TENET. De vuelta en las salas

Título Original:
Tenet
Año: 2020
Director: Christopher Nolan 
Guión: Christopher Nolan
Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Dimple Kapadia, Michael Caine, Kenneth Branagh, Aaron Taylor-Johnson, Clémence Poésy, Himesh Patel, Andrew Howard, Yuri Kolokolnikov, Martin Donovan, Jonathan Camp, Fiona Dourif, Wes Chatham, Marcel Sabat, Anthony Molinari, Rich Ceraulo, Katie McCabe, Mark Krenik, Denzil Smith, Bern Collaco, Laurie Shepherd.

Sinopsis: Armado de solo una palabra –Tenet– el protagonista de esta historia deberá pelear por la supervivencia del mundo entero en una misión que lo lleva a viajar a través del oscuro mundo del espionaje internacional que desdoblará en algo más allá del tiempo lineal.

‘LA NOLANADA’ EN SU MÁXIMO ESPLENDOR
por Alberto Fassbender

Party hard.

Ya esta aquí. Ya llegó Nuestro Señor Salvador Christopher Nolan para volver a reactivar el hambre cinéfila del gran público, el que hace sobrevivir a los cines. Y eso Nolan lo sabe, sabe lo que el público quiere, porque aunque nadie esconde que es un director de grandes espectáculos, la mayoría de sus pelis siempre tienen un algo más que las hace ser propuestas comerciales con algo de chicha. Y en eso, Tenet no sólo marca todos los checks habituales su director: conceptos innovadores, un empaque audiovisual trepidante y un reparto de lujo, sino que gracias a su loquísimo y enrevesado concepto es posiblemente la película mas ambiciosa del director y a la vez la menos accesible para el gran público. Y no lo digo como algo malo, así que dejadme que os cuente por qué debeis de subir a esta trepidante montaña rusa temporal en esta calurosa distopía que nos ha tocado vivir.

Tenet es Nolan haciendo lo que más le gusta: dar un espectáculo «larger than life» que te tenga el culo solapado al asiento todo el rato pero que a la vez subvierte, siempre gracias a sus intrigantes premisas, las expectativas del espectador pero casi nunca pasándose de más con el elemento fantástico para no tomar por tonto al espectador (sino todo lo contrario). Y aunque siempre hablamos de este director como uno de los más conocidos, incluso por tu cuñao Luis, al que no se la puede sudar más el cine pero sabe quién es porque se ha visto «las de Batman y la de los sueños», probablemente esta sea la primera vez que ha creado un film que a diferencia de la mayoría de su filmografía, no es para todo el público. 

Contraindicado para asmáticos.

Es decir, a diferencia que en su pelicula más similar, la maravillosa Origen, aqui Nolan no te coge de la mano todo el rato y se va a dedicar los primeros 40 minutos a explicarte tranquilamente los entresijos de como funciona su última magufada, sino todo lo contrario. Con Tenet, Nolan en apenas los 10 primeros minutos de la película suelta la mano y te pide que realices un acto de fe para poder disfrutar de todo el adrenalínico espectáculo que se viene encima. Es una frase que condensa a la perfección lo que la pelicula quiere ser, «No trates de entenderlo, sólo siéntelo». Y vaya si lo sientes, ya que Tenet va más sobre experimentar «Tenet» que el molestarse a intentar comprenderlo. Y es ahí, donde esta el punto más debatible de la película ya que, centrándonos un momento en el guión, hay un buen número de escenas y situaciones argumentales de las que Nolan se guarda información clave para el espectador y eso, aunque la haya disfrutado como un gorrino, es un hecho. Por lo tanto, si es cierto que aunque Tenet quizás no sea un trabajo tan redondo en términos generales como si lo fueron Origen o Memento en su día, es seguramente la pelicula más Nolan que exista y eso hay que celebrarlo. Ya que si, sobre todo en su casi taquicárdico primer visionado (el montaje de esta peli es puro movimiento los rapidísimos 130 minutos que dura) habrá un montón de situaciones donde estaréis algo perdidos o confusos sobre ciertas cosas que ocurren en la pantalla, os prometo que si entráis en el truco de magia que propone Nolan, os será difícil apartar la mirada durante todo el metraje.

