenham
Fotografía: Natasha Brier

Reparto: Elle Fanning, Jena Malone, Keanu Reeves, Christina Hendricks, Bella Heathcote, Abbey Lee, Karl Glusman, Desmond Harrington, Cody Renee Cameron, Chris Muto, Lucas Di Medio, Jamie Clayton, Charles Baker, Taylor Marie Hill, Sophie Mazzaro.
Sinopsis: Jesse es una chica que llega a Los Angeles, California, para hacer su sueño realidad: convertirse en supermodelo. Pero su juventud y belleza despertará al demonio, y se verá atrapada en un peligroso mundo de envidias y celos en el que las modelos están dispuestas a todo para triunfar.
Valoración: Qué mona va esta chica siempre/10

Que no os engañe la crítica. Bueno, esa parte de la crítica que pondera lo novedoso aunque de novedoso sólo contenga el NO. Nicholas Winding Refn ha adquirido la facultad de engatusar a sus congéneres adoradores del gafapastismo más recalcitrante y hacerles creer que lo que rueda posee algo del sentido metafísico que pretende aparentar.

Lástima hubiera sido…

Y es que la nueva película que presenta NWR (ahora firma así sus trabajos, el genio) es como el mundo que quiere representar: pura apariencia. Ha querido plasmar tan fehacientemente el vacío y la superficialidad de la vida y el entorno de las modelos que ha conseguido justo eso, una película vacía, superficial y tremendamente aburrida, en la que uno tras otro se van sucediendo un montón de sinsentidos que convergen en el “impactante y alegórico” final, que lejos de sorprender, me dejó sumida en un sentimiento de “me lo ha vuelto a hacer” inconsolable.

Que tampoco os engañen mis palabras. Yo hago todo lo que puedo porque me guste su trabajo (ir a ver el primer pase del Festival de Sitges, nada más y nada menos que a las 8:15 de la mañana, es poner mucho de mi parte) pero él no me deja entenderlo.

Lo primero que vi de este director danés fue Bronson, el biopic de Michael “Charles Bronson” Petersen, un boxeador ultraviolento intepretado por Tom Hardy que, personalmente, me golpeó hasta dejarme KO y me hizo apuntar el nombre del director. Al poco tiempo de haberla visto se estrenó en cines Drive, con la que pensé que por fin estaba llegando alguien con guiones nuevos y una manera particular de rodar e iluminar. Pero llegó Only God Forgives, a la que pude excusar mediante planos y composiciones muy originales y dignas de ser analizadas como si de cuadros o fotografías se tratasen. Por mucho que me joda, ha perdido el punch del principio. Y con The Neon Demon ya ha perdido el norte.

Así empiezan las pelis modernas. Así. Durante una eternidad.

Las películas de NWR se han convertido en un escaparate pictórico precioso al que no acompaña ninguna historia. Lo que nació como algo original se ha quedado en una leve intención de hacerse con un sello de la casa que funcionaría perfectamente en una galería de arte pero, por mucha imagen impactante que me incrustes en la retina, NWR, si no tengo una historia que la justifique, en un cine no me sirve de nada.

Al igual que pasó con Only God Forgives  lo que menos importa aquí es la historia porque todo se resume a una cosa: la importancia de la luz y del color. No puedo negarle a un nórdico su buen hacer en cuanto a iluminación se refiere, sería injusto porque tienen un toque especial, pero las pretensiones de NWR van más allá. Innegablemente es su estilo y sí ha conseguido estampar ese sello de la casa del que antes hablaba en cada una de sus obras. Lo malo es que ya hemos visto esos violentos contrastes de iluminación y ya sabemos lo que se puede conseguir en el peso de una composición con una iluminación forzada. Y además el mérito es de la directora de fotografía Natasha Brier.

No tengo nada más que añadir, señoría.

Bajo este manto de color dormita una insulsa historia de celos que pretende pertenecer al género de terror, en la que vemos el voraz mundo de la moda a través de la historia de Jesse (Elle Fanning), una inocente y preciosa modelo de 16 años que llega a Los Ángeles aspirando a ser una top model y sobre la que el fotógrafo más prestigioso de la ciudad fija su objetivo. A pesar de que vive en un motel de mala muerte que dirige Keanu Reeves, cuya ubicación y presencia resultan totalmente irrelevantes, pronto se convierte el centro de todas las miradas de la pasarela y la alta costura, por lo que sus envidiosas, resabiadas y estiradas compañeras de profesión, como si de pirañas se tratasen, se lanzarán a por ella para acosarla y devorarla. Porque en este insustancial mundillo únicamente movido por la vanidad y el narcisismo (y sigo hablando de la peli, no del director, aunque pueda parecerlo) no importa quién o qué se ponga por delante, hay que tragar con todo y ser el depredador que corona la cadena alimenticia.

Nicholas Winding Refn se refiere a su nueva película como una deconstrucción del cine de terror teenager pero creo que la palabra que buscaba era destrucción.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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