Satélite Europa #12: LE BOURREAU, de Mathieu Gabella, Jérôme Benoit y Julien Carette

Esta noche viajamos al recuerdo.
Esta noche recorremos las mismas calles.
Esta noche vivimos las mismas leyendas.
Esta noche descubrimos juntos París.

LE BOURREAU
de Mathieu Gabella, Jérôme Benoit y Julien Carette

 

 

Título original: Le Bourreau #1: Justice Divine ?
Sello: Éditions Delcourt
Guionista: Mathieu Gabella
Artista: Jérôme Benoit y Julien Carette
Colorista: Jean-Baptiste Hostache
Public. original: Mayo 2016

Public. España: –
Valoración: Una dulce noche parisina/10

 


Si mal no recuerdo las calles de la capital francesa me parecieron algo bello, de un esplendor maravilloso. La orilla del Sena era un lugar relajante dentro del bullicio de la ciudad. La pequeña isla en la que se encuentra la catedral Nôtre-Dame me trasladó unos cientos de años al pasado. Las calles al caer el ocaso tomaron una matiz especial. La Torre Eiffel se hizo una realidad tangible y las vistas desde el Sagrado Corazón se quedaron grabadas en mi memoria. Cada paso que recorrí por los Campos Elíseos, desde el Arco del Triunfo hasta la plaza del museo del Louvre, fue una prolongación mágica de los jardines de las Tullerías.

Pero lo que más me marcó, lo que se quedó impregnado en mi fue la noche parisina. Aquel viaje que empezó con la puesta de sol me hizo descubrir una París completamente diferente, una ciudad nueva, con una presencia especial en la que, desde lo alto de una colina, observándola desde lo lejos, tuve la sensación de que todo era posible, de que siglos de Historia se confundían en un mismo lugar y que podía casi tocarlos con las manos, verlos con mis propios ojos y caminar a su lado. Tuve la sensación de que todas las leyendas se hacían realidad en una urbe que, ante mí, se presentaba envuelta en un velo mágico de misterio.

Pues bien, algo parecido me ha ocurrido con esta bande dessinée. Seguir los pasos de El Verdugo me ha hecho recordar aquellas sensaciones, ahora lejanas, que me transmitió París en su momento. Aquella magia que resuena en los huesos y se queda impregnada para siempre en un recuerdo que hace estremecer el cuerpo y el alma. Y es que cada paso del personaje principal, cada pensamiento o cada mirada, son capaces de transportar al lector a un mundo en el que los recovecos más profundos de la nocturnidad de una ciudad cobran vida por sí solos. Todo bajo un velo de misterio constante.

Y es que el equipo coordinado por Nautilus es capaz, como el buen detective, de guardar el misterio hasta el final y hasta en los más pequeños detalles, como lo son la identidad del personaje principal y su causa, así como sus rivales. Pero, a su vez, el lector irá descubriendo la trama como si de la búsqueda de un tesoro se tratara, paso a paso, siguiendo las pistas de un mapa raído por el tiempo y abandonado en una buhardilla del edificio más recóndito de París, porque la ciudad es la pieza clave de esta historia, su mayor protagonista, en la que tiene lugar un acto cruel y marcado en la leyenda del personaje más oscuro e intrigante de todos los tiempos. Aquel a quien todo el mundo teme, aquel cuervo negro que se llevó miles de cabezas sin mostrar su rostro.

Evidentemente, este resultado no sería posible sin la ejecución de un gran equipo, si bien unos tienen una mano más acertada que otros. Este es el caso del dibujante Julien Carette, quien, a pesar de hacer unos fondos maravillosos que son casi una fiel reproducción de los edificios originales, falla en el dibujo de los personajes en momentos determinados, como se puede observar en los pocos escorzos que contiene la obra o en algunas posiciones más intrincadas que otras.

Eso sí, si Carette tiene algunos fallos en su arte, estos tienen el menor impacto gracias a la maestría del color que tiene Jean-Baptiste Hostache, quien, a través de una riquísima paleta de colores, va a dotar la obra de una expresión extraordinaria, así como de un misterio que, en algunos casos, pone los pelos de punta, pues su gran dominio del claroscuro no pasa, en ningún momento, desapercibido. Y es el dominio de esta técnica la que va a dotar a la obra de una presencia mágica, transformando completamente los diferentes escenarios, ya que, cuando la ciudad es presentada bajo la luz del sol nos da una impresión totalmente diferente, envuelta en paz, y cuando la presenta bajo la luz de la luna, toma un halo de misterio que hace creer que estamos viendo una ciudad completamente distinta.

En contrapunto con la autoría tradicional, en esta BD se utiliza el procedimiento del story-board, las ventajas del cual ya mencioné en Blacksad y que vuelvo a encontrar aquí, ya que debo pensar que la gran cohesión en la narración a través de las viñetas se debe al empleo de esta técnica, la cual permite una mayor libertad de acción y un punto de vista exterior en el proceso creativo, pues el hecho de interpretar la divisiones tradicionales de la página en movimiento permite subsanar errores que, de otra manera, no se verían y esto se lo debemos a Virgine Agustin, quien demuestra un muy buen juicio en la progresión y unificación de la trama, el movimiento y la división del lienzo. Otra novedad que no había encontrado hasta ahora es la de la figura del decorador, encarnada en Jérôme Benoit, que, supongo, está ligada a la decoración final de la obra en general (edificios, entornos, vestimentas…) y que intuyo es la responsable de ese realismo mágico que le da tanta presencia a la obra.

¿Mi opinión? Quizás puede que haya fallos en el dibujo y que no sea, artísticamente hablando, una de las mejores obras, pues hay otras mucho mejores, con artistas con más bagaje, aunque con todo es una muy buena obra. Puede que influya en la calidad del dibujo el hecho de deber coordinar a un grupo bastante grande de personas, pues la autoría está formada por un grupo contundente, contrariamente a lo que estamos acostumbrados. Pero precisamente por esto la calidad del guión está a otro nivel, ya que la trama está excepcionalmente hilada, y su representación en viñetas, hacen de ella una muy buena obra. Así pues, creo que los fallos la hacen incluso mejor y que si este equipo sigue con constancia en esta línea podría presentar cosas sorprendentes en un futuro.

Lo sé, es una obra que no está editada en España.
Pero puede que en un futuro próximo lo esté.
Y solo por la delicia de leerla…
merecía la pena haceros descubrirla.

¡Nos vemos en la Zona!

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