Tenet en su núcleo es un thriller de espías, muy Bondniano en algunos detalles, pero que ejecuta una premisa de scifi que literalmente lo cambia todo. Un rompecabezas confuso pero endiabladamente entretenido lleno de algunas de las escenas de acción más espectaculares, mejores dirigidas y más originales de toda la carrera de Nolan. Una perfecta y merecida excusa para volver al cine con una pelicula concebida para disfrutarla en la pantalla más grande y con los altavoces más potentes, asi que a disfrutar que es lo único que nos queda ahora.

NOLAN AL 200% (O LO TOMAS O LO DEJAS)
por Sr. Escribano

La tortilla, ¿con Nolan o sin Nolan?

Estás esperando un tren. Un tren que te llevará lejos. Sabes hacia dónde quieres que te lleve el tren, pero no puedes estar seguro. De hecho, no tienes ni puta idea de nada de lo que te espera. Pero no pasa nada, porque estás con Nolan. Y Tenet ya es la película más importante de 2020.

Lo ames o lo odies, Christopher Nolan tiene una forma muy particular de hacer cine. Sus películas comparten rasgos muy comunes: espectacularidad visual, uso intenso del sonido y la música, rechazo de las técnicas digitales, y una tendencia casi viciosa a jugar con el tiempo y el espacio en la narración. Y todo ello, acompañado de un “aura” (pero, evidentemente, más que estudiado desde el punto de vista del márketing) de cine-acontecimiento que hace que todo el mundo tenga que ir en manada a las salas de cine.

Si Interstellar y Dunkirk eran algo más “experimentales”, con Tenet vuelve a su cine más comercial, el del blockbuster de masas anti franquicia. A diferencia de sus últimos trabajos, Tenet tiene mucho más interés en liderar la taquilla y vencer a los taquillazos de Marvel, que en ganar Óscars y prestigio crítico, a pesar de que, como ha demostrado una y otra vez, una cosa no tenga que ir reñida con la otra. No hace falta decir que, en un año como este, poco de eso importa ya.

Firefigtherman vs. Policeman, the director’s cut.

En líneas generales, Tenet es la respuesta a Origen, exactamente diez años después. Un cine cortado por un patrón más que conocido (antes fueron las pelis de atracos, ahora las de espías estilo James Bond), lleno de acción, estrellas y localizaciones atractivas, pero que sin embargo mete un concepto de ciencia ficción (antes el mundo de los sueños, ahora los viajes en el tiempo, o más bien, la inversión temporal) que lo distingue de todos sus semejantes.

Intentar analizar cada detalle de Tenet sería imposible. De hecho, abordo esta crítica sin haberme posicionado claramente a favor o en contra de la película. Qué cosas, ¿eh? Si tuviera que darle estrellas estaría sudando ahora mismo.

Sí que tengo, sin embargo, algo que decir. Un único visionado es a todas luces insuficiente para comprender todo el entramado de la historia (y, sospecho, todas las trampas del guión). Puede que ni siquiera un segundo visionado sea suficiente. Si quieres formarte una idea general de la película más o menos completa, será necesaria mucha reflexión… y muchas consultas a webs y vídeos del tipo “Tenet Explained”. Internet va a hacer su agosto con esta película.

Booom, ¡en tu cara!

Volvemos con las similitudes con Origen, porque creo que es la mejor forma de explicar qué es Tenet sin destripar nada importante. Ambas comparten una naturaleza muy similar: te presentan un concepto de ciencia ficción radical, a base de pinceladas. Brocha gorda, sí, pero sin llegar a darte una imagen completa del mismo. Es decir: Origen arranca dentro de uno de los atracos oníricos, sin darte apenas contexto, para luego ir aprendiendo poco a poco qué es este aparato que permite meterse en los sueños, cómo funcionan las capas de los sueños, qué son las proyecciones del soñador, cómo se generan las ideas… Por supuesto, te explica muchas cosas, pero solo las reglas precisas para poder seguir la historia y anticiparte a los giros. Cuando acaba, no sabes quién inventó esta tecnología, quién más la usa, qué otros usos tiene o si el resto de la gente tiene alguna idea de que algo así existe, por ejemplo. Tu propia imaginación es la que tiene que llenar esos huecos.

