SUPERZERO, de Amanda Conner, Jimmy Palmiotti y Rafael de Latorre

 

Título original:
SuperZero: The Beginning TPB
Sello: Aftershock Comics
Guionistas: Amanda Conner y Jimmy Palmiotti
Artista: Rafael de Latorre
Colorista: Marcelo Maiolo
Contenido: SuperZero #1-6 (Dic. 2005 – Jul. 2016)

Publicación original: Agosto 2016
Publicación España: –
Valoración: ¡Volando, volando! ¡Siempre arribaaa! /10 

 


Según palabras de uno de los creadores del sello Aftershock Comics, Joe Pruett, la idea de SuperZero ya llevaba muchos años rondando en las cabezas de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti (matrimonio fuera de las viñetas), así que vieron en este nuevo sello la oportunidad perfecta para sacarlo a la luz de una forma definitiva. Dado que el otro creador de la editorial es Mike Marts, antiguo editor ejecutivo de Marvel y que en su día le ofreció a Palmiotti su primer trabajo en la Casa de las Ideas, la conexión fue inmediata y todo llegó a buen puerto para que el proyecto se hiciera realidad.

Dru Dragowski es una adolescente de diecinueve años de Tampa, Florida. Hasta aquí todo normal. Tiene unos padres que la quieren, los problemas propios del instituto, un compañero que está colado por ella y una mejor amiga que es más que una hermana. Todo esto seguiría siendo normal si no creyese en los superhéroes. No solo es una lectora de cómics como la que más, ella que cree que existen de verdad y que la Tierra está experimentando un ciclo de autodestrucción para empezar de nuevo, como si de una criba terrestre se tratase y que necesita un superhéroe para evitarlo y salvar a la raza humana. Su sueño es convertirse en esa superheroína y no parará hasta hacerlo realidad en…

SUPERZERO
de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti

“Soy consciente que la mayoría de la gente en mi vida piensa que estoy loca,

pero es una cuestión de perspectiva”

SuperZero bebe mucho de las series más frescas y actuales del panorama. Series que abogan por vivencias más mundanas y donde los problemas del día a día son los que realmente preocupan, dejando de lado los macroeventos destructores de mundos y universos donde hasta el perro se apunta a salvar el planeta Tierra, la vía láctea o las infinitas realidades existentes y, aunque muchas de ellas se vean arrastradas dentro de estos infernales crossovers, la mayoría marcan su propio camino y estilo. Personajes como Kamala Khan, Jessica Drew, Jennifer Walters, Moon Girl y su dinosaurio, la actual Ojo de Halcón Kate Bishop o el personaje de Valiant Faith son buenos ejemplos.

Incluso muchos podrían meterla dentro del saco de esa corriente ‘cuqui’ que lleva ya un tiempo instalada en el mundillo, por fortuna o por desgracia. Cómics como Leñadoras, Giant Days y muchos más títulos que aún no han llegado por estos lares patrios. Yo no. SuperZero no deja de ser un cómic de superhéroes (pseudo-al uso) con un desarrollo divertido, con un mensaje de fondo, pero sobre todo ameno. Sabe utilizar las herramientas actuales (los guionistas son perros viejos ya en esto) para darle un punto de vista interesante, que atraiga al lector por H o por B y que acaba gustando en mayor o menor medida, pero lejos del mencionado y cada vez más trillado movimiento ‘cuqui’.

Animalicos astronautas. Yo ya.

El tratamiento de los problemas de Dru como ser humano y como adolescente van de la mano de sus propias fantasías. Ambos forman una cadena de eslabones irrompibles convirtiéndola en un personaje con mucha miga dentro de una historia que le va a la zaga. Usa las virtudes de los cómics antes mencionados para hacer una historia divertida e interesante sin descubrir la rueda (que visto el panorama actual ya es mucho). Los guionistas saben rodearla de personajes con diferentes puntos de interés y, menos mal, ninguno está desaprovechado o sobra. Una historia se disfruta más con un amplio abanico de secundarios para que la protagonista no acabe cansando al lector. Protagonista que, mediante referencias reales de cómics y del mundo geek, se convierte en un importante resorte en cada diálogo.

Pero momentos entretenidos y situaciones graciosas aparte, los guionistas dejan de lado determinados conceptos más serios que podrían haber sido tratados de mejor manera. Están ahí, sí, e incluso se aprecian lo suficiente, pero dejan una sensación de superficialidad que quizá habría mejorado notablemente la obra dándole un pincelada moral. Al menos todo es en pos de un entretenimiento mainstream bien hecho y con pocos peros. Definitivamente para mi gusto, no es una serie del montón que podría formar parte del catálogo cada vez más insustancial de Marvel o DC. Aquí hay algo, quizá una chispa o quizá sea yo, pero tiene algo.

Constantine aprueba este rito satánico con rodajas de pepperoni.

Una vez más tenemos a los lápices al brasileño Rafael de Latorre que, como sucediera en Animosity, mantiene un nivel correcto, continuo y siempre acorde a todo lo que Conner y Palmiotti nos van contando. Quizá esta vez los picos notables estén más difusos, ya que hay menos margen para el lucimiento. Aquí no hay animales con armaduras ni elementos fantásticos y esa limitación se aprecia más. Pero me reitero que me gusta dejar las cosas claras, Latorre tiene un buen dibujo, un trazo suave y que, al menos en todo lo que he leído suyo, sabe rodearse de las personas idóneas para potenciar su trabajo varios escalones más. Con todo esto, me sigo quedando con su trabajo en la fábula animal.

Esta vez sus compañeros son el colorista Marcelo Maiolo y el rotulista John J. Hill. Con éste primero me pasa lo mismo que con Latorre, admito su calidad y su buen hacer, pero no paro de observar mientras leo una limitación que, si no es nada malo en absoluto, es demasiado evidente. Unos colores adecuados, pero lejos de ser envolventes. Podemos resumir el conjunto artístico como perfectamente cohesionado y apto pero con muy pocos momentos destacados a lo largo de los seis números. Eso sí, admito que, manías propias aparte, tampoco lo necesita. Agradezco, una vez más, y apuntad esto como una de mis debilidades de forma oficial, esas viñetas organizadas y grandes (uno va descubriendo sus vicios mientras lee y reseña más).

Verás cuando se entere Greenpeace.

SuperZero podría ser fácilmente para cualquiera porque habla de cómics, de la vida y de la evasión de la misma y, por encima de todo, de sentirte diferente a los demás. Nos cuenta que no todos queremos ser normales y que si nos lo proponemos, podemos cambiar el mundo a nuestra manera. Dru Dragowski somos todos y cada uno de nosotros que, capa improvisada sobre los hombros, levantamos los brazos mirando al cielo pensando que podemos volar

¡Nos vemos en la Zona!

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