Satélite Europa #8: DIOS EN PERSONA, de Marc-Antoine Mathieu

En una cola del censo, un pequeño hombre espera pacientemente su turno para ser atendido. En el momento en que le preguntan su nombre se presenta bajo el nombre de Dios, apellido Dios. No tiene domicilio, ni papeles, ni número de la Seguridad Social. La irrupción de este enigma metafísico “en persona” desencadena un enorme fenómeno mediático. Un gran proceso judicial se organiza en contra de este “Culpable Universal”, en contra de…

DIOS EN PERSONA
de Marc-Antoine Mathieu


 


Título original
: Dieu en personne

Sello: Delcourt
Autor: Marc-Antoine Mathieu
Dibujante: Marc-Antoine Mathieu
Publicación original: Octubre 2009 (Francia)
Public. España: Agosto 2010 (Sins Entido)
Valoración: 7 trampantojos / 10

 


Calma. Respirad hondo. No pasa nada. Que el título no os lleve a engaño. Lo que hoy os traemos es una obra profunda que os generará más preguntas que respuestas. Una de esas historias que me gusta leer de vez en cuando, mientras veo como las gotas golpean contra mi ventana… en una lluviosa tarde de domingo.

Dios en persona fue publicada en España por la desaparecida editorial SinsEntido, hace ya unos años. Galardonada con el premio ACBD 2010 de la crítica francesa, supuso la primera obra del autor Marc-Antoine Mathieu en llegar a España. Como dato, la misma editorial pondría a la venta también 3 Segundos, o el hermoso viaje de un fotón a través de la ciudad. Sí, has leído bien. El itinerario de un fotón.

Con esta carta de presentación, queda claro que no estamos hablando de un autor inusual. Basta ver quién compone su imaginario: Kafka, Borges, Reeves, Lynch y Gilliam. Surrealismo y simbolismo a partes iguales en un artista que, muy a nuestro pesar, no se prodiga demasiado por estos lares.

Hecha la presentación de rigor, vamos con nuestro cómic.

“Mi nombre es Dios. Dios Dios.”

La trama de Dios en persona es aparentemente sencilla:

Un hombre, al que jamás vemos el rostro, espera a ser atendido en la cola del censo. En el momento en que le preguntan por sus datos personales dice que se llama Dios, de apellido Dios. Sin domicilio, ni documentación, ni número de la Seguridad Social, ni nada. Como podréis imaginar, el cachondeo inicial es mayúsculo: un chiflado más, expulsado del bastidor social, que ha elegido creerse divino…pero, ¿y si…?

La duda es inherente al ser humano, y esta es la que labra los dilemas morales que nos persiguen día a día. Somos víctimas de un falso escepticismo vital que nos hace cuestionar cualquier agente que busque desenmascarar la verdad, mientras que, al mismo tiempo, premiamos a los que visten de mentiras a la misma. Y precisamente, ese el primer obstáculo al que se enfrenta el protagonista.

La fe se basa en un elemento carente de existencia. En algo que queremos que exista, pero que no goza de una entidad. Con la aparición de Dios, la propia personificación de un concepto o idea revuelve los estómagos de la Iglesia y de los creyentes. La fe se transforma, la idea de dios se “pervierte” y evoluciona a un fanatismo individualizado. El hombre diluye el concepto y prima el personaje sobre La Biblia

“Dios ha llegado a la Tierra, ya no necesita mensajeros”. Por supuesto, tal convulsión en los pilares de la Teología desemboca en un seguimiento mediático sin precedentes hasta la fecha.

“Si eres Dios, tendrás que probarlo”. Y así sucede. Pronto empiezan a sobrevenir sucesos extraños alrededor de su figura que llevan a la sociedad a convencerse sobre su naturaleza divina. Todo envuelto en un halo de milagro en el que se combina razón y ciencia como demostración última de omnipotencia del protagonista.

“De acuerdo, eres Dios, y ¿ahora qué?”.

Dios, el producto.

