¿Qué fue de Wade Wilson? MASACRE, de Christopher Priest

Continuamos con la #WadeWilsonWeek, semana dedicada a Masacre con motivo de su película (reseñada reseñada aquí). Y como nos gusta la no-linealidad temporal, porque los tebeos a menudo son leídos así (?), si el primer día os trajimos la etapa más representativa y ayer fueron sus orígenes, hoy nos centraremos en la larga sombra de Joe Kelly…

¿Qué vino después de la etapa más definitoria y en qué contribuyó al imaginario actual del Mercenario Bocazas? La respuesta en otro Aquellos Maravillosos Años 90 dedicado a…

MASACRE
de Christopher Priest

 

Título original:
Deadpool Classic, Vol. 6 TPB

Sello: Marvel Comics
Guionistas: Christopher Priest (con Glenn Herdling)
Artistas: Paco Díaz y Jim Calafiore (con Sal Velluto)
Entintadores: Jon Holdredge (con Bob Almond)
Coloristas: Shannon Blanchard
Contenido: Deadpool #34-45 (Nov. 1999 – Oct. 2000), Black Panther #23 (Oct. 2000)
Publicación USA: Enero 2012 (Reedición)

Public. España: Junio 2014 (Panini)
Valoración: 6.5/10

 

Joe Kelly sentó las bases que convirtieron a Masacre en el popular y cinematográfico personaje que es hoy en día. Cuando Kelly abandonó la colección en 1999, harto de injerencias editoriales que eran el pan nuestro de cada día en Marvel, el futuro pintaba muy negro para una serie que había estado dos veces al borde de la cancelación. El encargado de solucionarle la papeleta a Marvel fue Christopher Priest (autor antes conocido como Jim Owsley), autor con una amplio bagaje a sus espaldas que inició su carrera como editor y guionista en Marvel a principios de los 80, trabajando también para DC Comics e incluso Valiant. En su bibliografia encontramos títulos como Asombroso (y Espectacular) Spiderman, Conan el Bárbaro, The RayPower Man y Puño de Hierro, Steel o Quantum & Woody.

Black Panther #1 (Nov. 1998)

En 1998 nuestro guionista había vuelto a la editorial gracias a la línea Marvel Knights de Joe Quesada. Con mucho ojo editorial, Quesada había ofrecido a Priest una de las pocas series regulares de su sello, Pantera Negra, donde había conseguido revitalizar y dar interés a un personaje que llevaba muchos años en barbecho creando una de las series más interesantes (y menos reconocidas) del sello y del cómic USA en general. No obstante, esto no había pasado por alto en Marvel, y pronto empezaron a ofrecerle tímidamente más trabajos a Priest, aunque siempre en situaciones complicadas y cubriendo a autores que habían determinado el éxito de sus respectivas series, como sustituyendo a Mark Waid en Ka-Zar o al propio Kelly en este Masacre, para la que será fichado por el editor Rubén Díaz.

Junto al debutante Paco Díaz, nuestro guionista inicia su Masacre en el número #34 con la saga “Capítulo X”, trilogía en cuatro partes. La historia abre con Wade en el Infierno, un infierno que recuerda poderosamente al limbo morrisoniano de Animal Man. Allí nuestro protagonista se deshará de una pesada mochila con “toda buena idea que tuvo Kelly y todo lo que hizo a este cómic funcionar”, literalmente, para después encontrarse con un grupo de personajes que recuerdan poderosamente a Ka-Zar, Luke Cage, Puño de Hierro… y otros personajes que había escrito ya Priest, incluso para otras editoriales. Ante este panorama nuestro héroe decidirá salir por patas para recuperar su bolsa ya que no quiere acabar como “esos perdedores” mientras el guardián del limbo le espeta “Dime un solo proyecto de ese tipoque haya funcionado. Ese hombre sólo tiene un objetivo en la vida, y ahora le has sido asignado”. Por supuesto “ese hombre” es Christopher Priest, y es que su Masacre va a bromear mucho empleando el metalenguaje del cómic; Wade es consciente de que está en un tebeo: “Nada de esto está pasando. Hay un hombre. Frente a una máquina de escribir. Y todo esto es resultado de su retorcida imaginación”.

El Infierno… de las ventas bajas y la cancelación, o “Vuelve a casa, Priest”.

