SONG OF THE NIGHT WALKERS, de Kotoyama

 

 

Título original:
Yofukashi no Uta (よふかしのうた
)
Editorial: Shounen Sunday
Mangaka: Kotoyama
Publicación Japón: Ago. 2019 – presente
Publicación España:
Valoración: This is night. The time of freedom

 

 

 

¿Qué es esto? ¿Un romance adolescente sobrenatural con vampiros que no da grima? ¿Tal cosa existe? Pues va a ser que sí, esta vez entramos en el segundo manga de Kotoyama (autor de Dagashi Kashi) que nos muestra el mundo de la noche y los hijos de ésta. Os presento…

SONG OF THE NIGHT WALKERS
de Kotoyama

Kou Yamori es un adolescente sin ambiciones ni deseos que se ha hartado de mantener la careta de estudiante modelo y decide ignorar sus responsabilidades dejando de asistir al instituto. Se aventura a salir una noche de aburrimiento por no poder dormir y descubre que el mundo de noche se percibe distinto, casi invigorante. Intoxicado por la sensación nueva de libertad que siente se dispone a explorar la ciudad de noche hasta que se encuentra con Nazuna Nanakusa, quien, poco después de morderle el cuello, le revela que es una vampiresa. Kou decide que quiere convertirse en vampiro y, aunque a Nazuna no le importa convertirle en uno, le explica que para poder transformarse en uno necesita… ¿enamorarse de ella?

El tema principal del manga se hace de notar bien claro en el primer capítulo: la diferencia entre el día y la noche y cómo se comporta la gente en ambos. El cómo el manto del cielo nocturno provoca que la gente se desinhiba y hace que la gente actúe de una manera que normalmente no haría bajo la luz del sol. ¿Acaso nos reprimimos durante el día llevando una máscara de “normalidad” o “conformidad” que sólo podemos quitarnos de noche, cual hombre lobo que reprime su naturaleza pero no puede resistirse a la luz de la luna llena? ¿O es sólo un momento de desenfreno para liberar estrés? ¿Quién soy “yo” realmente entonces, el “yo” de día o el “yo” de noche? Si bien estos temas no se tratan explícitamente, el manga está completamente empapado con este sentimiento de introspección sobre que significa “La Noche” y nos muestra cómo se comporta la gente que habita en ella: los vampiros.

♫ I believe I can fly ♪

Los vampiros en este manga representan menos a los monstruos de Hollywood y más a humanos que sencillamente han abandonado las convenciones sociales típicas. Son en esencia humanos desinhibidos que hacen lo que quieren cuando quieren, en contraposición a los humanos del manga que son más como la metáfora del hombre lobo que usé antes: seres que se reprimen durante el día y desfogan de noche. Aunque he de notar que los vampiros en el manga hacen lo típico: chupan sangre, crean sirvientes y por lo que he visto hasta ahora, no están presentes durante el día. Existen muchos simbolismos de día/noche repartidos por el manga, pero uno que me gustó mucho es como a Nazuna le da vergüenza hablar del amor, pero no tiene corte alguno en mencionar temas relacionados con el sexo, y viceversa para Kou (el amor es el día y el sexo la noche).

Aparte de la dualidad día/noche el aspecto romántico del manga se centra en Kou, el chico es un antisocial sin amigos que nunca se ha enamorado y por tanto no sabe qué implica enamorarse de Nazuna para convertirse en vampiro. Nazuna por otro lado nunca ha convertido a nadie en sirviente por lo que, por ahí, es también un callejón sin salida, Nazuna al principio sólo le sigue el juego a Kou porque su sangre es deliciosa, pero poco a poco empieza a interesarse por como Kou conseguirá enamorarse de ella y le va guiando a través de sus errores. El manga usa esta relación única para explorar temas como la diferencia entre amor y lujuria o lo que es permisible dentro de los límites de la amistad o incluso que cuenta como amistad.

Pero, pero, pero…

Me he fijado que recientemente están en auge estilos artísticos de personajes con líneas gruesas y personajes estilizados con detalles, haciendo fuerte hincapié en los ojos (That girl is not just cute y en menor medida Yancha-gal no Anjou-san, me vienen a la cabeza de entre mis reseñas que usan este estilo) y Kotoyama lo usa bastante tanto en este manga como en Dagashi Kashi, súmale un diseño de personajes bastante único que exalta ciertas características de los mismos, sin desproporcionarlos del todo. Por ejemplo, sus personajes suelen ser bastante delgados pero sin llegar a convertirse en seres caricaturescos a lo Tim Burton ni parecer personas desnutridas y esto le da un cierto “peso” a la ropa que llevan. Mientras que en otros mangas la ropa suele ser en esencia una segunda piel en cuanto a cómo se “siente” el movimiento del personaje entre viñetas, en este manga no da esa sensación para nada. La verdad es que es un manga que podría usar por si sólo su dibujo como reclamo.

Song of the Night Walkers es un manga que trae temas interesantes bajo el disfraz del típico romance sobrenatural de adolescentes, pero sin pretensiones de ser algo más que eso mismo. La dinámica entre sus protagonistas es más que capaz de por sí sola sostener varios capítulos de la historia. Súmales un dibujo interesante a los ojos y tienes un manga que vale la pena leerse, aunque sea unos cuantos capítulos para ver que no se trata de un Twilight.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

RafaAnto

Filthy weeb, gamer y cinefilo que de paso hace Quimica.

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