Entra en escena el eje que mueve toda la historia: el marketing. Dios, necesita una empresa que revise, dirija, perfile y muestre al mundo tamaño ser. La excelsa campaña de marketing de la que ha hecho gala el cristianismo desde más de 2000 años que relegada a un papel secundario: Dios se convierte en una marca, en un logo, en una estrella del rock.

Ha quedado demostrada su existencia terrenal y este, ha hecho gala de algunos milagros para probarla, pero la humanidad quiere seguir atribuyendo hechos que suceden a diario a la todopoderosa facultad divina. Desea que marque las pautas de la entropía y que impida todo mal en el planeta.

Y por supuesto, ahí surgen los problemas. Cuando no se estaba seguro de existencia, era imposible acusarle de nada, pero ahora, el dios que ha vuelto la tierra a “sonreír”, puede ser juzgado. Y así sucede.

El resto, lo tendréis que leer vosotros.

El Testamento Modernista según Mathieu.

Si hay algo que destaca del concepto narrativo de la obra es el formato utilizado por el autor: el reportaje televisivo. Aparecen científicos, abogados, psicólogos, gente de a pie, referencias a todos los medios audiovisuales, flashbacks, recreaciones…un crisol temático a modo de documental en viñetas que nos cuenta la historia del protagonista.

Esta percepción tan “audiovisual” de la historia, hace que prime el ensayo sobre la descripción o el diálogo. De hecho son numerosas las citas de autores como Voltaire, Flaubert o Renard, que ayudan a denotar el significado de lo que estamos percibiendo.

También es digna de destacar la ruptura cronológica de la que hace gala Mathieu. Es más, podría llegar a establecerse una analogía con La Biblia, en parte por la misma naturaleza documental del texto, dicho de otro modo, es un Greatest Hits de la historia de Dios sobre la Tierra, cargado de ironía y escrito con inteligencia.

Todo ello con un dibujo elegante en negro, blanco y gris, que refuerza la idea sombría que envuelve a la trama.

Dios en viñetas.

¿Quién no recuerda ese Dios cómico ideado por uno de los creadores de El Jueves, José Luis Martin, con su chándal, haciendo pesas, preparándose para un largo día de milagros? Lejos quedan ya esas tiras cómicas en las que el mismísimo Mahoma aparecía tomando el desayuno junto a su contraparte cristiana. 

Por supuesto, el cómic estadounidense también nos ha dejado algunas apariciones reseñables. En primer lugar, Robert Crumb y su particular visión del Génesis bíblico, muy ajustado al texto original sin mucho lugar a interpretaciones o el mismísimo Garth Ennis en su obra cumbre: Predicador. De hecho, el autor irlandés, también hizo uso del personaje en otra obra suya, Wormwood, una bestial batalla entre el cielo y el infierno.

En lo que respecta a series más actuales, God is dead plantea cómo sería un enfrentamiento entre los dioses que coronan las diferentes religiones.

Y, aunque no aparece personificado, como en las obras anteriormente señaladas, no podía cerrar este punto sin recordar esa deliciosa obra llamada Contrato con Dios, del sempiterno Eisner.

Creedme, a pesar de que el cómic mainstream siempre ha promulgado una visión iconoclasta del dios abrahámico, su presencia en el mundo del noveno arte da para un artículo.

Ahora, volvamos a Dios en persona.

El verdadero dios.

Dios en persona supone una crítica ácida a los pilares de la sociedad moderna. Una diatriba contra la naturaleza del ser humano, sus creencias, sus miedos y su avaricia.

Mathieu plasma un estudio del papel de la religión en nuestro mundo y, sobre todo, evidencia un ataque feroz a la publicidad/marketing y a los medios de comunicación. ¿Son la publicidad y el marketing los dioses del Siglo XXI? ¿Lo han sido siempre? ¿Somos productos? ¿Es la codicia el motor de nuestra sociedad? ¿Es la envidia su “soma”? Como dije al principio, más preguntas que respuestas.

Me despido con una frase de Frank Zappa:
“Después de todo, Dios escribió el libro, y en él dice que nos hizo a su imagen y semejanza. Así que, si somos tontos, entonces Dios es tonto… y puede que incluso un poco feo”.

¡Nos vemos en la Zona!

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