SOLDADO DE INVIERNO: SEGUNDAS OPORTUNIDADES, de Kyle Higgins y Rod Reis

 

Título Original:
Winter Soldier: Second Chances TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Kyle Higgins
Artista: Rod Reis
Colorista: Rod Reis
Contenido: Winter Soldier #1-5 (Feb. – Jun. 2019)
Publicación USA: Junio 2019
Publicación España: Octubre 2019 (Panini)
ValoraciónTodo el mundo merece otra oportunidad (o no)…

 

 

Bucky Barnes ha montado un servicio de ayuda para criminales que desean dejar atrás sus actividades y empezar de cero. Él mejor que nadie sabe lo que es tener que llevar una carga sobre sus espaldas y lo difícil que es vivir marcado por tu pasado. La idea de Barnes es ayudar a otros pero pronto descubrirá que hay gente que no quiere ser ayudada, gente para la que no caben…

SEGUNDAS OPORTUNIDADES
de Kyle Higgins y Rod Reis

El personaje de El Soldado de Invierno fue de los pocos casos en los que la retrocontinuidad funcionó a la perfección para traer de vuelta a un personaje dado por muerto allá por los años 50. Si bien Bucky Barnes, el sidekick del Capitán América en la 2ª Guerra Mundial, había vuelto en diferentes encarnaciones (mi favorita es la que hacía de compañero del Capi nazi de los ’50) en ningún caso era el auténtico Barnes. El mismísimo Rick Jones se enfundó el traje durante una corta temporada para acompañar al Capi en sus aventuras en lo que fue el último intento de recuperar un personaje que ya parecía condenado al olvido.

Y así fue hasta la llegada de Ed Brubaker a la serie del Centinela de la Libertad quien, no sólo lo “resucitó” sino que lo convirtió en un asesino despiadado y sin memoria, víctima de terribles experimentos y con un brazo mecánico que daba mucho juego. Pasaron los años y Barnes se volvió de los buenos, se enfundó el traje del Capi cuando Steve murió, luego murió él, se convirtió en el nuevo protector de la Tierra y así estuvo varios años dando tumbos hasta volver definitivamente y quedarse en el Universo Marvel en un papel meramente secundario una vez el impacto de su retorno se había apaciguado. De hecho estoy convencido que si el personaje no hubiera funcionado tan bien en el cine se lo habrían cargado hace tiempo.

¡Ocupado! ¡¡¡He dicho que el baño está ocupado!!!

Parecía que el personaje ya había dado de sí todo lo que cabía esperar pero hete aquí que Kyle Higgins ha conseguido darle una vuelta de tuerca muy interesante y transformarlo en un agente independiente que busca ayudar a criminales que quieren empezar de cero. Con la ayuda de Sharon Carter, quien se encarga de la parte más burocrática gracias a sus contactos de su época en SHIELD,  Bucky localiza a aquellos que buscan una nueva vida y les ofrece una salida con todo el pack: nueva identidad, nueva profesión y nueva ciudad. La verdad es que, con esta premisa, a mi el cómic ya me había ganado y me hubiera gustado ver diferentes episodios en los que se tratara un caso distinto cada vez (que queréis, crecí viendo El Equipo A, me mola eso de gente renegada de la justicia ayudando a los desfavorecidos), pero el guionista opta por darle la vuelta al asunto y hacer que uno de los casos salga rematadamente mal cuando un asesino localice a Barnes y atente contra su vida.

El asesino resulta ser un chaval de apenas 15 años en el que, como no podía ser de otro modo, Bucky se ve reflejado y decide acogerlo para ayudarlo también a él a salir de ese mundo. No será tarea fácil pues  el angelito, que responde al nombre de R.J., acaba siendo un hueso duro de roer, entrenado desde niño para matar y con una rabia contra el mundo que no siempre será capaz de controlar. Del mismo modo la agencia que ha invertido tanto tiempo y recursos en hacer de R.J. una máquina de asesinar no estará dispuesta a dejarlo escapar por las buenas. Así las cosas el eterno sidekick se convierte en tutor, sólo para descubrir que es una misión tan ingrata como complicada, pues ¿Qué hay peor que un adolescente cabreado con el mundo? Exacto, un adolescente asesino cabreado con el mundo.

Me gusta el atardecer en moto y la melena al viento (y no tengo ni una ni la otra).

Una pena que la serie no tuviera más recorrido en EEUU pues Higgins demuestra tenerle el pulso cogido al personaje, explorando con esta nueva etapa de su vida aspectos de su personalidad que no siempre habíamos visto. En esta historia Bucky se muestra dubitativo con respecto a R.J. pues seguramente nunca antes se había visto en una de éstas, lo que permite al guionista mostrar esa humanidad del personaje que parecía haber perdido después de su paso por las instalaciones soviéticas donde durmió durante décadas.

Sin querer desvelar mucho de la historia (en la que todavía hay un par de giros que aquí no revelaremos) hay que decir que las cosas no saldrán todo lo bien que cabría esperar para Bucky y R.J. lo que pondrá a ambos en una situación de muy difícil solución y con graves repercusiones para ambos. Cómo afrontar el fracaso es algo para lo que definitivamente Barnes no está preparado y eso le afectará de un modo demasiado doloroso.

Como digo, una pena que la serie no siguiera más allá pues, si bien el arco queda bastante cerrado, estoy prácticamente convencido de que no se volverá sobre las consecuencias de esta historia de la que seguramente el guionista podría haberle sacado mucho más partido.

Esa gente que no se lava las manos antes de comer…

Ha quedado claro que el guión del comic me ha parecido más que notable, lo que nos lleva irremediablemente a hablar del dibujo, un aspecto del cómic con el que reconozco no es tan fácil conectar. Rod Reis, quien también se hace cargo del color, tiene un estilo peculiar que o te gusta o te desagrada, porque definitivamente no dejará indiferente a nadie. Con un trazo que me recuerda poderosamente a Bill Sienkiewicz, el artista brasileño ofrece aquí un trabajo lleno de energía, rompedor y arriesgado, tanto en su trazo irregular como en su composición de páginas en las que a menudo experimenta con las viñetas y sus límites. Precisamente, cuanto más convencional es la figura que quiere mostrar, es cuando menos me gusta su arte, con algunos dibujos que directamente me parecen flojos e inacabados. En cambio hay otras páginas que me parecen una maravilla, especialmente cuando hay acción de por medio.

El color acompaña perfectamente y consigue dotar de una energía extra a sus lápices, así como darles un mejor acabado, pues da la impresión que el color se aplica directamente sin el proceso previo de entintado. Con un color más plano, digitalizado o convencional seguramente el nivel visual de la obra se vería muy perjudicado, por lo que al final es la combinación de dibujo y color lo que le da un toque tan personal a estas páginas que podrán gustar más o menos pero en las que se aprecia un estilo diferente y arriesgado.

Las nuevas políticas para que no cojas el coche no se andan con rodeos.

Segundas Oportunidades no es un cómic de pijameo convencional, de hecho podríamos cambiarles los personajes y seguiría siendo un muy buen cómic (tipo Image, independiente y tratando temas con un enfoque más adulto). Su protagonista, el punto de partida, la historia que narra y su dibujo tampoco son demasiados convencionales y quizás ahí resida su encanto. Después de todo yo tampoco soy alguien convencional, supongo que por eso me ha gustado tanto.

Y eso que no creo en las segundas oportunidades, pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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