THE GHOST FLEET, de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

 

 Título original:
The Ghost Fleet: The Whole Goddamned Thing TPB
Sello: Image Comics
Guionista: Donny Cates

Artista: Daniel Warren Johnson
Colorista: Lauren Affe
Contenido: The Ghost Fleet #1-8 (Nov. 2014 – Jun. 2015)
Publicación USA: Noviembre 2017
Publicación España:

Valoración: Camiones, contrabando, sectas satánicas y el puto Apocalipsis

 


Qué pasaría si os dijese que el dibujante del momento, el talento en bruto que está en boca de todos Daniel Warren Johnson, conocido por su tremenda expresividad, su narrativa y su detalle, pero probablemente por encima de todo, por su gusto por el macarrismo y el gore tuvo su debut en el mundo del cómic de la mano de Donny Cates, el patriarca de la nueva iglesia refundada del macarrismo, y que no es otra cosa que…

THE GHOST FLEET
de Donny Cates y Daniel Warren Johnson

The Ghost Fleet arranca como no podía ser de otra manera, metiéndonos de lleno en la acción. Se nos presenta una flota supersecreta de camioneros que se dedican a hacer el trabajo más sucio de la mafia y los grupos paramilitares de todo Estados Unidos, moviendo contrabando de joyas, armas, drogas y hasta personas para el mejor postor. Un mejor postor que curiosamente casi siempre acaba siendo La Silueta, una secta pseudo-satánica que recuerda demasiado a la que también nos describe Cates en su Babyteeth.

De todo este convoy de capullos, mitad camioneros mitad militares, la historia se estructurará en torno a uno: Trace Morales, quien expulsado de la Flota Fantasma y traicionado por su único amigo en el mundo, emprenderá un camino de sabotaje y venganza que acabará desembocando, como nos anuncian desde el primero de estos ocho números, en el Apocalipsis.

Creo que el «boom» va a ser inevitable…

Como toda obra de Cates, partimos de esta alocada y absurdamente simple premisa de serie B, para embarcarnos en un viaje por carretera a través de las emociones humanas, circundando siempre alrededor de la familia, la soledad y la identidad de uno mismo en este disparatado mundo. Y aunque este es el primer Cates, el menos rodado (en algún momento pararé con los chistes de camiones), The Ghost Fleet no se sale demasiado del molde en el que encajaría prácticamente cualquiera de las obras del texano. Pues como digo, a pesar de su grandilocuencia, las explosiones que ocupan tres páginas y los camiones en llamas, de lo que realmente habla este cómic es de la amistad, de la familia y de cómo esos amigos constituyen la familia que cada uno nos vamos formando a lo largo de la vida, y que en muchas ocasiones es más importante que la familia de sangre.

Por otro lado tenemos a Daniel Warren Johnson quien sorprendió al mundo del cómic con su Extremity o con la gamberra Murder Falcon, y que nos tiene a todos embobados, actualizando su página de Instagram, para seguir flipando con las commissions que está dibujando últimamente. Y vale que aquí también era un novato, repito que es la primera obra que dibujó profesionalmente, pero ya daba indicios de lo que sería capaz. De hecho, uno de los puntos fuertes de esta obra es ir viendo como el macarrismo de Cates retroalimenta al de Johnson, prácticamente a cada página, un poco como sucede en Absolute Carnage, donde Cates y Stegman parecen estar retándose constantemente a ver quién es capaz de imaginar y de plasmar la idea más macarra.

Típico día de fiesta en el que el kebab no te ha sentado demasiado bien.

Una lástima que les cerrasen el grifo antes de tiempo. Algo que parece casi incomprensible a día de hoy, teniendo en cuenta que ambos autores se han convertido en los rising stars del momento, hasta el punto de que Marvel o DC les entregan colecciones tan potentes como Thor o Wonder Woman (aunque esta última sea un Elseworld), con la única condición de “haced lo que queráis con esto, pero que venda”. Pero no hace tanto, Cates y Johnson no eran más que los jóvenes becarios que llamaban a las puertas de las editoriales con su enorme talento y potencial, pero en quien ni siquiera una editorial como Dark Horse, que últimamente vive de las licencias de productos de otros medios o de la gallina de los huevos de oro que es Mignola, confiaba en ellos.

El cierre prematuro de la obra, pasando de los doce números que se plantearon inicialmente a los ocho que acabaron siendo, supuso ese cambio de ritmo narrativo que se experimenta hacia los dos o tres últimos capítulos. Y es que ese cierre tan sacado de la chistera y apenas desarrollado iba a tener un clímax muy diferente, pero Donny Cates supo rectificar a mitad del salto y salvar la papeleta, aunque a Daniel Warren Johnson le costase más de un disgusto, teniendo hasta que redibujar un número casi al completo.

Lo de jugar al Among Us se nos está yendo de las manos.

A pesar de que pueda parecer la obra más sinsentido y más gamberra de Donny Cates, sin trasfondo alguno, The Ghost Fleet hará las delicias de todos los fans de la acción, el gore y la serie B. Además de que siempre resulta interesante echar la vista atrás y ver qué fue lo primero que hicieron los que probablemente sean los dos artistas del momento en el panorama del cómic mainstream americano: Donny Cates y Daniel Warren Johnson.

¡Nos vemos en la Zona!

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