THE MIDNIGHT GOSPEL. Disociación audiovisual

Título original: The Midnight Gospel
Fecha 1ª emisión: 20 de abril, 2020
Estudio: Titmouse (Netfilx)
Creadores: Pendleton Ward, Duncan Trussell
Temporadas: 1

Episodios: 8
Género: Surrealismo/ Filosofía
Valoración: Vanguardia televisiva, los micrófonos

Hace casi dos meses que empezó a circular el trailer de la nueva serie que el creador de Hora de Aventuras estaba preparando para Netflix. Para qué negarlo, en la Zona somos muy fans de Finn y Jake, así que todo fue jolgorio y alegría ante las primeras impresiones y fantasías que nos provocó a todos ese corte de apenas un minuto. Si Pendleton Ward nos hubiera visto por un agujerito seguro que hubiera pensado: “Putos noobs, ¿impresiones vs. fantasía? Lo vais a flipar”. Y vaya si lo flipamos. Un sólo capítulo fue suficiente para dejarnos a todos con el culo roto y el cerebro dado la vuelta.

A ver qué tal la serie nueva esta…

The Midnight Gospel nos adentra en el día a día de Clancy Gilroy, un spacecaster que vive en una dimensión llamada The Cromatic Ribbon y que conduce un videopodcast del espacio, como bien indica su nombre. Cada episodio corresponde a un viaje a través de un simulador de universos en el que realiza una entrevista a algún ser que habita en ese planeta. Para cada viaje, Clancy usa un avatar distinto y se trae unos zapatos de recuerdo. “Vaya chorradas que les dejan a estos con el culo torcido”, estaréis pensando. Es que, hasta aquí era lo fácil…

La magia de The Midnight Gospel se sucede cuando te sientas a verla. A Pendleton Ward y a su amigo Duncan Trussell no se les ha ocurrido otra cosa que inmiscuir a Clancy en episodios de acción sin descanso mientras mantiene con sus entrevistados conversaciones con cierta transcendencia, por no decir profundamente filosóficas, introspectivas y tremendamente reflexivas. Sí, es una propuesta muy arriesgada que basa su narración en la disociación audiovisual en la que se que presenta, a la vez, una ficción visual y una realidad auditiva pero resulta ser toda una experiencia por fascículos. Episodios para mascar de uno en uno, difíciles de seguir al principio pero exquisitos conforme avanzan. Capítulos que obligan al espectador a estar atento por partida doble en un complejo proceso de asimilación que, particularmente, me ha resultado muy divertido y estimulante.

…y por eso, los filósofos presocráticos tenían razón.

Religión, meditación y diferentes formas de alcanzar la iluminación son los “triviales” temas recurrentes de estas conversaciones mientras todo tipo de locuras ocurren por doquier. Universos y seres imposibles de colores estridentes, salidos del infinito imaginario Ward, destilan surrealismo mientras se nos explican distintas formas de pensar y de ver la vida, la muerte, el perdón, la soledad, el alma o las drogas. ¿Lo mejor de todo? Que los diálogos son extractos de entrevistas reales a distintos expertos en sus campos y realizadas por el propio Trussell en su programa Duncan Trussell Family Hour. A partir de este descubrimiento, el experimento se vuelve mucho más interesante (por cierto, yo lo hice en el capítulo tres, porque el invitado está doblado por Damien Echols y quise saber qué pintaba uno de los Tres de Memphis en esta serie tan peculiar). Si sabes que quien te está hablando del embalsamamiento a lo largo de la historia es Caitlin Doughty, o que ese personaje que parece diluirse en su propia clarividencia es el maestro budista David Nitchern, cada conversación toma un cariz mucho más profundo.

Mención especial para el último episodio, un triste y duro experimiento en sí mismo, pero tremedamente envidiable para los que también la hemos perdido. En él, Clancy/Duncan Trussell habla con su difunta madre, Deneen Fendig (la madre de ambos que, en realidad, es la misma). En la serie ya ha fallecido y vuelve a través del simulador para hablar con su hijo sobre el nacimiento, la vida y la muerte. En la realidad, cuando se realizó la grabación en 2013, ya llevaba varios años desahuciada por el cáncer y falleció poco después. En ambos casos, la lección que ofrece merece ser recogida pues, sólo siendo plenamente consciente de la muerte, se puede vivir plenamente. Y ¿qué es la meditación si no una forma de entender y aceptar la muerte?

Contigo pero sin ti.

Entendiendo que The Midnight Gospel está dibujado años después y se han encajado las imágenes en conversaciones reales, el concepto de serie experimental que se nos ha vendido cobra todo su sentido. Por eso no he querido poner en ningún momento que Duncan Trussel interpreta a Clancy, porque no tengo claro si Trussell dobla a Clancy o Clancy ilustra a Trussell… De hecho, el experimento va mucho más allá, y desarrolla los conceptos que se explican en las conversaciones a través de nuestras sensaciones. De este modo, los primeros episodios nos llenan la mente, la saturan y la revientan literalmente, para luego vaciarla y permitirnos mirar, escuchar y sentir a la vez. Un fantástico juego al que hay que estar dispuesto a entrar para obtener la recompensa de la tan ansiada atención plena.

The Midnight Gospel no es una serie al uso. Es el primer podcast reconvertido en serie audiovisual que simula un videopodcast del espacio y aprovecha sus entrevistas para crear el cuerpo del guión. Un formato único con una animación visualmente muy potente, de personajes y mundos coloridos, que viven situaciones de acción a tope totalmente disociadas de las conversaciones profundas y reveladoras que mantienen.
Desacomódense de sus sofás porque llega la nueva televisión.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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