THE FADE OUT, de Ed Brubaker y Sean Phillips

 

Título original:
The Fade Out Deluxe Edition HC

Sello: Image Comics
Guionista: Ed Brubaker
Artista: Sean Phillips
Colorista: Elizabeth Breitweiser
ContenidoThe Fade Out #1-12 (Ago. 2014 – Ene. 2016)
Publicación USA
: Octubre 2016

Publicación España: Marzo 2018 (Panini)
ValoraciónY el Oscar para el mejor cómic del año es para… /10

 


El Hollywood de los años ’40
es una de esas épocas históricas que todo el mundo conoce, o por lo menos reconoce, gracias a su estética plagada de glamour, de elegantes vestidos y engominados peinados, una época que nos dejó grandes películas, grandes estrellas y grandes historias por explicar casi ochenta años después…

Pero, mientras los focos se centraban en las estrellas que desfilaban por la alfombra roja, había todo un mundo detrás mucho más oscuro. Un mundo de productores depravados, de jóvenes obsesionadas con triunfar, de alcohol, corrupción y muchos sueños rotos. Un mundo donde todo el mundo tenía un secreto inconfesable por el que valdría la pena morir… o matar.

El mundo de…

THE FADE OUT
de Ed Brubaker y Sean Phillips

Un día cualquiera en la redacción de Zona Zhero.

Charlie Parish es un guionista venido a menos, traumatizado por la guerra y afectado de alcoholismo crónico, por lo que podría parecer que su vida no podría empeorar. Cuando despierta con la peor resaca de su vida descubrirá cuan equivocado está, ya que a su lado yace el cuerpo sin vida de Valeria Sommers, amiga, compañera y la actriz del momento.

No os preocupéis, no he destripado nada de la trama ya que dicho crimen se desvela en las primeras páginas del cómic. Es sólo el punto de partida de una historia cuya importancia y, por ende, interés, reside más en los personajes que la protagonizan y el entorno donde transcurre que la propia historia sobre quien asesinó a Valeria Sommers. Como sucedía en Watchmen, obra con la que The Fade Out comparte más de una similitud, el asesinato de uno de los protagonistas es sólo el McGuffin para narrar la historia de unos personajes perfectamente construidos, cuyo pasado iremos conociendo a medida que avance el cómic. Personajes que ejemplifican a la perfección figuras reconocibles de una época pasada que siempre pareció mejor. Valga como ejemplo el propio Charlie, protagonista que lleva casi todo el peso de la acción y cuyos tics son reflejos de la edad dorada de Hollywood. Alguien que lo tuvo todo, una familia, amigos y fama gracias a una nominación a los Oscars, que lo pierde todo por culpa de las circunstancias que lo rodean y que escapan a su alcance. Sumido en un alcoholismo crónico que le ayuda a evadirse de la realidad Charlie es un pobre desgraciado que sólo intenta sobrevivir en un entorno tan hostil como es la Meca del Cine de finales de los años 40. No se me ocurre un anti héroe mejor para ir descubriendo todos los rincones oscuros que se esconden detrás del glamour, de las fiestas y de los rostros angelicales de las estrellas.

En los 40 no existía Twitter pero ya había haters hasta de El Quijote.

Todos los temas que podemos asociar a la época en la que se desarrolla la obra los iremos encontrando, más o menos pronto, y más o menos desarrollados, mientras avanza la trama. Actores venidos a menos, agentes despiadados que buscan sacar tajada de sus estrellas, escritores en crisis que buscan la inspiración en el fondo de una botella, matones a sueldo expertos en cerrar bocas, femmes fatales que siempre dejan un halo de misterio tras sus ojos, apuestos galanes que detrás de una sonrisa esconden un depredador, productores ávidos de dinero y poder que no aceptan un No por respuesta, la caza de brujas llevada a cabo por el FBI y, por supuesto, alcohol, cigarrillos y sexo. Mucho sexo.

Resulta curioso como setenta años después Hollywood no parece tan distinto…

La relación entre cine y cómic va mucho más allá de todos estos temas, apareciendo en estas páginas Dashiell Hammett y el mismísimo Clark Gable, con escenas con diálogo y todo, en las que también se habla de Ciudadano Kane y se reconocen otros cameos como Humphrey Bogart. Del mismo modo, parte de la trama se centra en cómo afecta al rodaje de una gran producción el asesinato de la actriz principal. La muerte de Val es sólo un problema más que sumar a la lista de una película que se está rodando contra reloj, en la que ninguna parte del proyecto funciona como debe y en la que todos los involucrados viven con los nervios a flor de piel.

Juez de un Concurso de Traga-Sables, muy sutil para evitar la censura, sí.

Ed Brubaker y Sean Phillips vuelven a demostrar que son uno de los dúos que mejor se compenetran, dos artistas en plena madurez de su carrera que después de regalarnos grandes obras, desde Sleeper a Criminal, se atreven a dar un paso más allá y deciden llevar su talento a un terreno totalmente nuevo, tanto para ellos como para el mundo del cómic en general. Ahora mismo no me suenan más cómics situados en esa época, quizás sea porque se pensaba que sobre este tema ya estaba todo inventado o que el cómic no era el mejor medio para contar una historia de ese tipo. Por suerte Brubaker y Phillips han demostrado que se equivocaban. Ya que tanto guionista como dibujante son de sobra conocidos, quisiera resaltar el trabajo de Elizabeth Breitweiser en el color. Se nota que Breitweiser ya ha trabajado con Phillips pues sabe resaltar la profundidad de sus figuras, a menudo demasiado pequeñas por usar siempre muchas viñetas por página, domina el uso de las sombras para enfatizar las emociones de esos primeros planos tan característicos del dibujante y del mismo modo hace resplandecer a Val y a su sustituta Maya en cada escena que aparecen como las estrellas que son.

Pero si algo hay que destacar por encima de todo es el diferente uso de las tonalidades empleadas, siempre en consonancia con el tono negro de la historia, con muchas escenas en despachos oscuros o en exteriores de noche, siendo mis favoritas aquellas que se alejan diametralmente, como la secuencia en la playa. Todo para ayudar a meter más en situación a un lector que en todo momento cree estar viendo una película.

Lo típico de Hollywood, vive deprisa y deja un bonito cad… oh wait.

Una película como las que se hacían antes, con perdedores que se arrastran en un sin sentido al que llaman vida, donde los poderosos cogen lo que quieren por la fuerza, en la que todos tienen más de un cadáver en el armario, en la que la pasión y el deseo son más fuertes que la razón, en la que los vicios prohibidos están a primera orden del día.

Una película dura, amarga, sin concesiones a la hora de enseñar aquello que todos quieren ocultar y que me resulta mucho más interesante que la mayoría de películas que he visto en los últimos años. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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1 respuesta

  1. Totalmente de acuerdo contigo, Carlos. Se puede decir más alto, pero no más claro. Y si me permites, añadiría que si no es una obra maestra ahora, indudablemente lo será con el tiempo, como muchas de esas viejas y memorables películas a las que homenajea en un tono mucho más duro y más real.
    Felicidades por el artículo.
    Rockeros saludos.

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