Tras su intento de huida nuestro mercenario favorito se sumerge en lo más hondo de ese infierno para despertar en un tubo, con una docena de cables conectados a su cuerpo (N. del Ed. Ha llamado la polícia de 1999. Dicen no sé qué de Matrix. ¿Tú sabes algo de esto, Iron?) en un solitario laboratorio, tan sólo acompañado por un misterioso doctor. Atrapado y en un estado que le impide huir, Masacre compartirá con su misterioso interlocutor detalles sobre su pasado. Priest, consciente de que una parte de los lectores se han marchado con Kelly, aprovecha para cubrir ese hueco dejado por el autor que nunca pareció especialmente interesado en tratar con detalle la vida anterior del personaje.

Deadpool #36 (Ene. 2000)

Nuestro guionista tiende a huir de la tragedia que ha salpicado la etapa de Kelly y se centra en el humor absurdo y la parodia, ofrece a un personaje algo más plano que su predecesor, siendo su etapa en Masacre una sucesión de situaciones imposibles y personajes ridículos, con frecuentes guiños al lector. (N. del Ed. Lo que vendría a ser la semilla del mal, o “Aquí yacerá el lector sensato cuando llegue Daniel Way”). Así nos encontraremos con un Wade Wilson debutante que tiene que abrirse camino con trabajitos bastante cutres, como ejercer de extra de los 4 Terribles o convertirse en el enésimo Duende (recordemos que hubo unos cuantos) que encuentra su uniforme entre, obviamente, uno de los rechazados por Spiderman.

Pero donde Priest da realmente el campanazo es en la revelación de la identidad del misterioso científico que ha acompañado al atrapado Wilson todo este tiempo. Se trata de ¿SU PADRE? que, para más inri, resulta ser un conocidísimo y cinematográfico supervillano. Cuando Wade le pregunta a su por qué debería creerle, éste le contesta que su condición le hace ser (auto)consciente de que “Hay un hombre. Frente a una máquina de escribir”. Tanto supuesto argumento de peso convence a Masacre para iniciar su venganza en una aventura donde Masacre se hará con el Martillo y los poderes de Thor. (N. del Coñazo de Ed. Hey, pero si lo hace una mujer, ¡que arda internet!). No acabará la cosa demasiado bien para el mercenario, que acabará maldito, al estilo asgardiano, hasta que no se decida a pedir disculpas al ya no tan misterioso personaje. Y la terrible maldición consiste en que Wade obtiene mágicamente… la cara de Tom Cruise Thom Cruz.

No valoras lo suficiente las cicatrices y pústulas de tu cara hasta que las pierdes.

Finalizada la historia inicial y establecido su nuevo statu quo, Masacre tendrá que adaptarse a su nueva vida (y cara), lo que le lleva a buscar piso siguiendo los canales habituales para la gente de mala vida. Nuestro héroe acabará en un piso franco del Doctor Octopus compartiendo piso con Titania y Constrictor como compañeros de piso y… la convivencia entre supervillanos nunca es fácil. La interacción entre estos personajes y el protagonista es de lo mejor de la etapa Priest, lo que él mismo definió como “un Seinfeld de supervillanos”, a sugerencia de su editor. (N. del Qué-hace-este-tío-aquí. Oh, ¿pero entonces esto…?).

Deadpool #40 (May. 2000)

No obstante, nuestra siguiente saga también surgió como sugerencia del editor… Wilson acepta una misión espacial para el Supervisor con tres “becarios” que vienen a ser patéticos personajes escapados de los estereotipos noventeros más extremos: Deadweight (“Peso Muerto”) Deadair (“No hay señal”) y Deadend (“Callejón sin salida”), nada menos. Por supuesto, la misión le saldrá rana a Masacre que acabará perdido en el espacio.

Sus intentos por volver a casa le llevarán a una prisión espacial, donde tendrá que rescatar a Lobo Feroz, enmascarado y ultraviolento personaje que guarda una nada sutil similitud con cierto czarniano propiedad de la Distinguida Competencia (Dirty Wolff en el original, es decir, Lobo el Sucio). El propio autor definió esta saga como “una space opera a medio cocer que no quería hacer pero que el editor tenía en mente desde el momento en que empecé”. Y se nota: si bien la historia es correcta, los chistes carecen de chispa más allá de la obvia referencia siendo lo mejor las secciones protagonizadas por los compañeros de piso de Masacre en la Tierra donde Constrictor ha empezado a descubrir (por las malas) que hay algo extraño en su compañera Titania.

Un buen Lobo no se amilana ante una caperuza roja.

