TELÉMACO, de Kid Toussaint y Kenny Ruiz

 


Título original:
Télémaque 1. À la recherche d’Ulysse BD

Sello: Éditions Dupuis
Guionista: Kid Toussaint
Artista: Kenny Ruiz
Colorista: Noiry
Publicación Francia: Marzo 2018

Publicación España: Marzo 2019 (Dolmen)
Valoración: Mitología digestiva

 

Miro la televisión y no entiendo nada. Me parece imposible que la gente, sí, LA GENTE, sea capaz de demostrar comportamientos tan estúpidos, egoístas y lamentables con un convencimiento tan absoluto, tan definitivo, tan letal. Independentistas, nacionalistas, fascistas… Imbéciles de tomo y lomo que se regodean de su miseria a ambos lados de un espectro político que se acaba rozando por los extremos. Personas carentes de la educación más básica, sin perspectiva, ajenos a un bagaje de siglos de conocimiento que ayudan a discernir entre la idiotez y la genialidad. Personas ciegas, enrocadas, ignorantes de que su extremismo pestilente lo único que fomenta es la destrucción y la vuelta a los oscuros tiempos en los que no había nada porque no se podía hacer nada. Personas que, en su infancia, quizá debieron leer más cómics como…

TELÉMACO
de Kid Toussaint y Kenny Ruiz

Telémaco está desesperado. Vive sin vivir en él enajenado por el prurito del abandono. Su padre, Ulises, no vuelve de la guerra de Troya. Todos sus compañeros de batalla supervivientes están ya en sus hogares, sanos y salvos, pero el rey de Ítaca parece haberse perdido en el mar. Como buen pusilánime carente de cerebro y cegado por las hormonas, Telémaco decide hacer lo menos inteligente que se le ocurre: seguir en solitario los pasos de su padre para intentar reunirse con él iniciando la típica odisea heroica que justifique un buen número de aventuras y páginas de cómic. Si. He dicho odisea. Soy el rey del humor fino e inteligente.

Con estos sencillos mimbres, el guionista Kid Toussaint demuestra que no hace falta mucho más para entregar un producto competente: coger los clásicos, retomar un simple idea y dejarse llevar. Ser consciente del valor de la simpleza y la claridad es todo un grado, y centrarte en identificar tu objetivo principal y al público al que se lo quieres contar define de manera perfecta un objeto hecho por y para gustar. Una vez conseguido esto, tienes la excusa perfecta para ilustrar, para educar, para contar a esas jóvenes generaciones esclavizadas por un móvil una historia atemporal, un clásico absoluto de la literatura. Y hacerlo de tal manera que ni siquiera sean conscientes de que acabarán sabiendo quién es Menelao, Héctor o Patroclo.

También podéis llamarme Xeno, el princeso guerrero.

Todo lo demás obedece a un espíritu canónico, clásico, que huele a bande dessinée en cada página, en cada viñeta. Es difícil imaginar un tebeo más cercano a las normas fundamentales del cómic francobelga que este, fiel a ese olor de aventuras de nuestra juventud, deudor de cómics juveniles con múltiples lecturas totémicas como Tintin, Asterix y Obelix o Spirou. No en vano es Dupuis, la editorial del citado Spirou, la empresa matriz francesa que publica Telémaco en el país galo, y esto supone de por sí una declaración de intenciones en lo que luego vamos a encontrar en el interior de este álbum. Diversión muy bien hecha milimétricamente controlada.

En cuanto a la parte gráfica, es sorprendente ver como Kenny Ruiz abandona el estilo por el que yo lo había conocido, un trazo muy cercano al manga con el que pudimos disfrutar de obras como Dos Espadas, para ceñirse a esas reglas de la BD de las que hablábamos antes, conservando a la vez su espíritu y resultar totalmente reconocible. Telémaco está lleno de acción, de frescura y su lectura es un ejercicio trepidante que pasa ante tus ojos como una exhalación, como un rayo. Ruiz, además, cuela con pericia perlas gráficas de cosecha propia, mostrando inquietudes artísticas muchas veces enterradas por una política férrea que obliga a imbuirse por completo del, en ocasiones, excesivamente maniqueo estilo europeo. Hay buenas composiciones de página, sobre todo en el excelente y hábil resumen de La Ilíada que se hace al principio, y un trabajo funcional, efectivo y sin sorpresas. Los personajes son carismáticos, carne de pegatinas y chapas, y hay un “sense of wonder” innegable que busca el enganche del lector. Cuando trabajas para grandes monolitos editoriales, lo mejor es dejar los experimentos para casa, y con gaseosa propia, por supuesto.

Un regalo precioso, sí señor. Ponlo junto con los demás.

Lo mismo podríamos decir del color de Noiry. Puros fuegos artificiales salidos de lo digital, luces brillantes para acompañar al conjunto. Uno de esos brilly-brilly que quedan niquelados en el papel satinado, dotando al conjunto de profundidad y ese sentido del espectáculo que citaba antes, tan necesario como artificial, y que empasta palabras, tinta, luces y color para que el resultado no resulte excesivamente cantoso. Un “todo correcto” que funciona, en conjunto, con precisión y ese agradable regusto tan complicado de conseguir cuando lo complejo se vuelve sencillo.

Telémaco es un excelente cómic de aventuras para jóvenes que educa mientras entretiene. Juega además de manera muy acertada con los restos dejados por Ulises en su Odisea, restos que su hijo se va encontrando a medida que va siguiendo sus pasos. Es a la vez moderno y añejo, clásico y actual. Un tebeo pulcro, eficiente, bien conseguido, que serviría como elemento perfecto para la acompañar elementos pedagógicos que introduzcan a nuestros niños en el apasionante mundo de la mitología. Porque la educación es el futuro. Porque la ignorancia es el yunque en el que el martillo del fascismo forja un futuro de mierda.

¡Nos vemos en la Zona!

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