RILAKKUMA & KAORU. Los perezosos osos amorosos

Título original: Rilakkuma and Kaoru (リラックマとカオルさん)
Fecha 1ª emisión: 19 de Abril, 2019
Cadena: Netflix
Director: Mashaito Kobayashi
Reparto: Animación
Temporadas:
Episodios: 13
Género: Drama/ Slice of life
Valoración: Aggretsuko kawaii

Antes de nada, quiero comunicar a todos mis allegados que estoy bien. No he sido abducida ni esto es una reseña-señuelo para hacer saltar la alarma de que he sido secuestrada, no. He visto esta serie por voluntad propia (que los episodios sean de 12 minutos aproximadamente, ha ayudado bastante) y, aunque aún me estoy sacudiendo azúcar de las orejas, tengo que admitir que, detrás de toda esa pátina cursi, existe una historia de aprendizaje y aceptación que bien merece la pena contar.

El pájaro que te lo deja todo limpíopío.

Hay que ver cómo son estos japoneses con las moralinas. Son capaces de hacer que nos dé lecciones de vida hasta uno de los innumerables diseños de personajes de la empresa de papelería japonesa San-X. Ese es el oso Rilakkuma. Los japoneses. De todo aprenden, todo lo aceptan, aunque sea por mera corrección política, siempre con ese afán de superación a cuestas… y esa es Kaoru.

La vida de Kaoru en la cuidad ficticia de Origaya, es lo menos emocionante del mundo. Ya ha pasado la treintena y está más sola que la una. Todas sus amigas se han casado y, mientras ellas tienen hijos, ella tiene bastante dificultad para entablar amistades nuevas. Su trabajo es monótono y la ausencia de beneficios en la empresa le obliga a ajustarse el cinturón más de un mes. Y para colmo, la próxima primavera tendrá que mudarse de casa porque el dueño ha vendido su edificio. Pero, lejos de sentirse desgraciada, Kaoru es el vivo ejemplo del ganbaru (ese afán de superación del que hablaba, literalmente “dar lo mejor de uno”) y cada episodio es un aprendizaje para ella y su mundo interior.

Welcome to Tijuana.

Donde tú ves una penuria, ella ve un desafío laboral. Donde tú ves una engorrosa y desquiciante mudanza (y eso sin mencionar la búsqueda activa de piso), ella sueña con cómo será su nueva casa… pero claro, ella vive con dos osos farfullantes, Rilakkuma y Kolirakkuma, tan vagos y glotones como adorables, y su mascota el pajarito Kiiroitori, y tú no. Y es que, junto a ellos, las penas parecen menos porque, con, por y para ellos, Kaoru consigue aprender de cada indecisión, de cada inseguridad y de cada reto, aceptándolos y adaptándolos, recorriendo un camino propio de crecimiento personal que se resume en trece episodios de total y absoluta positividad, sin conclusiones agoreras que inducen al suicidio, aunque también sea muy japonés.

Y esto es sólo un tercio de la magia que esconde esta serie. Porque una cosa es lo que la sociedad japonesa quiere transmitir a través de su comportamiento y sus convencionalismos sociales, personificados en Kaoru, y otra muy distinta lo que muchos japoneses quieren para sí, todos esos tópicos que atraen de la cultura nipona y que tan bien aúna Rilakkuma. El contrapunto que aporta el carácter tranquilo y desenfadado del oso es el que no permite que Kaoru caiga, que siga adelante y aprenda a darle importancia a lo que realmente la merece. Porque son las pequeñas cosas las que nos hacen felices y nos definen como individuos, como las intros de cada capítulo.

Hawai Kawaii son dos paraísos que a veces yo me monto en mi piso.

El último pilar sobre el que se apoya una de las últimas producciones de Netflix en colaboración con estudios japoneses es el mimo que sus creadoras Aki Kondo y Naoko Ogigami han puesto en cada personaje, consiguiendo un desarrollo palpable en cada uno de ellos y cómo influyen en el mundo interior de Kaoru.

La elección de crear la animación mediante stop-motion en diez escenarios diferentes a lo largo de cuatro estaciones, con todo el tiempo que eso conlleva, lo convierte en una adaptación más kawaii que el propio original. Rilakkuma forma parte del diseño de personajes que la papelera San-X creó para la colección de Tarepanda, el quinto personaje más popular de Japón y ambos convertidos en peluche, pero esta es la primera vez que se presenta en una serie llevada a cabo con estas técnicas y no podía haber quedado más favorecido. Las distintas texturas y materiales elegidos para dar vida a cada personaje los hace realmente achuchables y los espacios, estructuras y atrezo están cuidados hasta el último detalle. Muy cursi, sí, pero mucho trabajo bien hecho y digno de admirar.

¡Kalisse para todos!

Las marionetas y las técnicas de rodaje con muñecos parece que están de moda en Netflix. Tras Rilakkuma y Kaoru, a finales de Agosto, llegará la serie-precuela de El Cristal Oscuro, que recupera las técnicas y montajes de su predecesora y que estaré(mos) encantados de compartir en la Zona. Y hasta entonces, nada mejor que disfrutar de la segunda temporada de Happy!, el único burricornio de peluche azul que te podrá matar de muchas cosas pero no de sobredosis… al menos de azúcar.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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