SUICIDAS, de Lee Bermejo y Matt Hollingsworth

 

 

Título original:
Suiciders TPB

Sello: Vertigo
Guionista: Lee Bermejo
Artista: Lee Bermejo
Coloristas: Matt Hollingsworth
Contenido:  Suiciders #1-6  (Abr. – Nov. 2015)
Publicación USA: Noviembre 2015
Public. España: Abril 2016 (ECC Ediciones)
Valoración: 7/10

 

Hace 30 años un terremoto en la costa oeste dejó la ciudad de Los Ángeles desolada y agonizando. El gobierno de los Estados Unidos la dio por perdida así que fue ella misma la que hizo de tripas corazón para ponerse en pie y emerger de sus cenizas ¿Pero a qué precio? El ser humano es despreciable en demasiadas ocasiones y aquí no iba a ser menos. Ahora, New Los Ángeles, esa ciudad que una vez fue escombros, luce orgullosa una urbe fuertemente amurallada y vigilada levantada a base de sudor… y mucha sangre.

La ciudad ha convertido en estilo de vida la lucha por y para el divertimento del pueblo. Pan y circo como se suele decir. Sangre y muerte televisada para todos. Aquí no hay moralismos que valgan ni derechos que reclamar. Todos disfrutan de ver morir a gladiadores, llamados suicidas, mejorados genéticamente portando armaduras letales mientras máquinas a su alrededor intentan mutilarlos. Bienvenidos al futuro post-apocalíptico de…

SUICIDAS
de Lee Bermejo y Matt Hollingsworth

El Santo es uno de esos suicidas, un héroe, el luchador a batir. Todos los que pasan por la arena y se enfrentan a él acaban muertos. Toda una estrella mediática que vive rodeada de lujo pero al que le atormenta el camino recorrido, las mentiras y las falsas apariencias. Su vida tal como la conoce se verá puesta en peligro cuando algo inesperado sucede y es que hay secretos que por muy profundo que los entierres siempre acaban saliendo a la luz.

El Extranjero es solo otro inmigrante más en busca de una vida mejor y que, por avatares del destino y también por su propio esfuerzo, acaba como luchador en los suburbios que rodean a la gran ciudad de New Los Ángeles. Él quiere algo más pero se verá en medio de una mafia a la que solo le preocupan las peleas y sus ganancias a cualquier precio. Por suerte no solo descubrirá la peor y más cruda cara del ser humano ya que en todo ese estercolero encontrará una luz. Un destello que le sirva como esperanza.

Ciudad amurallada, dos veces segura…

El contexto que envuelve esta obra podría haber dado mucho más de sí y ahí es donde palidece el trabajo de “autor completo” de Lee Bermejo. Mientras que el apartado gráfico es excelente, los planteamientos expuestos en la historia y que determinan a los personajes se quedan en la superficie y aunque se pueden palpar acabas con la sensación de que solo puedes rozarlos con los dedos y no degustarlos. Una sociedad claramente racista con una muralla vigilada a punta de pistola donde se controla quién vive o quién muere, sea cual sea el lado donde estés. Una ciudad para privilegiados superficiales mientras fuera los inmigrantes sobreviven o simplemente mueren intentando entrar. Nada que por desgracia y dada la actualidad, se nos escape a ninguno.

Todo eso podría haber dotado a la obra de otra magnitud, de una profundidad notable (el ejemplo perfecto lo tenemos en Omega Men de DC Comics) que no solo de batallitas vive el lector. Pero eliminados esos contratiempos la historia cumple bien y mantiene un buen nivel. El punto fuerte es la forma de contar las historias que van avanzando juntas sin confundir sobremanera al lector. Seis números que dan el pistoletazo de salida a un universo que, si se sabe tratar bien (búsquese un guionista que le eche una mano, señor Bermejo) puede dar mucho de sí.

Los sueños no son reales, solo las pesadillas.

A Lee Bermejo le sobran todas las presentaciones posibles. Ya conocemos la calidad más que contrastada del artista y en este caso sigue sorprendiendo manteniendo un nivel sublime en todo el apartado gráfico de la obra. Su estilo realista y oscuro plagado de sombras viene como anillo al dedo para las escenas de acción con unos diseños que pese a la parafernalia futurista/post-apocalíptica es de lo más terrenal (cosa que, personalmente, agradezco). Splash-pages de sobresaliente que recrean de forma cruda los enfrentamientos en la arena y momentos más pausados que no bajan el nivel. Un autor involucrado al 100% en lo que parece ser la creación de su propio universo y eso se nota.

Cuesta colaborar con un dibujante de la calidad de Bermejo y que tu trabajo resalte igual o incluso más que el suyo pero Matt Hollingsworth lo consigue. Sus colores le dan absolutamente otra identidad al dibujo. Si los tonos oscuros y sombríos de las calles de New Los Ángeles o de habitaciones a media luz casan a la perfección con lo que visualmente Bermejo quiere transmitir, es en los tonos cálidos de las afueras de la ciudad, en los suburbios, donde el sol es dueño y señor y deja ver la pobreza y desesperación que rodea tan artificial urbe, donde Hollingsworth se sale y destaca más que el propio dibujo. El colorista ya me sorprendió con Tokyo Ghost y tiene más trabajos a sus espaldas a gran nivel (Ojo de Halcón de Aja, no digo más) así que habrá que seguirle la pista muy de cerca.

Los animales no viven con arrepentimiento. Solo viven.

Suicidas es una historia autoconclusiva que os va a sonar. No inventa la pólvora pero lo que cuenta lo cuenta bien y ninguno de los fallos antes mencionados sirven como excusa para no disfrutarla. Además, siendo un universo en expansión hay margen para que se profundice en temas que aquí solo se vislumbran. Tiempo al tiempo mientras el autor acaba su próxima historia situada 15 años antes de lo que aquí acontecido, Suiciders: Kings of HelL.A., para finales de año.

¡Nos vemos en la Zona!

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