SPIDERMAN: ENTRE LOS MUERTOS, de Mark Millar, Terry Dodson y Frank Cho


Título original:
Marvel Knights: Spider-Man, Vol. 1 TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Mark Millar
Dibujantes: Terry Dodson y Frank Cho
Entintadora: Rachel Dodson
Coloristas: Ian Hannin y Laura Martin
Contenido: Marvel Knight: Spider-Man #1-12 (Jun. 2004 – May. 2005)

Publicación USA: Noviembre 2005
Publicación España: Junio 2017 (Panini)
Valoración: Cuando Millar era un Scotch Whisky y no un Ballentines /10

 

Hay una frase de Tia May en el presente cómic que representa perfectamente mi relación actual con el vendehumos más famoso de la industria del cómic, Mark Millar: “los buenos recuerdos definitivamente superan a los malos”. Efectivamente, los buenos recuerdos que tengo leyendo por primera vez sus Ultimates, su Civil War e incluso su Kick-Ass, supera a los ratos de tedio y frustración leyendo sus últimas obras (sobre todo Empress y Reborn), en las que, imagino que a base de talonario y royalties, consigue a los mejores dibujantes de la industria del cómic para que le hagan una suerte de “storyboard” a color y en tapa dura cuyo resultado final no pasa de ser una obra de consumo rápido y olvidable a los 5 minutos de su deglución cual hamburguesa del McDonalds, apta para su adaptación libre por la Netflix de turno. Entre todos los buenos recuerdos también está éste cómic que, por supuesto, me retrotrae a una época en la que estaba en el cenit de mi pasión hacia los superhéroes, a la época de…

SPIDERMAN: ENTRE LOS MUERTOS
de Mark Millar, Terry Dodson y Frank Cho

La serie, dentro de la línea Marvel Knigts y creada por Joe Quesada y Jimmy Palmiotty, empieza sin concesiones, encontrándonos con la enésima y posiblemente más cruda pelea entre Spiderman y Norman Osborn, mejor conocido como el Duende Verde. A través de esas páginas vemos como finalmente es derrotado por el cabeza de red, no sin antes haber dado también una buena paliza al héroe. Pero es Osborn y todos sabemos que Osborn siempre tiene un as en la manga.

A partir de aquí, la serie se descontrola totalmente, con una llamada que hace que la vida de Parker se vuelva más patas arriba de lo que está. Y ¿cómo se puede conseguir eso? Secuestrando a su Tia May, por supuesto. Vale, uno puede ser medio listo y pensar que fue Osborn el que lo hizo desde la cárcel pero, ¿quién es el verdadero culpable? Hasta yo me sorprendí, jodido Millar.

¡Correo urgente con dirección hacia tu cabeza!

Pero este secuestro es la excusa perfecta para que Millar nos despliegue su arsenal de chascarrillos y frases marca de la casa, cuando tenía personalidad y no estaba corrompido por Hollywood y sus cheques en blanco. Nos despliega el abanico de villanos y amigos de Spiderman utilizando a CASI todos y donde cada uno tiene su hueco en esta maxiserie: Gata Negra, Buitre, Veneno, Electro, Doctor Octopus, los más que clásicos hampones, los Vengadores y la Patrulla-X. ¡Si hasta sale el Spider-móvil!

Millar hizo los deberes y tiró de continuidad. De hecho, la serie es continuación del Spiderman de Straczynski y Romita Jr ya que, durante dicha etapa, May descubre la doble identidad de Peter y en esta serie la tiene asumida estando más que orgullosa de ello, algo que puede chocar mucho a un lector que haya estado apartado de las aventuras del héroe arácnido y quiera visitar esta colección. Aun así, nos encontramos aquí a un Spiderman más oscuro, que no duda en saltar de edificio en edificio vestido de calle, no pensando en más allá que en su malograda tía, de jugársela a J.J. Jameson de la forma más ruin posible (llegando al punto de dar pena) y de no dudar en machacar enemigo tras enemigo sin miramientos. Pero, ante todo, la serie tiene un giro en el último acto de la serie que es tan enrevesado ( hasta para ser el tio Mark) que sólo puede explotarte la cabeza.

Pero disimula algo, Peter, disimula…

En el apartado gráfico nos encontramos al matrimonio Dodson. Poco más se puede decir, salvo que en aquella época debían tener más tiempo para dibujar o quizás más ganas que ahora. Se nota que la serie se lo tomaron en serio y lo dieron todo, sin embargo, todos sabemos que Terry no es un Larroca de la vida y no es capaz ni en sus mejores tiempos de hacer un cómic al mes, así que de apoyo tenemos al no menos grande Frank Cho, que sabe estar a la altura de su compañero, sin verse afectado demasiado el estilo de la serie (ya sabemos cómo se las gasta Dodson y Cho, dos patas para un mismo banco). También hay que destacar que sabe introducir a personajes, tanto de Marvel como de Dc, en segundo plano y en forma de homenaje casi sin que nos demos cuenta. Siendo editada por Panini en un primer momento, hace casi 12 años, en una maxiserie de 12 grapas y, desde este verano de 2017, podemos encontrarnos esta obra en un bonito integral del mismo tamaño que Siempre Vengadores e Inhumanos y que quedará precioso en cualquier estantería.

En definitiva, es un cómic con el que vas a disfrutar de principio a fin y, si alguna pega tuviera que ponerle, sería el hecho de que Millar debió leerse (y, hablando claro, copiarse) Batman: Silencio de Jeph Loeb y Jim Lee, porque aquí hace algo tan parecido (como el despliegue de villanos y secundarios), que es inevitable la sensación de déjà vu por mucho de que al escocés le saliese bastante mejor la jugada

¡Nos vemos en la Zona!

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