El número #42 supone un paréntesis en las aventuras espaciales de Masacre, ya que se trata de un fill-in bastante simpático y único, escrito por Glenn Herdling y dibujado por Jim Calafiore. Un número mudo (ya en portada homenajea el recordado número mudo del G.I. Joe de Larry Hama) en el que nuestro Mercenario Bocazas debe enfrentarse al Entomólogo sin la posibilidad de hastiarlo con su verborrea.

Deadpool #43 (Ago. 2000)

Durante la saga espacial entra un nuevo editor en la serie, mucho menos entusiasta con el concepto de esta historia que el anterior y comienzan a apreciarse los cambios. Jim Calafiore se convertirá a partir de aquí en el dibujante regular de la serie hasta el final de la etapa de Priest. Se marcha, pues, el dibujante de la mayoría de la etapa, Paco Díaz, cuyo dibujo, de proporciones extremas y muy poco ritmo narrativo no ayuda a los guiones de Priest, quedando las escenas de acción confusas y plasmando los gags a destiempo, por lo que la llegada de un feísta aunque efectivo narrador Calafiore (quien ya se había encargado de cerrar la primera saga de la etapa) supondrá una mejora en el apartado gráfico de la serie.

No obstante el nuevo dibujante no tendrá demasiado tiempo para acomodarse, ya que nada más finiquitada la saga espacial Masacre se ve envuelto en un crossover con Pantera Negra. Contando ambas series con el mismo guionista el cruce era inevitable. Así, Masacre es contratado por el Reverendo Achebe para rescatar a un… err, leopardo. Esto llevará al mercenario a un enfrentamiento con los Vengadores y Killmonger, “sustituto” del rey de Wakanda en aquel momento. La interacción de Wade con los Héroes Más Poderosos de la Tierra durante su enfrentamiento dará para un par de simpáticas escenas.

Deadpool #45 (Oct. 2000)

Y llegamos al último número de nuestra etapa, el #45, donde Priest cierra las tramas y deja al personaje listo para la entrada del próximo equipo creativo. En este punto descubriremos el secreto tras su compañera de piso Titania, se resolverá la maldición que ha convertido la cara de Wade en la de un famoso actor de Hollywood, y nuestro Mercenario Bocazas tendrá un “momento Nescafé” con el misterioso (e improbable) personaje del comienzo. Nuestro guionista también tendrá tiempo para mostrar al lector una última visita a esa suerte de Limbo morrisoniano que nos mostró en el primer número, esta vez con Masacre cargando con el cadáver del “hombre frente a la máquina de escribir” a la vez que justifica sus acciones por todo lo que éste le ha hecho pasar. (N. del I’m back! ¿Y entonces esto de Bunn tampoco…?).

El Masacre de Priest no es una obra redonda, ni mucho menos. El autor se alejó todo lo que pudo de la sombra de Joe Kelly y realizó un cómic muy centrado en el humor, un humor muy distinto al que su predecesor había acostumbrado al lector. Tampoco ayudó el editor, amigo del escritor y que le dió una de cal y otra de arena: si bien Priest se luce en el diálogo entre los villanos que conviven con Masacre, su falta de interés en la historia del Lobo Feroz se hace patente. El guionista, consciente de que algo no acababa de funcionar, finalizó su etapa antes de que nadie pudiera echarle. Le sustituiría Jimmy Palmiotti, amigo de Joe Quesada e implicado en el lanzamiento de la línea Marvel Knights, con Paul Chadwick a los lápices.

Le traigo un guionista. A éste le ha salido desgana y un editor defectuoso.

Nos deja Christopher Priest una corta etapa con tantas virtudes como defectos que, pese a no contar con ventas espectaculares, alejó a Masacre de la cancelación y que dará al lector una nueva perspectiva de lo que fue la serie del Mercenario Bocazas en sus años oscuros…

Y hasta aquí mi última aportación a la semana del Mercenario Bocazas, #WadeWilsonWeek, en otra entrega especial de Aquellos Maravillos Años 90. Si estáis interesados en otras joyas de la Década Ominosa del cómic de superhéroes…

ENTREGAS ANTERIORES
#1: DAREDEVIL, de Karl Kesel y Cary Nord
#2: ALPHA FLIGHT, de Steven T. Seagle
#3: SPAWN #8, de Alan Moore

#4: STRIKEBACK!, de Jonathan Peterson y Kevin Maguire
#5: HOMBRE LOBO, de Paul Jenkins y Leonardo Manco
#6: EL ESPECTRO, de John Ostrander y Tom Mandrake
#SP1: SKRULL KILL KREW, de Grant Morrison y Mark Millar
#SP2: MASACRE, de Joe Kelly

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¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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