#RoadToBatmanDay: LAS DIEZ NOCHES DE LA BESTIA, de Jim Starlin y Jim Aparo

Como ya sabréis, el próximo 23 de Septiembre se celebra el Batman Day. Para conmemorar tan magno evento, ECC saca a la venta una edición limitada de Batman/Flash: La Chapa y, aprovechando los 25 años de Harley Quinn, el primer número de la serie limitada Una cita con Harley.  

Por nuestra parte, queremos sumarnos a la bat-celebración y hemos preparado algunas reseñas nuevas del Caballero de la Noche (y rescatado unas cuantas antiguas) para ir calentando motores de cara al evento del fin de semana.

¡Road to Batman Day!


Título original:
Batman: Ten Nights of the Beast TPB

Sello: DC Comics
Guionista: Jim Starlin
Artista: Jim Aparo
Entintador: Mike DeCarlo

Colorista: Adrienne Roy
Contenido: Batman #417-420 (Mar. 1998 – Jun. 1998)
Publicación USA: Octubre 1994
Publicación España: Agosto 2005 (Planeta DeAgostini)
ValoraciónUn punto por cada noche /10

 

Recuerdo que una de las reseñas que más me costó escribir para la Zona fue la de las Secret Wars originales, con motivo de su 30 aniversario, allá por 2014 (cómo hemos cambiado, ¿verdad?). El motivo de esa dificultad inesperada fue que la relectura de ese cómic resultó una experiencia desastrosa, casi tanto como la serie en cuestión. Por aquel entonces acuñé la expresión “El Síndrome Goonies” para referirme a la sensación de desafecto que te atrapa cuando revisitas un producto que admirabas desde tu infancia y que años después te dejaba un regusto amargo. Pues bien, después de revisitar Las diez noches de la Bestia me veo en la obligación de inventar un nuevo término para referirme al efecto contrario, pues me lo he vuelto a pasar como un enano con estos cuatro números de Batman en el que El Hombre Murciélago se enfrentaba a una némesis como nunca antes se había encontrado.

LAS DIEZ NOCHES DE LA BESTIA
de Jim Starlin y Jim Aparo

Si un asesino sale de Rusia con 10nombres y llega a Gotham y mata a 4…

El líder de El Martillo, una sección súper secreta de la KGB a punto de ser clausurada por Mijaíl Gorbachov,  pone en marcha la Operación (os juro que es cierto) Skywalker en un ataque de locura que podría incendiar la guerra fría. La Operación (no es coña, de verdad) Skywalker supondrá la llegada a Gotham de su mejor agente, Anatoli Knyazevi, conocido en la CIA como La KGBestia. Un asesino entrenado para ser el arma definitiva que desatará el terror en la ciudad de Batman, quien se ve impotente a la hora de detener a un oponente tan terrible como infalible…

Toma, toma, toma…

Ya en esta introducción se aprecia el marco histórico en el que se gestó y en el que se desarrolla la obra. Finales de los ’80, la Guerra Fría daba sus últimos coletazos pero los rusos seguían dando mucho juego para tirar de tópicos. Rocky ya nos había presentado a un enemigo ruso imponente, letal, frío, implacable y llevado al límite, gracias a la ciencia, de las capacidades de un hombre normal. En esta ocasión La KGBestia no sólo era el primo de Zumosol de Ivan Drago sino que además estaba mucho más loco y tenía acceso a todo tipo de armas. Pero en los ’80 no eran sólo tópicos, aunque algunos, como la presentación de los agentes de la CIA que participan en el caso, es un puntazo, sino que había una libertad creativa o una conciencia menos asustadiza, no sé como llamarlo, que permitía que por ejemplo en este cómic hubiera muertes de todo tipo (decapitaciones molonas incluidas), amputaciones y un final que, de producirse ahora, haría que Twitter ardiera para siempre. Que oye, hasta sería divertido

Durante su estancia de diez días en Gotham, la KGBestia asesinará a un puñado de objetivos importantes de su particular lista y Batman se verá incapaz de detenerlo, y no será porque no lo intenta. En los cuatro números que consta la saga, asistiremos hasta a cuatro enfrentamientos entre los dos y en todo momento Batman es derrotado. La acción irá in crescendo número a número hasta llegar al final del tercer acto donde, en una escena para la historia, el monstruo ruso demuestre hasta qué punto es imparable, para sorpresa (y casi miedo) del Señor de la Noche. Quizás este sea el mayor acierto de la saga: mostrar a un Batman en desventaja siempre. Ayuda a creérselo el que por aquel entonces casi no tuviera gadgets más allá de una cuerda con un gancho y cuatro dardos, que se verá obligado a plantearse sus métodos para detener a un enemigo como nunca antes se había enfrentado. Batman descubrirá muy a su pesar que, para vencer a alguien que siempre juega sucio, tienes que ensuciarte y de ahí, ese final que comentaba antes.

