RESIDENT EVIL 2 REMAKE. La REexperiencia

Lo he dicho muchas veces: no me gustan los remakes, reboots y recosas que aprovechan el tirón de un clásico para mancillar su memoria. Pero una vez cada mil años se alinean los astros y aparecen productos, como este Resident Evil 2 Remake, cargados de razones para callarme la boca.

Desde pequeños, todos los seres humanos forjamos nuestros gustos personales a base de ensayo y error. Probando de aquí y de allá vamos averiguando lo que nos atrae y lo que no, ya sea nuestro postre favorito, la forma de vestir o el género de lecturas, películas o videojuegos que consumimos. Y para los fanáticos del terror como yo, la llegada a nuestras vidas de la franquicia que dio inicio al Survival Horror supuso uno de los grandes hitos de nuestro segmento. Si le echaste horas al Resident Evil 2 original, prepárate para pegarte el vicio de tu vida. Doy fe, que tuve el honor de ser invitada al programa especial de Retraso Squad (gracias @Alaneyav y @MacZMG por contar conmigo) sobre esta adaptación y tengo que decir que, aunque a mi ritmo, me lo preparé a conciencia.

La mejor entrada en escena de un malo de toda la historia.

La cinemática inicial que da paso a los créditos nos da una pequeña gran pista de que, aunque sea el mismo videojuego, no va a ser igual. De nuevo, nos meteremos en la piel del oficial recién llegado a la comisaría de Racoon City, Leon, y la valiente civil, Claire, para revivir más o menos la misma historia que nos ocupó allá por 1998, con algunos giros de guión en favor de aunar las dos historias y presentar de forma más compacta el espacio de tiempo que viven ambos protagonistas desde que se separan al inicio del juego hasta que se vuelven a juntar. Es cierto que en algunos momentos (sobre todo uno en el laboratorio) esta premisa cae por su propio peso porque, por lógica, no pueden ocurrir dos eventos de ese calibre en una misma realidad, pero por regla general, las dos historias de los personajes se van complementando y podemos ver, mientras jugamos en una de las rutas, las consecuencias de lo que hemos hecho en la otra.

Además de las evidentes nuevas texturas, el gore de alta calidad y los modelados de última generación, aunque si sientes mucha nostalgia por el píxel siempre puedes conseguir la skin clásica, se han añadido nuevos mapas y puzzles y el modo de juego ha evolucionado de cámara fija a cámara al hombro. Para rematar, Capcom ha echado el resto (y los motores del Resident Evil 7) en todo lo referente al desarrollo de efectos de iluminación, sonido y movimientos de los personajes. Y cuando digo personajes, no me refiero sólo a los dos protagonistas, me refiero a todo aquel bicho no-viviente que aparece a lo largo de la historia. Una ristra de seres hijos de puta, algunos nuevos pero la mayoría conocidos (zombis que arden, lickers, perros, zombis-planta…) que caminan, se abalanzan y se arrastran a por nosotros, dispuestos a darnos unos sustos de infarto, saliendo de donde te los esperas y de donde no, y que no paran de levantarse (los disparos necesarios para matar a un zombi son aleatorios y pueden ir de dos a diez sin motivo aparente, aunque sí desesperante, porque ya es sabido por los jugadores de RE que la munición escasea, sobre todo si eres de esos que no pueden dejar zombis sin matar).

¡Y te pilla sin tablones encima porque no te da la riñonera!

Todos estos detalles extremos, los ya mencionados efectos de iluminación y sonido, algunos realmente espeluznantes, y las mejoras en la narrativa, se tornan en el terreno perfecto para revivir aquellas sensaciones únicas que nos hizo sentir el videojuego original de una forma totalmente renovada y acorde a los tiempos que corren. Como antaño, somos sometidos a unos niveles de tensión y de presión (Hola, Mr. X) en equilibrados segmentos de exploración, acción y resolución de puzles de los que pocos videojuegos pueden presumir y que hacen de esta nueva versión del clásico una experiencia de terror total que no ha conseguido alcanzar ningún otro formato.

Por ponerle alguna pega, que las tiene, pero que quedan ocultas tras los miles (qué digo miles, millones) de easter eggs, referencias, guiños, objetos, lugares… que nos transportan veinte años atrás, los auténticos fans del gore no busquéis ni rastro de aquel pisotón en la cabeza que desparramaba los sesos de los zombis. Una pena, además de no poder cerciorarte, mientras te quedas a gusto, de que ese zombi ya no va a volver atacarte.

Se me aprieta el ojete sólo de ver el frame.

Tampoco es que el modo historias complementarias esté conseguido del todo. Porque, ya que para completar las dos rutas de juego y pasártelo entero, evidentemente, hay que recorrer los mismos escenarios, podían haber introducido puzles diferentes para la segunda campaña, ya que se hace un poco pesado tener que repetir lo mismo para conseguir lo mismo. Y tengo que reconocer que tener que pagar un extra por obtener la banda sonora original y escuchar de forma tan icónica el título del videojuego, escuece un poco. Pero poco, que sólo son tres euros. Sinceramente, meras nimiedades para todo lo que tiene para ofrecer a cambio.

Resident Evil es una franquicia que ha sabido reinventarse una y otra vez para mantenerse como emblema del terror, sabiendo amoldarse a los cambios y exigencias de los nuevos tiempos. Con el remake de su título más aclamado ha conseguido hacernos revivir todo casi como si fuera la primera vez. Y sí, apela directamente a la nostalgia, haciendo las delicias del respetable, pero también se sostiene por sí mismo y se erige como uno de los mejores Survival Horror de todos los tiempos.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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