Con Tenet pasa algo parecido. Te mete de lleno en la acción y vas aprendiendo sus reglas a lo largo de la película para poder comprender qué estás viendo y qué está en juego. Sin embargo, lo hace de una forma mucho más irregular que Origen: la primera mitad es como una película de espías convencional (y diría que algo torpe en los diálogos, el montaje y la presentación de personajes), mientras que la segunda mitad mete el turbo, empieza a enredar las cosas, y se vuelve de verdad interesante. Da la impresión de que se necesitaría una precuela, un libro y una miniserie de seis horas para poder llegar a atisbar una imagen completa de este concepto, y de todas las implicaciones sobre las que la película pasa de puntillas, o directamente no aborda (y no son caprichos: son claves para entender el origen o destino de sus personajes, por ejemplo).

«…y entonces luchas y atrapas al pulpo. Fundido a negro».

Y no es porque la película ande corta en exposición. Llega un momento en el que tu cabeza no puede procesar toda la información a esa velocidad. Si crees que lo de Origen era grave, apenas es un preparativo para esto. Pero sí que, a diferencia de Origen, donde Nolan no dejaba cabo suelto (y le cayeron palos por sobre explicar las cosas y hacer “cine para tontos”), en Tenet está mucho más pícaro, y no le tiembla el pulso a dejarte ante enormes precipicios, donde no te queda más remedio que asumirlos y tirarte al vacío si no quieres caerte de la película.

Que es lo que me pasó a mi. Como si saltaras de un tren en marcha, pero siguieras atado a él por una cuerda que te arrastra por el suelo, tragándote todo el polvo (y el ruido de las incesantes explosiones).

Y llegan los problemas. No puedo cuestionar si la película es coherente consigo misma. Tampoco puedo confirmar o desmentir mis sospechas de que la motivación del villano es bastante acartonada (a pesar de que el personaje de Kenneth Branagh tenga otra faceta mucho más realista, de violencia machista, quizá una de las pocas subtramas en las que la película mantiene los pies en la tierra). También sospecho que todas las reglas detrás de esta inversión temporal son muy caprichosas, y de que en realidad está lleno de clichés del cine de viajes temporales que Nolan intenta maquillar con capas de misticismo. Sospechas de ese estilo tengo bastantes. Pero certezas, ninguna.

Vaya lío de trama, mejor vamos a pescar.

¿Es mi fracaso como espectador haber comprendido apenas un 20, 30 por ciento de lo que pasa en la película (y sobre todo su último acto)? ¿Es fracaso de Nolan por tejer un guión tan, tan recargado que es casi imposible de descifrar? Y sin embargo, su guión está lleno de tópicos y lugares comunes del cine de espías y ciencia-ficción (que tampoco tiene que ser algo malo), y está construida en una estructura en tres actos clarísima, que avergonzaría a Memento. El montaje tampoco ayuda, a la película le vendría muy bien unos 10 minutos extra de tiempo para respirar.

Hay algunas vomitonas de información por parte de algunos personajes (incluyendo diagramas en pizarras) que seguirlas y entenderlas pesan como un trabajo… uno que un espectador que sólo quiere evadirse quizá no esté dispuesto a afrontar. Por eso, mi teoría es que esta película va a ser la más polémica de Nolan. Puede que para muchos su disfrute se limite a la acción y al efecto especial de la inversión temporal (que es chulísimo, sí), pero es muy difícil que conecten emocionalmente con la película de la misma forma que lo hicieron con Origen. Los personajes, aunque carismáticos, son tan opacos que, de nuevo, tampoco ayudan.

Ya es otoño en el corte inglés.

Sólo el tiempo dirá qué lugar ocupa Tenet en nuestra memoria colectiva. Lo que está claro es que el director no ha defraudado en su cometido: Tenet es Nolan al 200 %, Nolan completamente desatado y sin filtros, lo que significa que, a pesar de todo, es una de las películas más originales y estimulantes que hemos visto en mucho tiempo. Una que se estudiará y diseccionará durante años. Y que sí, te emboba ante la pantalla durante dos horas y media que se pasan volando, y no podrás dejar de hablar de ella al salir del cine. Aunque vaya a enfadar a mucha gente.

¿Ha ido Nolan demasiado lejos? Es posible, pero no esperábamos menos de él. Si el consenso general de la próxima película de Noaln es que “es un Nolan más comedido, más tímido”, será entonces será cuando habrá que preocuparse de verdad.

Yo mirando los créditos de Tenet.

¡Nos vemos en la Zona!

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