SUPERMAN: AMERICAN ALIEN, de Max Landis y VV. AA


Título original:

Superman: American Alien HC

Sello: DC Comics
Guionista: Max Landis
Artistas: Evan Shaner, Francis Manapul, Jae Lee, Jock,  et al.
Coloristas: Alex Guimaraes, Tommy Lee Edwards, Rico Renzi, et al.
Contenido:  Superman: American Alien #1-7  (Ene. – Jul. 2016)
Publicación USA: Octubre 2016
Public. España: Octubre 2016 (ECC Ediciones)
Valoración: Lo mejor que he leído del personaje desde Byrne/10


Superman
no es ni mucho menos mi personaje favorito. Sin llegar a caerme mal  (como a Miller, por ejemplo) sí que me resulta intrascendente seguir a un personaje con poderes casi divinos y que de tan bonachón que es, llega a parecer idiota.

Por eso reconozco que he leído pocos cómics del personaje más allá de la estupenda etapa de mi venerado John Byrne, de la que algún día tendré que hablar, ¿No?. Y, aunque después de esta afirmación decir que este es el mejor cómic de Superman que he leído en años puede que no parezca importante, creedme que lo es, pues este cómic ha supuesto una muy grata sorpresa en todos los aspectos ya que va mucho más allá de ser un cómic tipo del personaje.

SUPERMAN: AMERICAN ALIEN
de Max Landis y VV. AA.

Nos encontramos ante una miniserie de siete números independientes entre sí, pero con un hilo común entre ellos: el desarrollo de Clark Kent desde que era un niño que empieza a descubrir sus poderes hasta su primera aparición pública y notoria como Superman. El viaje del héroe es uno de los temas recurrentes para abordar una historia centrada en los orígenes del personaje, poniendo de vuelta el punto de mira en hechos sucedidos antes de que llegara a ser el superhéroe que todo el mundo conoce. Lo realmente interesante de esta obra es que el viaje no se centra sólo en la figura de Superman sino que es igual (o más) importante desarrollar otras etapas vitales como el paso de un Clark niño a uno adolescente, el de un chico que vive en un pequeño pueblo que se marcha a vivir a la gran ciudad y, por último, el de un extraterrestre adaptándose a vivir en un planeta que no es el suyo. Todos estos aspectos del personaje se tocan de manera individual y todos tienen la misma importancia, llegando a centrarse más en el desarrollo personal del personaje que en su faceta como (futuro) héroe.

Cojamos como ejemplo el tercer capítulo, donde vemos a Clark como un post-adolescente que ha salido por primera vez de Smallville y que acaba por accidente en una fiesta de lujo en un yate, propiedad de Oliver Queen. Aquí vemos al personaje como un soñador, un joven con ganas de ver mundo y de ayudar a aquellos que no pueden defenderse; y cómo se cruza con una chica de una personalidad arrolladora con ganas de saborear al máximo todo lo que ofrece la vida. La atracción entre ambos se hace evidente desde el principio y se desarrolla de manera natural y espontánea. Aquí hay que destacar que para un completo disfrute del cómic hay que dejar atrás las cuestiones sobre quién es este Superman o en qué momento del universo DC se desarrolla ya que, en este sentido, el cómic se permite bastantes licencias. Tanto es así que hay un buen conjunto de guiños a personajes y situaciones que en el cómic se toman la libertad de usar pero que para nada se interponen en la narración en sí. Como digo, el lector las deja de lado y las abraza como un elemento enriquecedor más del cómic.

El pequeño Clark ya apuntaba maneras

De hecho, todo estos guiños hacen que la lectura se disfrute todavía más y vienen a demostrar que Max Landis lo ha pasado bien dejando varios detalles aquí y allá. Hay muchas apariciones estelares de todo tipo, cameos de personajes clásicos, tanto del entorno de Superman como del resto del universo DC, e historias de una sola página con presentaciones de villanos que son realmente magistrales. Destaco la de Mr. Mxyzptlk que seguramente se os quedará en la cabeza durante mucho, mucho tiempo.

Otros personajes adquieren más importancia que el duendecillo de otra dimensión, como es el caso de Luthor que se erige como el villano de la función, como no podía ser de otro modo. Todos los secundarios tienen una personalidad muy bien desarrollada y son reconocibles por respetar su esencia a la par que se les otorga una caracterización más acorde con el tono de la obra. Además de Luthor, el otro secundario que obtiene más importancia es Pete, el amigo de la infancia de Clark, y que sirve como punto de vista del chico que fue antes de mudarse a Metrópolis y antes de que empezara a usar sus poderes. Pero sin duda el mejor de todos es Dick Grayson, al que vemos en un momento previo a convertirse en Robin, pero cuando ya vivía con Bruce y este lo entrenaba. Si bien todos sabemos que Grayson fue el primer sidekick de Batman, es un personaje al que apenas hemos visto precisamente en dicho papel, pues casi siempre ha estado como líder de los Titanes o ya como Nightwing. En unas pocas páginas, Landis nos muestra a un jovencísimo Dick en plena evolución de chico huérfano a compañero del señor de la noche, aportando un soplo de aire fresco a la mitología del personaje como nunca antes había visto. Después de leer este episodio no vais a querer otra cosa que una serie de Dick Grayson firmada por Max Landis, guionista proveniente del cine y auténtico artífice del éxito de esta miniserie.

Esto es lo que pasa cuando no dices Martha a tiempo

Que destaque por encima de todo el trabajo de este guionista no quiere decir que el arte de esta obra no esté a la altura, ni mucho menos, pese a que cada episodio está firmado por un dibujante diferente. Todos ellos, a algunos ni los conocía o apenas me sonaban, mantienen un nivel notable y, lo que es más importante, se adaptan al tono de la historia correspondiente. Me ha sorprendido para bien un Jae Lee que normalmente me parece muy exagerado y que aquí se presenta muy contenido, firmando un combate con Batman muy curioso, y Joëlle Jones y Jonathan Case, dos de los dibujantes que no conocía y que tienen un estilo muy fresco y desenfadado que encaja a la perfección con sus episodios. No puedo acabar sin destacar el uso del color en el episodio del yate y el trabajo en las portadas de Ryan Sook.

Estamos pues, ante un cómic excelente en todos los aspectos, una obra que emana calidad por los cuatro costados sin que haga falta ser fan de Superman, basta con querer disfrutar de un buen cómic.

¡Nos vemos en la zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

También te podría gustar...

2 Respuestas

  1. arkhamkaveli dice:

    Reseña acorde con muchas de las opiniones leídas por las redes sociales, eso quiere decir que hay que hay que echarle un ojito como mínimo. Y encima compartimos esa posición con respecto al kriptoniano ya es un personaje que nunca me ha atraído lo suficiente como para leerle más allá de obras puntuales como el genial All-Star Superman, por ejemplo.

    Dado el enfoque y el trato que Landis le da al personaje no me cabe duda que esta será otra de las obras que tengo que leer.

    • Precisamente el All-Star como que no me acabó de convencer, por lo que le doy aún más mérito si cabe a este American Alien. La clave es que aquí el protagonista es Clark Kent el niño, el adolescente, el joven, el hombre y el extraterrestre y eso me ha interesado mucho más que Superman.
      Gracias por comentar compañero!!!

Deja un comentario, zhéroe