#RitoWeek: HEXTECH MAYHEM: A LEAGUE OF LEGENDS STORY. ¡Bomba va!

Ayer Ferran daba inicio a nuestra #RitoWeek hablando del Ruined King, uno de los proyectos amparados bajo el sello Riot Forge con el que Riot Games busca expandir su licencia de League of Legends a otros géneros videoujeguiles y llegar a aquellos a los que el MOBA no ha llegado desde su aparición en 2009. Siguiendo su estela y sin alejarme de los proyectos asociados a Riot Forge, de los creadores del Bit Trip Beat ahora llega Hextech Mayhem: un juego de plataformas y endless runner a ritmo musical protagonizado por dos reconocidos campeones del LoL: Ziggs, el Experto en Hexplosivos y Heimerdinger, el Inventor Venerado. Puede que no estemos ante el nivelazo conseguido por el Rey Arruinado pero, como juego mataminutos, Hextech Mayhem es LA BOMBA.

El juego es muy simple: Ziggs corre de manera automática distintos escenarios, por los que van apareciendo distintas marcas que se corresponden con ‘saltar’, ‘caer’ y ‘lanzar explosivos’ (sí, sólo se usan tres botones) que tendremos que presionar al ritmo de la música para ir esquivando trampas y enemigos enviados por Heimerdinger para detenernos y superando los distintos niveles de dificultad. Intercalados, encontraremos tres bosses, encarnados por Heimerdinger a lomos de diferentes robots (ojo al bot-rex) lanzando bombas a Ziggs, y que nos tocará esquivar y devolver, por supuesto, al ritmo de la música. Si te equivocas en alguna señal de acción por poco, puedes volver a reengancharte a la melodía sin problemas, pero si la pifias considerablemente, explotas y tu única opción es reengancharte pulsando las señales de acción a ciegas o reiniciar el nivel (mi opción favorita. A veces, incluso, reinicio al reiniciar).

Hexplota, hexplota mi corazón.

El objetivo del juego es ir desbloqueando fases mientras conseguimos el mayor número de tuercas coleccionables posibles, con las que podremos ensamblar los robots que necesitamos para hacer frente al yordle inventor. Y así, fase tras fase, a ritmo endiablado. Y, cuando el manejo se vuelve intuitivo y menos te lo esperas, el juego se acaba. Vences al tercer robot de Heimerdinger y créditos… ¿En serio he pagado por esto?

¡Pero no! Sólo se ha acabado el modo normal. A partir de aquí se desbloquean otras dos opciones de juego que añaden dificultad a las fases del juego que ya nos hemos pasado, teniendo que ir desbloqueándolas otra vez. Por un lado, nos encontramos el modo Acción Total, en el que aparecerán todas las señales de acción. Y cuando digo todas son TODAS las que se necesitan para conseguir TODOS los coleccionables (los del nivel y los extras de Caos por libre), explotar todas las bombas y alcanzar la perfección rítmica. Por otro lado, se abre ante nosotros el Modo Imposible, que es ni más ni menos, eso, imposible. Una nueva vuelta de tuerca a los niveles que ya conocemos, pero sin señales de acción. En este modo fallar significa reiniciar, ni reenganches a ciegas ni nada. La fase hay que pasarla del tirón y sin chocarse con nada. Suerte.

Steampunk rock song.

En cuanto al apartado gráfico, tanto los fondos de la ciudad de Piltover, con sus edificios, sus casas y sus cosas que destruir como los robots de vapor de Heimerdinger mantienen el estilo steampunk de la Ciudad del Progreso. El juego está lleno de colores y detalles que no podrás ver sólo jugando. No viene mal algo de compañía para jugar por turnos, olvidarte de las señales de acción y poder fijarte en los recovecos, túneles, altos y bajos por los que se mete Ziggs para esquivar a los enemigos y sus trampas, que son dignos de ver.

Teniendo en cuenta que estamos ante un juego sin las pretensiones del Ruined King, pocas pegas le podemos poner al juego de ritmo musical desarrollado por Choice Provisions. De hecho, yo sólo le encuentro dos. La primera es que ofrece poco o nada que no hayamos jugado ya. Y la segunda es que no aprovechan la ocasión para profundizar en los personajes protagonistas y su lore. Vale, los endless runner musicales no suelen destacar precisamente por su narrativa, pero en este caso, aunque no hace falta para el desarrollo o la jugabilidad, deberían haber aprovechado la licencia para meter algo de intrahistoria y otorgarle algo más de identidad a las secuencias cinemáticas.

Primero… el caos.

La verdad es que Hextech Mayhem da, ni más ni menos, lo que ofrece: un rato divertido en un lugar alegre y repleto de estímulos, mientras seguimos el ritmo de una música pegadiza. Es cierto que, conforme avanzamos niveles, el “ruido visual” se va acrecentando hasta llegar a echar de menos algo de contraste entre las paletas de color de fondos y plataformas, pero la distracción periférica es, en sí, una dificultad más a la que enfrentarse para conseguir reinar sobre el caos. Además, es de agradecer que los textos y doblaje estén en español, ya que Ziggs comenta y jalea constantemente y consigue que te recrees más en la ambientación del juego, aunque una vez empieza la fiesta lo único que interesan son los iconos de los botones a pulsar.

Hextech Mayhem es una buena propuesta de Riot Forge para llevar el Universo de League of Legends al resto de los mortales. Un juego sencillo de aprender pero que, a pesar de manejarse sólo con tres botones, es complicado de perfeccionar. El matarratos perfecto.

Si quieres saber más sobre nuestra #RitoWeek pincha en el enlace y…

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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