THE BULLETPROOF COFFIN, Vol. 1, de David Hine y Shaky Kane

 

 

Título original:
The Bulletproof Coffin, Vol. 1 TPB
Sello: Image Comics
Guionista: David Hine
Artista completo: Shaky Kane
Contenido: The Bulletproof Coffin #1-6
(Jun. – Dic. 2010)
Public. USA: Abril 2011
Public. España:
Valoración9/10

 


Antes de empezar tengo que disculparme. No suelo leer cómic americano y esto es lo primero que cae en mis manos de este tándem de “creadores”, aunque os puedo asegurar que no será lo último. A pesar de mi reticencia, que una cosa es que no me guste y otra que no sepa lo que pasa en el mundo, de vez en cuando aparece algo que, a pesar de su origen, llama mi atención e incluso me gusta. Mirad la valoración. Me ha encantado el rollo, la originalidad de la historia, la simpleza del dibujo y la fuerza de los colores. Pero mejor no me adelanto. Pasad, poneos cómodos y bienvenidos a…

THE BULLETPROOF COFFIN
de David Hine y Shaky Kane

“Escapo a mi ático. Nunca sube aquí nadie más. Mi Sancta Sanctorum.”

Nuestro protagonista es Steve Newman. Steve se encarga de recoger las pertenencias de las personas que mueren sin familiares. En una de ellas, encuentra una colección de cómics de la ya desaparecida serie Golden Nuggets, adquirida y abnegada por la editorial Big 2 Comics (*guiño, guiño*), de la que era fan de niño. Los autores de los cómics que integraban esta serie son un tal David Hine y Shaky Kane, los creadores de los cómics pulp más importantes de los años 50 y 60, de la editorial EC Comics. Así que se los queda.

Para escapar de su convencional pero no convincente vida, ya que su tiempo libre lo comparte con una esposa tiquismiquis, unos gemelos pelirrojos separados del muñeco diabólico al nacer y un perro rosa, Steve huye por las noches a la buhardilla de su casa donde tranquilamente se sumerge en aventuras de papel. Y nosotros con él. Pero esta noche es diferente, los personajes de los cómics han cobrado vida y vienen a pedirle que los ayude a encontrar a los creadores para acabar con la sequía imaginativa. La existencia de todos corre peligro, incluso la suya, pues ahora él mismo es uno de los personajes de la serie y su vida depende de ello. Las historietas de los famosos superhéroes Ramona, El Ojo que todo lo ve, Red Wright y el policía-batman Justice, se entremezclan en una alocada maraña de crossovers, en los que huyen de un comando zombi llamado The Hateful Dead, que a su vez se confunden con la realidad, en la que tienen que huir de unos misteriosos hombres, ataviados con trajes y gafas de sol, los llamados Hombres Sombra, únicos personajes en blanco y negro, que contrastan con el resto del trabajo.

“Samantha dice que necesito ayuda profesional… Dice que estoy paranoico.”

El primer vistazo que eché al tebeo no me hizo pensar en un cómic americano, sino en algo de autoría británica, así que me puse a investigar sobre los autores (sí, ya os he pedido disculpas al principio, he tenido que buscar) y claro, es que son británicos, colegas de pintas desde hace más de treinta años. Dos hijos del punk, pero del punk de los Sex Pistols, “God save the Queen” y todo eso.

Así que me puse a leer, animada por las referencias, enamorada de las portadas de cada número, hipnotizada por esos colores brillantes, vivos, y puros, “estilo Shaky Kane”, de trazo grueso, dibujo tosco, con colores vivos y puros, nada de difuminados, ni metalizados, no sé si con intención crítica a esos coloristas rococó de los 90 u homenaje a artistas como Andy Warhol, usando combinaciones de color que recuerdan a sus serigrafías.

Portadas de Shaky Kane para The Bulletproof Coffin, Vol. 1: #1-6

Y ahí andaba yo, borracha de colores cuando me di cuenta de que me estaba leyendo un cómic de superhéroes, atípicos, pero superhéroes al fin y al cabo. ¡Ya me la han colado!

Pero no, por suerte es mucho más que eso. Un enredo de historia que va del presente de la realidad al pasado en un cómic, y de vuelta otra vez al presente real, pero pasando por el futuro dentro de otro cómic, hasta que el cómic y la realidad son uno, o varios, porque el concepto de metacómic se retuerce hasta tal punto de que acabas leyendo lo que está escribiendo un tercero, a través de las páginas que lee un segundo… reconozco que en varios momentos no sabía si la acción estaba ocurriendo en el cómic que estaba leyendo yo o en el que se estaba leyendo el protagonista, y tenía que recurrir a revisar los márgenes para confirmarlo.

Benditos márgenes que te anclan al presente, repletos de entrañables detalles que realmente te hacen pensar que estás leyendo cómics antiguos, sucios y arrugados, con las esquinas rotas o incompletos. En los que puedes encontrar más o menos ocultos pequeños homenajes a personajes o películas de ficción, haciendo referencia a ellos mediante escenarios (Psicosis), encuadres (Pulp Fiction), atmósferas (Twin Peaks) o directamente con muñecos o dibujos en escena (Scooby Doo, Mars Attacks). Y las ultimas páginas, con recortables y pósters. Puro amor sesentero.

Ejemplo de recortables al final del número #4: 3D-RAMA!

Pero, aunque parezca un homenaje constante a los diferentes géneros de los años 60, con esos aires de nostalgia de la época dorada del cómic norteamericano, en la que miles de niños, adolescentes y frikis en general, esperaban impacientemente cada semana, o incluso cada mes, la nueva publicación de sus tebeos favoritos, no hay que dejarse engañar por las apariencias: lo que realmente esconde The Bulletproof Coffin es la denuncia contra el mal camino que tomó la industria del cómic a partir de los 80, y una seria crítica a los controles editoriales y el mal(-)trato que reciben los creadores desde entonces. Una obra reivindicativa a reivindicar.

Y hasta aquí mi humilde opinión sobre este gran cómic, que ha sido toda una sorpresa para mí. Hay un segundo volumen titulado The Bulletproof Coffin: Disinterred, así que…

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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