THE EMPTY MAN. Boom (Studios) en tu cara

Título Original:
The Empty Man

Año: 2020 (2018)
Director: David Prior
Guión: David Prior (Cómic: Cullen Bunn)
Fotografía: Anastas N. Michos
Reparto: Marin Ireland, Stephen Root, Robert Aramayo, Samantha Logan, James Badge Dale, Owen Teague, Virginia Kull, Evan Jonigkeit, Joel Courtney, Ron Canada, Jessica Matten, Sasha Frolova, Tanya van Graan, Aaron Poole, Jamie-Lee Money, Reine Swart, Vere Tindale, Sven Ruygrok, Connor Dowds, Brian Wolfman Black Bowman, Michael MacKenzie, Michael Bundred, Connie Hollins

Valoración: Si miras al abismo, a veces el abismo mola

Sinopsis: Siguiendo el rastro de una niña desaparecida, un ex policía se encuentra con un grupo secreto que intenta invocar a una aterradora entidad sobrenatural.

Parece que vivimos una época dorada en eso de las adaptaciones del cómic a la pantalla. Los héroes del pijameo se han convertido en toda una gallina de los huevos de oro y cada estreno se traduce en millones de espectadores en todo el mundo vibrando con sus aventuras.

De hecho, parece que los enmascarados de turno copan esta comunicación entre medios, como algo novedoso y emocionante. Pero nada más lejos de la realidad. El cómic ha servido de inspiración para un buen puñado de grandes películas más allá de los poblados universo de Marvel o DC. Galardonadas películas como Una historia de violencia, de David Cronemberg o auténticos clásicos del cine alternativo como Ghost World, de Daniel Clowes tienen su origen en el mundo viñeta, por poner dos ejemplos de entre decenas de títulos. Incluso a día de hoy, entre la invasión de superhéroes, también hay lugar para otros géneros en eso de mirar al cómic como punto de partida para una película. Este es el caso de The Empty Man, dirigida por David Prior, curioso producto de terror, basado en la obra de Cullen Bunn y Vanesa del Rey.

Mensajitos de amor en el baño.

Ni que decir tiene que vivimos en tiempos extraños, y lo voladizo de la situación tiene consecuencias más que evidentes en el mundo de la cultura. The Empty Man es de esas películas que han sufrido todos los males posibles, hasta casi quedar en el limbo del olvido más doloroso.

Para empezar, la película de Prior forma parte de la herencia que recibe Disney tras la compra de Fox, un tanto incómoda porque no entra dentro del tipo de contenido a los que aspira el omnipresente monstruo en el que se están convirtiendo la compañía. Para más desgracia, su dudoso estreno en cines queda en entredicho por cosas de pandemias mundiales. En principio, The Empty Man parecía la enésima víctima de los vaivenes de la industria, acrecentados por esta época de incertidumbre.

Mira, otra franquicia comprada por Disney.

A pesar de los numerosos cambios que hemos sufrido en la industria del entretenimiento en apenas unos meses, algo bueno debían traer, y es la necesidad de las plataformas de contenido de productos que aumenten su oferta al tener los cines cerrados. Tras mucho navegar entre aguas turbulentas, bordeando peligrosamente el naufragio, The Empty Man llega a las pantallas de nuestros hogares. Lo más curioso de todo el viaje es que da como resultado una de las sorpresas más agradables en el género de terror de lo que llevamos de 2021.

Prior toma prestados algunos elementos clave de la obra original de Bunn y Del Rey, pero lo cierto es que da la vuelta al concepto que veíamos en la obra gráfica y reinterpreta esos supuestos para dar su propio punto de vista. Si el primer contacto con el Hombre Vacío me recordaba al aspecto de un cuento de Clive Barker adaptado por David Fincher, la propuesta de Prior se presenta como una variación del mismo tema, ignorando por completo la trama del cómic.

Ahí va la trama original. D.E.P.

La sórdida pesadilla neocárnica que ofrecía la novela gráfica en manos de Prior apuesta por un tono pausado y menos efectista en lo visual, cercano al thriller policíaco sazonado con el inevitable toque sobrenatural.

En la propia estructura de la película quedan claras sus intenciones, gracias al potente comienzo de puro y duro horror de fuerte esencia clásica, retomando el escenario de cabaña abandonada en medio de la nada y personajes sometidos a presencias imposibles que ponen en duda su cordura. Claustrofóbico y quizá algo evidente, pero perfectamente equilibrado en los ingredientes de su brebaje conceptual, Prior da buena muestra de que, a pesar de los lugares comunes, The Empty Man se reviste de mundo propio, universo extraño, mágico y pesadillesco, pero alejado de los excesos habituales en los que cae el género.

Y si soplas así, suena.

Tras la presentación, vuelta de tuerca y caída en los senderos del policíaco, protagonizado por un detective a la búsqueda de redención. Otro cliché que Prior maneja con elegancia, sin hacerlo del todo novedoso pero evitando el ridículo. La búsqueda de una adolescente desaparecida conduce al encuentro con grupos pseudoreligiosos y sectas esotéricas, al mismo tiempo que el director toca otro de los palos clásicos: La leyenda urbana. El eco del Hombre Vacío resuena durante toda la investigación, pieza de folclore moderno susurrado en juegos nocturnos supuestamente inocentes. Una amenaza invisible que alcanza mimbres de auténtico horror cósmico con cada paso hacia el abismo.

Prior, a pesar de que utiliza piezas de sobra conocidas por el espectador para su rompecabezas, consigue algo diferente en forma y fondo. El tono plomizo y el ambiente de desesperanza que sobrevuela la película conforman un universo propio plagado de elementos oníricos, narrado con la cadencia de una historia de detectives y rodado con cierto toque preciosista, que no se ve lastrado por la naturaleza del filme como algo pequeño, alejado de los grandes presupuestos. Tras ese envoltorio, cultos apocalípticos y el horror sin forma del inevitable Lovecraft. Prior se convierte en una especie de traductor de los cuentos de Thomas Ligotty a imágenes, al incluir en la pócima un extra de horror existencial. En cierto modo, también puede recordar a uno de mis clásicos favoritos, El corazón del Ángel, de Alan Parker, por compartir estructura en cuanto a historia de detective al uso que se convierte poco a poco en otra cosa mucho más oscura.

The empty room.

Por supuesto, The Empty Man, a pesar de sus virtudes, está muy lejos de ser perfecta. Algunos podrán encontrar un desafío en su, quizá, excesiva duración. Dos horas y cuarto, mezclado con el tono pausado protagonista de la propuesta, son motivo de siesta si no se aceptan las reglas del juego. En mi caso, no fue impedimento para que la película me resultara hipnótica, y me atrapase hasta el punto de no poder apartar los ojos de la pantalla, pero eso dependerá de las tragaderas de cada uno como espectador.  Lo que sí que es imperdonable es el resbalón que se produce en los minutos finales, precipitados, predecibles, cargados de exceso de explicaciones, y torpeza en las decisiones, que resulta más sorprendente al ver como Prior manejaba esos episodios típicos del cine de terror hasta el momento de cerrar su trama. Puede ser suficiente para arruinar el espectáculo, esto es así, pero en mi visión global de The Empty Man no me queda más remedio que compartir mi entusiasmo por una obra que es, en su mayoría, notable, diferente y arriesgada, que extiende el enfermizo universo del Hombre Vacío. Universo grotesco, por otra parte, al que no me importaría regresar. 

¡Nos vemos en la Zona!

Santi Negro

Lector. Cinéfago. Sueño en viñetas

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