ROYAL CITY, de Jeff Lemire

 


Título original
:

Royal City: Next of Kin, Sonic Youth & We All Float On TPB’s

Sello: Image Comics
Guionista: Jeff Lemire
Artista: Jeff Lemire
Colorista: Jeff Lemire
Contenido: Royal City #1-14 (Mar. 2017 – Ago. 2018)
Publicación USA: Sep. 2017 – Oct. 2018

Publicación España: Junio 2019 (Astiberri)
Valoración: Los regresos siempre son duros…

 

Admiro a las personas que son capaces de dejar el pasado en el pasado. A día de hoy, todavía soy incapaz de desligarme del mío y sigo anclado, de alguna u otra forma, a ciertos recuerdos. Es más, sigo actuando acorde a como lo harían otras personas que jamás volverán y que ya no existen, físicamente o no. Personalidades que me han marcado lo suficiente para intentar estar siempre a su altura, no consiguiéndolo nunca. Al fin y al cabo, no dejo de ser una amalgama de experiencias y vivencias que me han ido moldeando a lo largo de mi extraña vida. Y creo que como yo hay mucha gente, pero que ni siquiera son conscientes de nada de esto o se mienten a sí mismos, haciéndose pasar por el tipo mencionado al principio del texto. Gente como la familia afincada en…

ROYAL CITY
de Jeff Lemire

Seguramente todos conozcamos o nos habremos criado en una ciudad como Royal City, en la que toda su población termina trabajando de lo mismo y en el que un sector comercial está tan desarrollado que copa casi todas las opciones laborales. Uno de esos agujeros negros que genera personas clónicas, exactamente idénticas a sus predecesores, ya que siguen sus mismos pasos y jamás logran salir de ese círculo vicioso que les atrapa a la vez que van echando raíces. Una trampa industrial a la que es imposible no terminar cayendo si no huyes de ese lugar. Un uroboros en forma de sociedad que continúa enguyéndose a sí mismo aunque es conocedor de su fin, voraz, insaciable y estúpido. Un foco de mediocridad que corta a todos por un mismo rasero mediocre, que no soporta ver sobresalir a nadie y que se aferra en su idiosincrasia, anclándose en un letargo temporal que no deja evolucionar nada a su alrededor. Esos lugares en los que uno puede encontrar la felicidad si se deja llevar por la corriente, si no lucha más o si cree que puede vivir lo suficiente para ver un cambio real. 

A este tipo de ciudad regresa nuestro protagonista, Pat Pike, un hombre que ve cómo su vida corre implacable hacia una inevitable desidia personal. Para agravar este estado, tras su primer libro, el afamado Royal City, y una segunda obra que no ha gozado de demasiado éxito, se ve en la tesitura de escribir algo que vuelva a colocarle en el lugar que le corresponde. Aunque el detalle que habría que añadir es que no vuelve por voluntad propia, sino porque su padre ha sufrido un ictus y se encuentra ingresado. El retorno le hará encontrarse con su madre, una beata con demasiados secretos, su hermana, una idealista encerrada en una jaula y su hermano, un despojo social que ha caído en lo más bajo de la cadena social dentro del pueblo. A ellos y a los fantasmas de su pasado, entre los que se encuentra el recuerdo de su hermano pequeño, muerto ahogado hace años y que todos los miembros de la familia siguen viendo adoptándolo a su conveniencia. En resumen, el típico panorama de cuando vuelves a casa tras unos años fuera, vaya…

El fantabuloso mundo de los ¿sueños?

Siempre se ha dicho aquello de que los amigos se eligen, pero los familiares no. Es tan absurdamente lógico que no nos quedamos con el mensaje intrínseco de la frase, pero lo cierto es que podemos generar selección en aquellas personas que queremos que se queden a nuestro alrededor y nos es imposible con los familiares directos. Esto no significa que siempre vayamos a elegir bien las amistades o que la familia que nos haya tocado no sea la idónea, pero sí que es cierto que es más fácil lidiar con aquello ajeno a tus raíces en caso de complicaciones. Y este tipo de situaciones Jeff Lemire sabe explicarlas a las mil maravillas. Ya le hemos visto en más de una ocasión hacer alarde de esta cualidad de escribir verdaderos culebrones familiares que te llegan a la patata y te mantienen leyendo aunque detestes este tipo de lectura. Quizá sea por su humanidad a la hora de hacerlo, la forma cercana de contar situaciones que, pese a ser ficticias, pueden conseguir que el lector se refleje en ellas de alguna manera. Algo que en Royal City vuelve a conseguir, desarrollando a cada uno de los personajes de manera magistral y dando una clase de cómo crear personalidades dispares y únicas en una historia de protagonismo coral.

Porque sí, si en el cómic se nos presenta inicialmente a Pat como el protagonista de la historia, lo cierto es que el resto de miembros de la familia tienen su momento estelar. Todos aquellos que tengan algún tipo de conexión con Tommy, el hermano pequeño que murió ahogado, tienen su momento de gloria en la obra. Es más, me atrevería a decir que pese a que el vehículo conductor de todo sea la historia de Tommy y el por qué o cómo es que sus familiares puedan verle, el auténtico protagonista de todo es la ciudad de Royal City. Otra cosa que difícilmente podemos elegir cuando nacemos. Para demostrarnos la importancia de la tierra, Lemire nos dibuja todo con un toque demasiado neutro, casi anodino, pero que se destaca por pequeños detalles que nos trastoca el fondo idílico y etéreo como es el caso de cierta figura relevante de la historia. Todo está conectado y todo tiene un por qué, con la única salvedad de que todo es válido dentro de la ficción, algo que iremos comprendiendo con el paso de las páginas.

Viñetas que te hacen reflexionar seriamente…

Quedándonos en el apartado artístico, cabe resaltar la clara evolución de Lemire a los lápices. Siempre he defendido su buen hacer cuando se trata del autor completo de sus obras, sobre todo por su manera de dibujar y expresar aquello que quiere contar con sus personajes. En Royal City ha logrado subir el nivel todavía más, jugando con planos y viñetas muy inteligentes, llegando a asemejarse todo a una serie de televisión y haciendo que su narración visual, antes fluida, haya mejorado en calidad visual. No ha abandonado ese estilo característico que tanto me gusta y que hace que él y Matt Kindt sigan siendo mi debilidad comiquera, lo cual agradezco muchísimo. Además es de esos cómics que me han llegado al corazón, me han marcado al punto de que me ha enseñado algo (o eso quiero creer) y tan solo puedo esperar a que Lemire siga creando obras tan maravillosas y geniales como esta y que podamos disfrutarlas en tan buena calidad como la edición de Astiberri, que todavía tiene pendiente de publicar las otras dos partes que faltan. Y que serán una compra asegurada y de calidad.

Si tuviera que resumir Royal City diría que se trata de una obra en la que el realismo mágico se transporta al noveno arte, con todas sus virtudes resaltadas por un arte expresivo e inteligente. Seguramente sea lo que más me ha marcado de este año y difícilmente lo superará otro cómic en lo que queda de 2019. Creo que me ha ayudado en pasar página y no vivir anclado al recuerdo de personas importantes para mí, pero que jamás volverán. Ahora solo falta esperar las otras dos partes para completar la colección y adorarla como se merece. Y es que uno no puede elegir a la familia, pero sí las obras que lucen en su estantería…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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