SOLOIST IN A CAGE, de Shiro Moriya



Título original:
Ori no Naka no Soliste (檻ノ中のソリスト)
Editorial: Shueisha
Género: Shonen
Mangaka: Shiro Moriya
Publicación: Sep. 2018 – Actualidad
Valoración: Esperanza por un reencuentro /10

 

 

Por desgracia, en la industria del manga reina una opacidad preocupante en cuanto a sus autores. No solo son en su mayoría personas que se ven abocadas a un ritmo de trabajo demencial para satisfacer la voraz trituradora de artistas que representan las editoriales niponas, sino que además su identidad se ve en ocasiones ocultada bajo un pseudónimo. Este hecho, pese a que es algo que viene de los propios autores, no hace otra cosa que incrementar de forma innecesaria el secretismo imperante y mantener la terrible sensación de que el manga se genera de forma espontánea por parte de figuras completamente deshumanizadas que ni sienten ni padecen. Esta situación a la que lamentablemente nos hemos acostumbrado se ve especialmente reflejada cuando en la producción de la obra no va todo sobre ruedas, cuando por causas de fuerza mayor, obras más que prometedoras se ven pausadas como es el caso de…

SOLOIST IN A CAGE
de Shiro Moriya

Prison City es una inmensa ciudad con más de medio millón de delincuentes (y la familia que puedan formar) en su haber donde Chloe es una niña que cuida de su hermano pequeño Locke dependiendo totalmente de la caridad de sus vecinos dado su recelo a salir del piso en que se encuentran enclaustrados por lo peligroso que sería salir al exterior. Sin embargo, y para desgracia de la chiquilla, la misma gente que les mantiene con vida están a punto de pasar a la historia por ser las primeras personas fugadas de este mastodonte carcelario en toda la historia del recinto. Viendo peligrar su subsistencia, Chloe hace acopio de todo su valor y se cuela dentro de los planes de los fugados con un agrio resultado: logra escapar con éxito pero pierde a su hermano por el camino. Once años más tarde, una antigua reclusa vuelve a casa en busca de redención.

Lo ocurrido con Soloist in a Cage se podría definir fácilmente como una travesía por el desierto. Tras un comienzo más que prometedor (del que hablé en su momento), la serie entró en un hiato sin fecha de salida definida debido a una enfermedad sin determinar que alejó a Shiro Moriya de los lápices durante más de dos años hasta que hace pocas semanas se reanudó la publicación. Tal como comentaba al inicio, esta dolorosa espera fue aun más exasperante por la completa opacidad que rodea cualquier asunto en la industria nipona donde, dada la ingente cantidad de obras que salen día a día, una estrella prometedora de la calidad de Moriya puede quedar sepultada por toneladas de colecciones genéricas y aborrecedoras. Pero, ¿qué hace destacar a Soloist in a Cage con tanta fuerza?

¡Al fin de vuelta!

Puede que lo vistoso de la premisa no sea una de esas cosas. Donde hasta la más común de las series tiene en su primer número más de uno y de dos elementos que sin dudan llaman la atención ni que sea por lo extravagante que se pueda atisbar, Soloist in a Cage deja de lado un inicio con brillos y purpurinas en favor de una dirección clara y concisa: la bajada a los infiernos (tanto en lo físico como en lo mental) de nuestra protagonista en busca de lo que perdió. Una gesta que roza la autoflagelación por un sentimiento de culpabilidad que lleva acosándola media vida y que se ve acrecentado por las acciones que se ve obligada a acometer para avanzar en su búsqueda. El miedo a perder por completo a su hermano solo se ve superado por el de perderse a si misma y que, en el remoto caso de que le acabe encontrando, no quede nada de ella más allá de los pecados que le atormentan.

Hablar de este viaje tendría poco sentido si no se tuviera en cuenta el lugar donde transcurre y es que Prison City, pese a su decadencia moral y degradación continua, es un lugar que está indudablemente vivo. Al contrario que en la ficción occidental (gracias en parte por la enfermiza fijación de los estadounidenses por las poblaciones carcelarias), no es tan corriente un manga ambientado en una ciudad-cárcel. Las más de las veces, cuando la trama envuelve a convictos o gente enjuiciada injustamente que han de sobrevivir en un territorio hostil se lleva a cabo en un entorno preparado y artificial, una zona más parecida a un escenario de teatro en la que el que maneja los hilos dentro de la historia lo tiene (en principio) todo preparado y no hay lugar para que se desarrolle una comunidad algo más compleja que las relaciones amor-odio entre los protagonistas. La atmósfera que se construye en Prison City, además de ser en todo momento asfixiante, es en parte única por la sociedad que Moriya va abocetando y que inevitablemente va atrapando al lector.

Por favor, de uno en uno y sin acumularse.

A la hora de engatusar el lector el ejercicio de arte que realiza el mangaka no se queda para nada atrás. La suciedad que impregna tanto a la ciudad como a la población que la habita queda plasmada a la perfección en el dibujo y a Moriya no le cuesta nada hacer malabares por un lado con el aspecto inocente y hasta cierto punto vulnerable de Chloe y por otro con la crudeza que muestra cuando se ve obligada a defenderse. Todo esto acompañado por un impecable trabajo mostrando como la protagonista se va sumiendo cada vez más en la oscuridad y cómo le afecta mentalmente esto.

Desde el primer momento defendí Soloist in a Cage como un manga a tener en cuenta y ahora que por fin a vuelto a tener un ritmo de publicación normal es sin duda el momento perfecto para darle una oportunidad. Si buscáis algo diferente a lo habitual en la industria nipona sin duda esta es vuestra obra.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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