SEÑORÍA LABORDETA, de Daniel Viñuales y Carlos Azagra

 


Título Original
:

Señoría Labordeta HC
Sello: GP Ediciones
Guionista
Daniel Viñuales

Artista: Carlos Azagra
Colorista: Encarna Revuelta

Publicación España: Octubre 2020
Valoración: Hay héroes que no llevan capa en la espalda, sino una guitarra

 

 

Llamarse José Antonio en un país como España es un maldito estigma. Sé de lo que hablo. Que lo primero que piense la gente cuando escucha tu nombre es en un hijo de dictador, padre del fascismo patrio y bandera de una pesadilla que duró más de cuatro décadas que hasta hace menos de un año descansaba en su pirámide personal junto a uno de los mayores genocidas de la Historia española. Luchando contra esa sombra fantasmal siempre hay personas que hacen el papel de faros e iluminan un nombre tan oscuro como enquistado en nuestra cultura. Porque los nombres tienen poder, guardan un mensaje y nos marcan (de manera directa o indirecta) un camino que debemos seguir. Todo afecta, todo forma parte del tallaje final, nos guste o no. Es por eso que me llena de orgullo volver a hablar de él y de este equipo creativo que nos regala este…

SEÑORÍA LABORDETA
de Daniel Viñuales y Carlos Azagra

Después de la presentación que nos hicieron en el primer tomo (que podéis leer su reseña aquí) sobre su vida anterior a su labor como político y representante de la Chunta Aragonesista, llega el momento de mostrarnos como fue el paso de José Antonio Labordeta por el Congreso. Y no lo tendría fácil, ya que su llegada coincidió con la mayoría absoluta del PP encabezado por un José María Aznar que le tendría enfilado y no dudaban un segundo en tirarles por tierra todo lo que planeaban a favor de su Comunidad. Quizá uno de los grandes problemas de Labordeta y el CHA es que, más que políticos, eran unos idealistas que buscaban hacer un cambio real y lograr mantener esa identidad aragonesa que se había difuminado con el paso de las décadas y en el que el franquismo jugó un papel fundamental para que eso sucediese. Porque no nos engañemos, la política en España está totalmente desligada de la ideología política real, llegando a comportarse como una máquina burócrata que siempre desnivela la balanza hacia la misma dirección. Hay cosas que no han cambiado tanto desde que muriese el dictador. Pero eso nunca fue un freno o impedimento para Labordeta, que siempre fue fiel a su manera de pensar y se preocupó por todo vecino y compañero que necesitase de su lucha constante para darle voz, cosa que viniendo de un cantautor es cosa casi obligatoria.

Siempre se ha dicho que idealizar personas o personajes históricos es un error, pero no tengo miedo a admitir que yo tengo a Labordeta un poco idealizado. No lo puedo evitar. Creo que ha representado todo lo que siempre he querido ser: una persona que ama lo que hace, que no teme luchar hasta la muerte por sus iguales y que no tiene miedo de sentir orgullo por su tierra. Este último punto es el que más me llama la atención, ya que vivimos en un país multicultural que se obceca en defender un nacionalismo centralizado que, históricamente, no tiene ningún sentido. Soy de los partidarios de que haya gente orgullosa de su tierra, que luche por la cultura que le diferencia del resto y que abogue por una convivencia con las distintas culturas que le rodean. Cuando veo gente de Aragón luchando por su Historia, por su pasado, sólo puedo sentirme orgulloso por ellos. Igual que sean vascos, catalanes, gallegos, riojanos, navarros, valencianos, andaluces o cualquier otra comunidad. Un «país de países» que decía mi madre cuando yo era un enano que ni siquiera entendía que hubiese más gente fuera de mi barrio.

La culpa siempre ha sido de Joaquín Costa. Siempre.

También es difícil no idealizar a una personalidad de este calibre cuando es Daniel Viñuales, el jefazo máximo de la editorial aragonesa GP Ediciones, el encargado de narrarnos los periplos de nuestro protagonista. No porque lo endiose o cree algún arquetipo heroico alrededor de Labordeta, sino porque nos muestra a la persona llana, trabajadora e inteligente que tuvo que enfrentarse a esta jungla burocrática en la que las mejores cartas siempre las tenían los que estaban barajando. Como ya hizo en el anterior tomo centrado sobre la vida personal del personaje, Viñuales vuelve a utilizar a Lamberto de Zaragoza, esta vez acompañado por el mismo Labordeta, para narrarnos su paso por la política española y todo lo que ello acarreó en su vida. Sinceramente, creo que ese toque de humor inicial, como entradilla a una función teatral, seguido de mostrarnos a un Labordeta humano, cercano y terrenal (con sus virtudes y sus defectos) es el mejor vehículo conductor y narrativo que podría esperarse de un cómic biográfico tan especial como este, que nos hace empatizar tanto que he llegado a agobiarme al ver el mamotreto infernal que tienen montado en el Congreso.

Pero no solo de un buen guión vive un cómic, sino que necesita nutrirse de un apartado gráfico que esté a la altura para poder disfrutarlo de manera plena. Y como no podía ser de otra manera, la pareja artística que se encargó del anterior tomo lo ha vuelto a hacer en este, haciendo énfasis en la parte de «especial» que mencionaba antes. Porque si existe un autor que tiene una identidad propia y nos retrotrae a una gran época artística del tebeo nacional, ése es Carlos Azagra. El fundador del Partido de la Gente del Bar (y que también sería miembro artístico de la revista El Jueves durante 30 años) vuelve a deleitarnos con su personal dibujo y su manera de narrar. He de admitir que soy fan de su estilo caricaturesco, especialmente porque sus caracterizaciones son muy buenas y se pueden identificar todos los personajes que salen en la obra. Además, ese estilo desenfadado le da un toque humorístico a la obra que le viene como anillo al dedo, dadas las situaciones (a veces rocambolescas) en las que se vio el bueno de José Antonio. En cuanto al estilo de coloreado old school de Encarna Revuelta no puedo más que quitarme el sobrero. Son un tándem artístico perfecto.

Hay cosas que nunca cambian…

Soy una persona con debilidades y dos de ellas son la figura de Labordeta y el maravilloso equipo que forman Azagra y Revuelta, así que era de esperar que disfrutase de este cómic biográfico y me viese en la obligación de hablaros de él. Porque siempre hay que apoyar el producto nacional y recordar a las figuras que hicieron tanto bien por tan poco. Dadle mucho amor al buen José Antonio y a GP Ediciones, que se esmera en seguir su ejemplo ayudando y dando voz a autores de su tierra, que tanta Historia e importancia tiene a sus espaldas. Si todos fuesen así, quizá las cosas nos irían algo mejor en este país de pandereta…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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