THANOS vol. 3: THANOS VENCE, de Donny Cates y Geoff Shaw

 


Título original:
Thanos Wins TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Donny Cates
Artista: Geoff Shaw
Colorista: Antonio Fabela
Contenido: Thanos #13-18 y Annual (Ene. – Jun. 2018)
Publicación USA: Junio 2018
Publicación España: Noviembre 2018 (Panini)
Valoración: Si Thanos te vasilah, tú te callah y lo asimilah

 

Thanos es un personaje complicado. Tiene un discurso potente y una convicción envidiable y pese al tono genocida de su mensaje es alguien que de cierta manera puede empatizar con el lector llevándolo donde quiera. Y bien es cierto que esa relación con la dama Muerte tan romántica como destructiva, de cortejo sediento de sangre, es un elemento que le hace ganar un trasfondo que ya quisieran muchos. Pero más allá de eso, y hablo solo de mi propia experiencia lectora, no veo forma de renovar ese conglomerado alrededor del titán loco o de usarlo de una forma que siga siendo interesante y no unos testigos de Jehová de los que huir a toda costa… hasta que descendió de los cielos un tal Donny Cates.

¿Qué pasaría si Thanos consiguiera vencer a todo el universo? ¿Qué habría después? ¿Silencio tal vez? ¿Un vacío que ni la mismísima Muerte pudiera llenar? ¿Se conformaría con sentarse en su trono rodeado de cadáveres mientras espera su inapelable destino? Quizá no todo sea tan apacible y ni él mismo esté conforme con tal inevitable futuro. Lo que sí está claro es que no será fácil ni para el mismísimo vencedor del universo Marvel en…

THANOS VENCE
de Donny Cates y Geoff Shaw

“Pregunta a los seres más poderosos del Universo Marvel

cómo temen que todo acabará.

Si son honestos, responderán con dos únicas palabras:

Thanos vence”

Pero para llegar hasta aquí y aunque a primera vista no encontremos lazos directos, fue el canadiense Jeff Lemire quien se estaba encargando del personaje de forma sólida poniendo en jaque a alguien que disfruta masacrando planetas y que rara vez tiene un rival a la altura. Esa idea estaba funcionando bien pero que, a mi parecer, acaba desinflándose en el tramo final dejando una sensación rara. No es mala etapa, pero tampoco es gran cosa. Lemire está metido en mil berenjenales y está demostrado que cuanto más se aleja de las mallas y los superpoderes, mejor se desenvuelve. Menos capas, Jeff, que tú eres más costumbrista.

Tras un enfrentamiento familiar que empieza bien, pero va perdiendo fuelle e interés, peligrosamente me atrevería a decir y del que mi compañero Carlos habló en su día, con un Thanos en horas bajas luchando contra su legado, entra en escena el nuevo l’enfant terrible de Marvel, Donny Cates, sacudiendo al personaje interpretado en cines por Josh Brolin consiguiendo reavivar esa seducción mortal del personaje, no reinventando nada ni rizando el rizo hasta lo imposible complicando la trama, sino sabiendo enfocar lo que ya existe bajo un prisma que tanto gusta al lector: el futuro y sus infinitas posibilidades.

Eso seguro que deja el suelo perdido…

Una formula a lo Viejo Logan coherente con el protagonista con una buena dosis de sorpresa al que acompaña un elenco muy bien elegido que sorprenderá al lector sin hacerle ir por el camino de “lo más difícil todavía” y que además utiliza como recurso humorístico, con su trasfondo dramático, a un personaje que nunca ha funcionado de esa manera sino todo lo contrario y madre mía cómo funciona. Notablemente o más. Un guionista que mueve piezas por su cuenta y riesgo, piezas que a priori encajarían como un neumático en un triciclo, y fluyen tan bien dejándose leer, y disfrutar, en un ámbito editorial donde todo es prácticamente lo mismo y cuesta asomar la cabeza, como es el mainstream pijamero. Cates sigue en racha aportando una frescura a sus personajes. Crucemos los dedos para que siga así.

Pero es el humor el que sorprende, el que se integra en la historia reclamando su parte del pastel. Y no, no hablo del típico “jiji jaja” de Marvel que podríamos encontrar fácilmente en cualquier cómic de Masacre. Cates no va a lo fácil ni a lo trillado, a lo que podríamos esperar. Su humor, si bien aquí no es tan irreverente como en la posterior miniserie del Motorista Fantasma Cósmico, sigue bebiendo de ese buen hacer del autor manteniendo un poso de sufrimiento tras el telón, de realidad en la sombra.

Cersei, te noto algo cambiada…

Si el apartado gráfico de Mike Deodato Jr., compañero de Jeff Lemire antes de la llegada de Geoff Shaw, aprovecha mucho la oscuridad de la trama para extrapolarla a un dibujo de confusión lumínica con una organización de viñetas que no hacen más que acentuar esa oscuridad latente, el dibujo de Shaw consigue dar un giro y potenciar la grandiosidad del titán insuflando luz. Un haz que, sin ser cegador, mantiene un brillo a la altura de la historia y ausente en la etapa anterior.

Y esa sensación de luz se traslada, como pasa con la oscuridad de Deodato, a las viñetas que acaban siendo grandes, cuadriculadas y en su mayoría lineales, elevando esa grandeza pero nunca dejando de lado el sufrimiento que se esconde entre bambalinas. Todo ello con unos diseños que, personalmente, me han parecido de lo mejorcito, sin estridencias. Composición general que queda perfectamente compactada gracias a los colores de un Antonio Fabela en estado de gracia que acierta en todo momento y que, posiblemente, mejora el dibujo de Shaw notablemente.

Venga Odín, vuelve a por otra.

Esta incuestionable victoria de Thanos es un giro de tuerca bastante certero, que si bien no cambia la esencia del conquistador morado (ni falta que le hace) le da un enfoque interesante, incluso descarado, sabiendo jugar con los futuros posibles y cruzando personajes dispares que junto a un acertadísima sorpresa en forma de Motorista Fantasma Cósmico, tan necesario como aplaudido, forman también el cántico de victoria de un guionista en liza y de tal calidad como el de Garland.

¡Nos vemos en la Zona!

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