S.H.I.E.L.D., de Jonathan Hickman y Dustin Weaver


Título origina
l
:

S.H.I.E.L.D.: Architects of Forever HC
S.H.I.E.L.D.: The Human Machine
HC

Sello: Marvel Comics
Guionista: Jonathan Hickman
Artista: Dustin Weaver
Coloristas: Christina Strain, Sonia Obak y Rachelle Rosenberg
Contenido: S.H.I.E.L.D. vol 1 #1-6 (Ago. 2010 – Jun. 2011) y S.H.I.E.L.D. vol 2 #1-6 (Ago. 2011 – Feb. 2012)
Publicación USA: Abril 2011 – Julio 2018
Publicación España: Octubre 2020 (Panini)

Valoración: Retrocontinuidad histórica con mayúsculas

Y llegó un día que los héroes más poderosos se unieron para… espera, eso es de otra serie. Aquí bien podríamos decir que fueron los personajes más importantes de la historia los que se unieron para hacer frente a amenazas que nadie nunca podría haber imaginado, siendo los primeros héroes de un universo que apenas se estaba construyendo. Ellos fueron la semilla que brotó hasta convertirse en la mayor línea de defensa de la Tierra, ellos fueron los fundadores de…

S.H.I.E.L.D.
de Jonathan Hickman y Dustin Weaver

Si algo ha caracterizado los cómics del universo Marvel a través de su historia ha sido la capacidad de reflejar en sus páginas al mundo real. Episodios como Vietnam, la irrupción de las drogas en los 70 o el ataque a las Torres Gemelas son solo algunos ejemplos de una praxis que se ha llevado al extremo con la aparición de los propios autores en sus obras, tejiendo así un universo donde se entremezclan realidad y ficción. Ahora bien, lo que nos proponen con esta obra va un paso más allá al recoger diversos personajes históricos de primer nivel y los encaja dentro de la continuidad Marvel de un modo tan sorprendente como coherente.

Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Nikola Tesla y Miguel Ángel, entre otros, se presentan aquí como agentes de El Escudo, la organización primigenia que dio paso a lo que hoy conocemos como Shield. En el fondo tiene sentido pues las amenazas milenarias que pueblan el universo de los cómics bien deberían existir antes de la aparición de los superhéroes y alguien debía hacer frente a dichas amenazas aunque fuera con los recursos propios de la época. Así se fue gestando una poderosa organización secreta que acabó teniendo como principal enemigo a uno de los suyos, pues si hay una ley universal es aquella que dicta que el poder corrompe, no digamos ya el poder absoluto.

Con tanto genio suelto lo normal es aprender cosas.

La historia arranca en 1953 en Nueva York cuando Leonid, un joven con poderes especiales, conoce a dos agentes americanos de una agencia secreta que lo llevan hasta Roma donde las sorpresas se irán sucediendo cuando se descubra el verdadero motivo de esta misteriosa agencia. A partir de aquí la acción va a ir saltando entre diferentes épocas en las que conoceremos a los integrantes de La Hermandad del Escudo, la primera defensa de la Tierra contra los peligros desconocidos que han ido surgiendo durante la historia de la humanidad. A este respecto no perderse el encuentro entre Galileo Galilei y Galactús o Arquímedes sirviéndose del Coloso de Rodas para luchar contra un Centinela Kree. Mientras conocemos a los protagonistas iremos encajando las piezas de la historia que conforman un puzle de enormes dimensiones.

Un puzle en el que los personajes se van moviendo tanto en el espacio como en el tiempo, combinando la presentación de los diferentes agentes, tanto los principales como algunos secundarios, con el desarrollo de la acción, desde el punto de ebullición del conflicto hasta el mismo desenlace. Sin llegar a ser una lectura especialmente densa sí que requiere una atención superior a la media, pues los caminos de estos personajes son inescrutables y los viajes en el tiempo siempre son sinónimos de complicaciones argumentales. A todo esto habría que sumarle las divagaciones propias de los grandes genios de la humanidad al respecto de lo terrenal y lo divino.

En un cómic de SHIELD no podía faltar un coche volador.

Jonathan Hickman es uno de esos guionistas que siempre tiene un plan a largo plazo. Sus etapas en Vengadores y los 4 Fantásticos son buena muestra de la capacidad de organización argumental de Hickman, tal y como está demostrando, poco a poco eso sí, en la franquicia mutante. En S.H.I.E.L.D., que son apenas 13 grapas, gracias al uso de los flashbacks y los saltos temporales el guionista cuenta con un telar enorme con el que construir su trama y sabe aprovechar hasta el último detalle tanto de los personajes como de las situaciones que imagina para la ocasión sin conceder ni un momento de respiro. Si bien como decía antes el cómic nos exige un extra de concentración no es menos cierto que también invita a una segunda lectura para captar la complejidad del trabajo de Hickman.

Una segunda lectura también nos servirá para apreciar como se merece el magnífico trabajo de Dustin Weaver a los lápices, plagado de grandes composiciones de página en los que combina espectacularidad y detallismo extremo. Trajes, naves, lugares de ensueño y pesadilla, recreaciones históricas, gadgets y demás que sale del imaginario del guión de Hickman se plasma a la perfección con el arte de Weaver, cuya capacidad de sorprender al lector no para de aumentar con el paso de las páginas. Usando muy pocas viñetas y rompiendo a menudo la estructura de la página su arte se expande por todo el cómic llegando a su esplendor en varias páginas dobles que quitan el hipo.

Arrasando la ciudad, arrasando la ciudad…

S.H.I.E.L.D. tiene un punto de partida muy original del que consigue sacar todo el provecho gracias al buen hacer de su guionista, que nos presenta unos personajes perfectamente construidos en una trama frenética a la que no le falta de nada. Un guion notable ilustrado por unos lápices ágiles, frescos y espectaculares, que lo mismo te transporta a la Florencia del siglo XIV como al futuro más inimaginable. Todo al servicio del lector que podrá disfrutar de un viaje increíble protagonizado por algunos de los personajes históricos más importantes de todos los tiempos y en el marco del universo Marvel que todos conocemos lo que le supone un extra de interés.

No hemos hablado de la de años que han tardado los autores en completar la obra porque cuando el resultado es así de bueno la espera siempre vale la pena. No en vano las mejores cosas suceden cuando menos las esperas. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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