REIRAKU, de Inio Asano

 


Título original
:

Reiraku (零落)
Sello: Shogakukan
Mangaka: Inio Asano
Contenido: Rairaku #1-8 (Mar. – Jul. 2017)
Publicación Japón: Octubre 2017
Publicación España: Abril 2019 (Norma)
Valoración: Si duele, es que aún estás vivo

 

 

Hace unas semanas corría de TL en TL una suerte de informe elaborado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (FGSR) que partía de su Laboratorio Contemporáneo de Fomento de la Lectura (LCFL). Llevaba por título un combinado ciertamente paradójico de enunciados: El buen momento del cómic en España no implica un aumento en sus lectores. Los datos que arrojaba indicaban que ese aumento cuantitativo y cualitativo en las obras no se veía correspondido en número de lectores.

Una de las cuestiones que allí se apuntaba es que del exiguo número de los que confiesan leer (índice que también da para discusión), tan sólo un 9,3 % se dice lector de tebeos.

La verdad es que los diversos puntos que recoge tal informe dan mucho que pensar.

Casi al mismo tiempo que accedía a esas conclusiones elaboradas por la FGSR, escogí de esa pila de lecturas pendientes que todo adicto a los tebeos que se precie tiene en su casa, un tomo en la línea de dicho informe que también invita a una honda reflexión. Y no lo hace desde una serie de asépticos números y porcentajes que representan una realidad.Vaya reflexión que se desprende del mundo editorial en la industria del manga que nos encontramos en las viñetas de…

REIRAKU
de Inio Asano

Inio Asano entró en mi vida como un vendaval con Solanin, una obra con una serie de jóvenes como protagonistas que habla de madurar, de encontrar tu sitio en el mundo y de cómo la realidad te obliga a ir dejando atrás sueños. Dicho de otra manera, Solanin se me antoja un perfecto ejemplo de las múltiples formas en que la vida te enseña a encajar golpes. Si me preguntan, una de las obras de 2014.

Los protagonistas de Reiraku, a diferencia de los que aparecen en el resto de trabajos del japonés, ya han entrado en la madurez y padecen de otras aflicciones. Las cuitas que provoca la existencia no desaparecen con el paso del tiempo, sino que cambian y toman diferentes formas según el ámbito en el que surgen: personal, doméstico, laboral, círculo de amistades…

La página en la que te mentalizas que tienes a Asano entre las manos.

Reiraku, que edita Norma en nuestro país, nos introduce en el presente de Kaoru Fukazawa, un mangaka de éxito, que acaba de cerrar Sayonara Sunset, una serie muy aplaudida por el público juvenil al que va dirigida. Las loas del entorno laboral y el favor del público no hacen sino sumar unidades de presión a la hora de concebir un nuevo título. Un aura de pesimismo se adueña del manga desde el momento (de buen comienzo y a lo largo de la historia) en que Fukazawa o mejor dicho, Inio Asano, va poniendo sobre la mesa una serie de proposiciones inherentes al mercado editorial nipón, a la industria del manga y al hype. Problemas personales paralelos amplifican la vacuidad que siente Fukazawa y que contribuyen a perpetuar esa desazón constante de la que se contaminan algunos momentos de luz que intentan abrirse paso durante la trama. Uno de esos instantes maravillosos, por ejemplo, con el que además me he visto plenamente identificada como lectora es una página que recoge una sesión de firmas donde se atisba la inmensa capacidad de sanar el alma y de poner fin a la soledad que poseen los tebeos y por extensión, el resto de obras literarias.

A grandes rasgos, esa es la premisa de un manga de tomo único con tintes autobiográficos cuyo título ya encierra en sí el poso que queda cuando finalizas su lectura. No es que me maneje con el japonés, sino que tras investigar un poquito he dado con que la traducción al castellano de Reiraku vendría a ser algo así como ruina o hundimiento (corregidme, por favor, si me equivoco).

Gogglear: traductor japonés-español.

El propio Asano ha indicado en alguna entrevista que el manga está basado en hechos reales: tanto las cuestiones de carácter más personal (que atañe a un divorcio), como las que tienen que ver con la industria editorial. Podríamos estar más o menos al tanto de la vida personal del autor japonés, pero lo que creo que no se nos escapa a nadie es lo complicado que es mantenerse en el mercado del manga (y en el del cómic, en general).

Inio Asano utiliza el vehículo que tan bien maneja y que le ha reportado el reconocimiento como uno de los mangakas referentes de este milenio para precisamente presentar el panorama del medio. Estamos ante un metamanga, pues. Y no, no es el primero que se sirve del manga para hablar de manga. Su reflejo del mercado puede situarse a medio camino entre la reflexión y la (auto)crítica, imbricando tintes personales y sensaciones íntimas con esas situaciones propias de la industria editorial.

Mangas dentro de mangas. El sueño de Palomo Spain.

Sin duda, Asano se vale de la ficción para mostrarnos el mundo de la edición a partir de un informe sentimental, en el que no hay números ni porcentajes, pero que ofrece un certero análisis de todo tipo de índices de examen a los que la profesión se ve sometida. Por sus viñetas se asoma el trabajo de los equipos a la orden de un autor de éxito, los entresijos de la labor editorial, el proceso de creación o la interacción con el último eslabón de la cadena y fin último de la concepción de los autores: los lectores.

