SHIN GODZILLA. Documentando el ataque

Título original:
Shin Gojira
Año: 2016
Director: Hideaki Anno, Shinji Higuchi
Guión: Hideaki Anno
Fotografía: Kosuke Yamada

Reparto: Satomi Ishihara, Hiroki Hasegawa, Yutaka Takenoguchi, Akira Emoto, Kengo Kôra, Jun Kunimura, Ren Oshugi, Mikako Ichikawa, Pierre Taki, Mark Chinney, Godzilla.
Sinopsis: En esta ocasión, el gran lagarto atómico luce una irresistible apariencia vintage, pero eso no le impedirá volver a poner en jaque a todo Japón y a sus gobernantes, arrasando con todos los edificios que encuentra a su paso y disparando un láser mortífero. A los mandos Hideaki Anno responsable de Evangelion y Shinji Higuchi de Attack on Titan.
Valoración: My personal fav of the year/10

Voy a empezar con una opinión personal y gratuita: me gusta Godzilla 2014. Lejos de ser perfecta, con sus personajes irrelevantes y su aversión a la diversión, me sigue pareciendo un entretenimiento muy digno y con un apartado visual espectacular. Que ahora venga aquí a decir que Shin Godzilla es infinitamente mejor no quita ese hecho. De ser así, tendría que renegar de casi todas las películas de ciencia-ficción (quizá de esta de aquí no) que he visto hasta hoy.

Si lo del fondo es un mono gigante también lo compro.

Hablo de gustos, y es que Shin Godzilla te tiene que gustar. Le tienes que echar ganas y muchas, mucha atención, porque no es, ni de lejos, lo que uno esperaría encontrarse de una película de monstruos, ni siquiera de Godzilla. Prescinde de la fantasía, de las fantasmadas, de la épica, incluso (relativamente) de la acción; en definitiva, de cualquier elemento que ofrezca evasión. Shin Godzilla es casi un falso documental, con una cámara invisible grabando el desarrollo de la gestión de la situación en las esferas gubernamentales y militares.

La cantidad de personajes, de subtramas y de localizaciones con las que juega puede resultar abrumadora. La historia se desarrolla en salas de reuniones, y las esporádicas apariciones de Godzilla son vistas desde el punto de vista del gobierno y ejército, buscando desesperadamente encontrar una solución. Partiendo de una basa de ciencia-ficción, la película es extremadamente realista, o al menos, verosímil. Es una historia sobre la (in)eficacia de la burocracia en situaciones límite, sobre la geopolítica del siglo XXI y los intereses personales de los individuos que juegan en ese campo. Que el detonante sea un monstruo o un terremoto es lo de menos.

Lo bien que se ve el ataque desde aquí.

Como digo, es cuestión de gustos. Donde el subgénero de monstruos nos tiene acostumbrados a productos ligeros, más o menos serios, pero pensados para pasar un rato divertido y disfrutar de los efectos especiales (como en estas de aquí), Shin Godzilla se aleja lo máximo posible de ese concepto. Para muchos, yo me incluyo, es la película de monstruos definitiva, que responde a la pregunta ¿cómo sería si algo así pasara en el mundo real? con la mayor precisión y detalle posible. Si estás dispuesto a aceptar subirte al tren, no lo dudes: Shin Godzilla es una obra maestra.

Y no lo digo a la ligera. Todos los aspectos técnicos de la película están cuidados al milímetro. El montaje, obligado a saltar entre decenas de localizaciones en, literalmente, cientos de escenas, era esencial para que esto funcionase. El trabajo era descomunal, y el resultado es impoluto. La tensión se mantiene en todo momento sin necesidad de monstruos ni destrucción, sin altibajos. Si llegamos a echar de menos más Godzilla, es por la contundencia de sus apariciones (en seguida nos ponemos con eso…), no porque la historia humana carezca de interés: precisamente, ésta alcanza su cénit con el monstruo ausente.

¡Corred insensatos, que soy Godzillaaaa!

Por supuesto, Godzilla destrozando casas mola, pero, de la misma manera que antes, la película mantiene la maravilla visual incluso con el monstruo fuera, con dos claves a destacar. La primera, la fotografía propiamente dicha, la habilidad de cuadrar en cámara algo tan mundano como una reunión de una forma que no solo aloja un significado implícito, sino que encima sea bonito de ver (¡y de tantas formas distintas!). En este sentido, los directores japoneses dan una lección que deja en evidencia producciones occidentales de muchísimo mayor presupuesto. La otra, relacionada también con el montaje, es la constante “interrupción” de algo que llamaré planos recurso: ajenos a la historia y personajes participantes, son imágenes a nivel de calle de destrucción, de refugiados, incluso algunos casos de found footage (¿influencia de Cloverfield (Monstruoso)?). Un recordatorio constante, y no exento de crítica, de que el verdadero infierno no está pasando en oficinas llenas de mandatarios agobiados y sudorosos, sino fuera de ellas.

Pero bueno, ¿y gocila qué? Pues bastante aterrador, sí. Al contrario que muchas iteraciones anteriores, que caricaturizaban e incluso glorificaban a la bestia, el nuevo Godzilla es un ser grotesco, una aberración que por fin es fiel a su condición: hijo de la naturaleza y también del horror creado por el hombre. Una montaña caminante, más que un animal, con un metabolismo y comportamiento que lo aleja definitivamente de algo con lo que podamos empatizar. Godzilla no es tratado como un monstruo sino como una catástrofe natural fuera de control, de la que, por cierto, la propia Japón es responsable. Es el Godzilla más creíble jamás creado, y para ello le han quitado todo su lado sexy.

Todo rompo. Rompo todo. Todo jodo.

Esto se traduce también en un aspecto visual impactante, de movimientos toscos y texturas ásperas, que no dejará a nadie indiferente. Una pena que el CGI se quede en ocasiones muy corto en comparación con la siniestra belleza de sus encuadres y las desorbitadas cotas de espectacularidad que alcanza (podéis ver el acabado aquí). Algunos de los momentos más apabullantes quedan desmerecidos en comparación con el resto y son capaces de sacarte de la situación. Sin duda, el mayor problema de la película. Al menos no se guarda nada en la recámara, lo cual, simplemente a nivel de espectáculo pirotécnico, se agradece.

Tras doce años de descanso, Toho vuelve a tomar las riendas de Godzilla, y lo hace de la forma más espectacular. Una total reinvención del monstruo y un enfoque muy distinto, huyendo de la exageración y apostando por el realismo absoluto. La ausencia de personajes demasiado reconocibles en favor de docenas de currantes en salas de reuniones (y ojo, porque incluso el rol más pequeño está dotado de su propia personalidad: no es aleatorio), sumado a que Godzilla sale más bien poco, pueden echar a muchos para atrás. Pero era lo que la franquicia y el género necesitaban para no estancarse, y ha encontrado en Anno e Higuchi dos cineastas con un pulso y pericia visual indiscutible. Una de las mejores películas del año.

¡Nos vemos en la Zona!

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4 Respuestas

  1. Se verá pronto por España?

  2. arkhamkaveli dice:

    El año pasado mi regalo de cumple fue ‘Los Odiosos Ocho’ de Tarantino y este 2017 será un bicho enorme destroza-todo ¡Fuck Yeah! y más viendo que va a merecer mucho la pena leyendo la reseña.

    PD: Yo también disfruté mucho la versión de 2014, señor Escribano :)

  3. Coñio! El 20 de enero es mi cumpleaños! Excelente regalo me voy a pegar! Gracias Teresita Sunday

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