Ya no hacen Bat-Gadgets como los de antes…

Sin ser tan evidente como en la irregular The Cult (obra del mismo guionista), Jim Starlin lleva al personaje hasta su límite y después le da un pequeño empujón. Casi imperceptible, pero un empujón al fin y al cabo. Después de todo Starlin, autor siempre asociado a Marvel y a su gusto por lo cósmico, es un maestro a la hora de meterse en la cabeza de Batman y relatar sus pensamientos en primera persona, dotando de una profundidad a sus acciones que meterán al lector de lleno en la historia. Este recurso se enfatiza en las escenas de acción, y hay mucha, pero que mucha acción en estas páginas, donde ninguno de los oponentes habla pero nosotros no dejaremos de “escuchar” los pensamientos de Batman, lo que provocará que compartamos su ansiedad al verse incapaz de detener a su rival.

Pero además Starlin es perro viejo y va dejando pequeñas joyas aquí y allí, con detalles, como algunas de las muertes (la del motorista es mi preferida, claro), giros de guión con pequeñas trampas en torno al falso traidor pero también alguna sorpresa como la ya mencionada del tercer acto, un único chiste que es tan bueno que alivia toda la tensión del cómic y acción, mucha acción. La obra es todo un torbellino de acción, especialmente a partir del segundo número, en el que el ritmo es frenético y no para de aumentar, en sintonía con la crudeza y la extensión de los enfrentamientos entre los dos adversarios. Habrá persecuciones por los tejados de Gotham, enfrentamientos despiadados cuerpo a cuerpo, situaciones limites cargadas de tensión, dardos, balas, cuchillazos, gas y un hacha…

De nuevo, ya no hacen Bat Gadgets como antes…

Pero toda esta acción hay que saber narrarla y, si hay un maestro en narrar acción para Batman, ese es Jim Aparo. El que es sin duda uno de los cinco dibujantes más importantes e influyentes de la historia del Hombre Murciélago, da aquí todo un recital en cuanto a ritmo y narrativa se refiere. Aparo es de aquellos artistas cuyo trabajo a los ojos de un chaval, como era yo por aquel entonces, puede resultar tosco por su anatomía desproporcionada y algo pobre en cuanto a rostros, pero aún entonces transmitía una potencia que destacaba por encima de cualquier fallo. Visto con los ojos de alguien que ya ha leído mucho, uno no puede sino rendirse a la maestría que derrochan estas páginas, a esa narrativa fluida pero contundente, a esa elegancia para plasmar una sola acción en muchas viñetas, a la fuerza de sus golpes cargados del ímpetu que daban esas líneas cinéticas que siempre acompañaban a sus personajes cuando estaban en plena acción. Disfrutar ahora del arte de Aparo es como ver esa peli clásica a la que se ve el cartón en los efectos especiales pero que sigue teniendo un encanto y una calidad incuestionables.

Lo sé, estaréis pensando que no será para tanto. Quizás leíste este cómic hace la tira, como me sucedía a mí hasta hace poco y apenas lo recordáis como algo divertido y sin mucha chicha. Quizás no lo hayáis leído nunca y no os suene de nada, por lo que podría parecer que me estoy dejando llevar por aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero os digo que si ahora mismo cogéis este cómic, algo difícil hasta que ECC no lo reedite, ejem, ejem, os vais a encontrar una historia que se lee del tirón, plagada de buenos momentos de todo tipo, con un ritmo que no decae gracias a la acción desbordante por los cuatro costados y un final impactante que no olvidaréis fácilmente. Casi 30 años después Las diez noches de la Bestia sigue siendo un cómic disfrutable al 100%, veremos cuántos de los que leemos hoy en día pueden decir lo mismo allá por el 2047 (para entonces sí que habremos cambiado, sí…).

Uno de esos cómics que te harán perder la cabeza.

Decía al principio de la reseña que debería inventarme un término para aquellas cosas como este cómic que nos siguen haciendo disfrutar como el primer día. Pues bien, lo llamaré “El Síndrome Robocop” en honor a esa película que cada vez que la veo me gusta más. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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