Quizá he empatizado demasiado con lo que se cuenta en Reiraku, pero me da la sensación de que vivimos en una época en la que no es sencillo obtener una valoración objetiva de la calidad de un producto cultural. Es paradójico, pues también como sociedad nos encontramos en el mejor momento en cuanto a acceso a información se refiere, posibilitado en gran medida gracias al ya asentado paradigma informático en que nos instalamos con la era Internet y a la globalización.

Pues haber estudiao

Los mass-media siempre a la caza de los índices más elevados, las campañas de marketing de las grandes marcas, la aborregada sociedad de consumo, las bondades proclamadas por el youtuber de turno que casualmente cuenta con el respaldo de quien produce aquello que recomienda… Y así mil y una estrategias para colocar un producto. El sometimiento a los mercados y a la subordinación a las ventas puede ser tal que no solo la creatividad de los artistas se ve coartada, sino también la crítica, prescripción y programación cultural de entidades, instituciones y localidades.

Una de las viñetas que más me ha llamado la atención es, quizá, la que más he visto repetirse en las redes por parte de lectores que han compartido la lectura de Reiraku. En ella Fukuzawa utiliza el verbo engañar, hablando con total franqueza sobre la única práctica válida en el mercado. Hay que desprenderse de cualquier halo de romanticismo y rendirse ante la evidencia de que lo único que vale en este mundo es vender. No hay que olvidar que, aunque estamos ante una obra de ficción sobre la factura que acaba pasando la implicación y el coste emocional del trabajo, es el propio Asano en voz de Fukuzawa quien pone en entredicho el juego editorial.

Si no compras es porque no quieres.

Los lectores son, sin lugar a dudas, quienes tienen y otorgan el poder. Los que son capaces de crear un fenómeno de ventas y un ídolo de masas, pero también de relegar a lo más profundo de las listas de favoritos una serie, abocándola así a su desaparición y olvidando a sus autores. La democratización de la expresión de las opiniones que han traído consigo las redes sociales no deja de ser un arma de doble filo en este sentido.

Seguramente no somos conscientes de la presión a la que se ven sometidos los propios creadores que ansían con hacerse un nombre o, sencillamente, vivir de sus trabajos. Si el personaje de Fukuzawa es la viva imagen de quien debe mantenerse, la figura de Tomita, su ayudante, es el vivo reflejo del trabajo a la sombra, de la subordinación a su sensei y de tratar de no perder el último tren para llegar a ser alguien. Llegar es complicado, pero manterse aún lo es más.

Día de entrega. Día de entrega.

Mirando hacia los tres grandes mercados del cómic (el manga, el franco-belga y el americano), es un hecho constatable que nos encontramos en un momento dulce en cuanto a producción y publicación, con una elevadísima oferta de títulos, prácticamente inabarcable para el comiquero al uso. Tebeos, además, con un altísimo índice de obsolescencia: su paso por la sección de novedades queda reducido a un corto espacio de tiempo, pues es continua la salida de novedades.

El aumento cuantitativo de publicaciones no se ve reflejado en el número de lectores. En lo que va de década, en Japón han de dejado de distribuirse y, por tanto, de publicarse, unas cuantas decenas de revistas en las que se serializaban mangas. Para los que no os manejéis con esta industria en Japón que abarca una grandísima variedad de géneros y temáticas de los que sólo un mínimo porcentaje de publicaciones llegan a nuestro país, simplemente apuntar que estas revistas suponen el vehículo principal en que los mangas llegan al público (aquí, en España, estamos más acostumbrados a verlos en su formato de tomos recopilatorios). Así, sin ventas, los autores se ven precipitados por la escasez o ausencia de lectores a reinventarse continuamente.

¿Y si hago un manga sobre un copo de nieve y una empanadilla?

Gráficamente, Inio Asano es un portento.

Y eso se certifica en la calidad de sus líneas capaces de transmitir ese deje de amargura, desánimo, impotencia y fracaso latente, inherentes a la obra, a la vez que te deleita con los detalles mediante los que construye los skylines y paisajes. Y qué decir de la plasticidad de esos personajes montados en la inevitable espiral de la vida.

La calidad del trazo, las construcciones de escenarios y de construcciones de personajes y la formidable disección del ser humano, aspectos que destacan en las viñetas de sus trabajos hasta la fecha, lo han convertido en uno de los mangakas actuales más reputados, conocidos y reconocidos.

Asano y su dibujo.

Tanto la sobrecubierta como las tapas sobre la que se monta presentan una imagen fotográfica, obra del propio Asano, en consonancia con las que presentan la nueva imagen de la reedición de Solanin o el tomo recopilatorio de historias cortas El fin del mundo y antes del amanecer. La noche y movimiento que presagian cierto desconcierto.

En definitiva, una obra un tanto diferente a esos Solanin, Dead Dead Demonn, Dededede Destruction, Buenas noches, Punpun o Nijigahara Holograph en la que Inio Asano abandona los personajes adolescentes, parece desnudarse e invita a la reflexión sobre el modelo de consumo cultural y la construcción de la industria del entretenimiento.

Reiraku, sin siquiera entrar en las cuestiones de carácter personal que aborda, quizá el poso que te deja es algo demoledor. Pero qué necesarias son este tipo de obras que invitan a observar, analizar y poner en funcionamiento la materia gris para que nuestra capacidad de reflexión no se oxide. 

¡Nos vemos en la Zona!

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