SOUTHERN BASTARDS, Vol. 1: “Here was a Man”, de Jason Aaron y Jason Latour

 


Título original
:
Southern Bastards, Vol. 1:
“Here was a Man” TPB

Sello: Image Comics
Guionista
: Jason Aaron

Artista: Jason Latour
Colorista: Jason Latour
ContenidoSouthern Bastards #1-4
(Abr. – Sep. 2014)

Public. USA: Oct. 2014
Public. España:
Valoración: 9/10

 

Craw County, ALABAMA. Un perro caga (onomatopeya incluida) frente a la señalización de carretera de tres iglesias cristianas de cultos diferentes. Olor a fritanga, tubo de escape y aceite derramado de fondo. Si esto no es una declaración de intenciones, que venga su Dios y lo vea. ¡Bienvenidos al Sur! Bienvenidos a…

SOUTHERN BASTARDS
de Jason Aaron y Jason Latour

“No veo ninguna razón por la que debería llevarme más de tres días.”

Bertrand Tubb, poseedor del “Palo que salvó Craw County”, fue un sheriff implacable en este ficticio pueblo sureño de Alabama en el que la suciedad, el paletismo y la violencia estaban a la orden del día. El propio pueblo sería su fin, fallecido hace ya 40 años. Ahora su hijo, Earl Tubb, regresa a Craw County para vaciar el antiguo hogar familiar y dejarlo listo para que una inmobiliaria lo ponga a la venta.

Jason Aaron y Jason Latour (a los que, por razones obvias, me referiré por su apellido a partir de ahora), además de viejos amigos y colaboradores habituales, son ellos mismos unos “bastardos sureños”, así que ¿quién podría retratar mejor el modo de vida de los pequeños pueblos del Sur de Estados Unidos? Esos lugares que poco tienen que envidiar a los de la España profunda en cuanto al rencor, el estancamiento en el pasado y las ideologías, cuanto menos, polémicas. Esos lugares.

“Aquí me tienes. Todavía cobijado bajo tu maldita sombra.”

El pueblo de Craw County está gobernado extraoficialmente por Euless Boss (el nombre ya lo dice todo), el entrenador del equipo de rugby local al que todos veneran, respetan y temen. Es precisamente el rugby la piedra angular del pueblo junto con el asador del que también es dueño el entrenador, Boss BBQ. Éste supondrá el punto de encuentro de Earl con el conflicto principal: Boss es una especie de jefe mafioso que controla absolutamente todo el pueblo mediante sus secuaces, mientras él se centra casi exclusivamente en su equipo.

En el asador, Earl presenciará un ajuste de cuentas en el que no podrá evitar mezclarse y se ganará como enemigos a los subalternos de Boss, en una escalada de violencia que llevará a Boss a querer abandonar el pueblo antes de tiempo en un par de ocasiones. Es aquí donde entra el deus ex machina de su venerado por muchos, odiado por Earl, difunto padre: al despedirse de su tumba, en la que fue enterrado con su mítico palo del que acabó creciendo un pequeño árbol, un rayo cae partiéndolo en dos y revelando la totémica vara. Momento de tomar la justicia por su mano.

“Volveré mañana a por más. Y cada día después, hasta que obtenga respuestas.”

El relato de este improbable héroe rural en los cuatro primeros números terminará de la forma más sorprendente e inesperada, girando todo en torno al poder que la vara ejerce sobre el pueblo, su contenido simbólico y su oposición directa al forzado orden establecido por el entrenador Boss. En medio, giros, escenas violentas y diálogos brillantemente cómicos, dentro de la seriedad que requiere la situación.

Jason Aaron está colosal en este primer acto, construyendo una mitología propia en su tierra natal. Le ayuda sin lugar a dudas un Latour entonado, tanto en el dibujo como en el color, del que también se encarga. Su estilo feísta sienta como un guante a esa atmósfera desagradable y agresivamente pueblerina que está plagada de salpicones de sangre, frituras aceitosas y escatología moderada. Puede haber momentos en los que las figuras flaquean por minimizar el nivel de detalle habitual, pero el nivel general es alto.

“El rayo cayó sobre ese árbol por una razón. Pase lo que pase, me alegro por ello.”

Un trabajo brillante de dos jóvenes perros viejos que coloca a Southern Bastards en la senda de un relato que puede durar tanto como sus creadores lo deseen, dada la riqueza mitológica que han planteado. El pueblo es el protagonista, reflejo de lo más oscuro de la América rural. Diversión, acción, violencia sin concesiones y, por encima de todo, un carisma que se desangra a borbotones en las manos del lector ya desde la portada del tomo. Una vez más, ¡bienvenidos al Sur!

Y hasta aquí otra recomendación de vuestro amigo y vecino Ander-Man que hará rascaros el bolsillo. Porque lo vais a hacer, ¿verdad? Porque alguien se animará a traerla, ¿verdad?

“¡Un palooo! ¡Un palooo! ¡Un palooo!”

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Respuestas

  1. MrCervero dice:

    Interesantísimo ! Ese rollo pueblerino a lo “Straw Dogs” mola jejeje Buena reseña como siempre por estos lares, yo he quedado con ganas de leerlo y le echaré un ojo más pronto que tarde ;)

    Un saludo.

    • ¿A qué te refieres con STRAW DOGS, a la peli de Peckinpah? La tengo pendiente, sin duda. A la que no me acercaré será a su remake, pero gracias por recordarme esta peli. Y gracias por comentar, como siempre )

      • MrCervero dice:

        Si, Perros de Paja por estos lares. Perdona, pero tengo la costumbre de poner en ingles todo lo que no veo con mi mujer, que no ve conmigo nada en VO (excepto para ver la última temporada de SoA xD ).

        No se porque al leer tu reseña me recordó esta película jeje Conste que he visto ambas y el remake podía haber sido mucho peor, aunque claramente la original es otra cosa ;)

        Un saludo.

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