PSYREN, de Toshiaki Iwashiro

 

 

Título original:
Psyren (サイレン)

Editorial: Shueisha
Género: Shonen
Mangaka: Toshiaki Iwashiro
Contenido:  Psyren #1-16
Publicación Japón: Dic. 2007 – Nov. 2010
Publicación España: –
Valoración: Gantz family friendly /10

 


Pese a lo heterogéneo que pueda parecer el manga mainstream en cuanto a ambientaciones o premisas no deja de haber obras con una sombra lo suficientemente alargada como para que algunos autores escojan refugiarse en ella a la hora de captar a algún ansioso lector que quiera más de lo mismo aunque sea en forma de sucedáneo pocho. El resultado normalmente son mangas que se quedan un poco en tierra de nadie y que no ofrecen nada interesante ni un largo recorrido. Sin embargo, como siempre, hay excepciones tales como….

PSYREN
de Toshiaki Iwashiro

Todo listo para una partidita a los bolos

Entre los corrillos del instituto se esparce el rumor de Psyren, un misterioso mito urbano relacionado con las extrañas desapariciones que se están sucediendo por el barrio. Yoshino Ageha, un estudiante cualquiera, es bastante ajeno a estas habladurías hasta que Sakurako Amamiya, una antigua amiga de la infancia, se esfuma sin dejar rastro de la misma manera que la gente vinculada a Psyren. Decidido a llegar al final del asunto, Yoshino se encara al misterioso Nemesis Q, supuesto protector de Psyren, que le teletransporta a un lugar desolado poblado por terribles criaturas ¿dónde se encuentra? ¿Es esto Psyren? ¿Se encuentra Sakurako en este lugar?

Si la principal puerta de acceso al seinen de la España de los ’80/’90 fue Urotsukidoji, en mi generación tuvimos a Gantz. Sin entrar en profundidad a valorar lo que eso significó, pensad en lo que supone pasar de ver a un crío hipervitaminado con un chándal naranja al festival de desmembramientos, vísceras y demás fluidos corporales que es la obra de Hiroya Oku. Gantz no fue solo un bombazo de su época, también fue la que acabó por popularizar del todo el subgénero de lucha por la supervivencia, siguiendo el camino que la ya clásica Battle Royale empezó. Esto fue el pistoletazo de salida para la proliferación de obras que copiaron sin pudor la fórmula intentando adaptarla para el público de cada revista. Y aquí es donde entra Psyren, la apuesta de la Weekly Shonen Jump para intentar pillar algo del público que Gantz y otros tantos sucedáneos estaban arrastrando.

La fauna de Psyren da buen rollito

Diría que en este caso la “shonenificación” fue satisfactoria: hay un endulzamiento de la casquería exagerada que era normal encontrar entre las páginas de la niña bonita de Shueisha durante los ’80, el compañerismo entre los personajes es uno de los pilares fundamentales de la obra, existe un sistema de poderes definido… Todo está dispuesto para rebajar el tono de manera que no desentone el paso de leer algo tan inocuo como Eyeshield 21 a una historia con tintes post-apocalípticos. Esto no es malo de por si, de hecho proporciona una visión diferente de este subgénero donde, en series como Btooom! o Kami-sama no Iu Toori, la sensación que pesa sobre los personajes es de un abatimiento constante por la, más que probable, muerte que les va a llegar, mientras que en Psyren hay un lugar para la esperanza, existe una luz al final del túnel que se muestra como cierta ya en los primeros compases de la historia.

Un aspecto interesante que se da por esta necesidad de querer abarcar este nuevo público pero con concesiones a los lectores de toda la vida es en los personajes. La pareja de protagonistas formada por Sakurako y Yoshino son lo que cabe esperar en una ambientación de estas características, chavales normales abocados a un destino nefasto, con serias dificultades a la hora de controlar sus poderes ligadas, en parte, a traumas. Tanto su estética como carácter son bastante planos, nada que salga de lo normal o que indique que son más especiales que el lector. Hasta ahí todo bien, dentro de lo esperable e indicando que los derroteros que va a tomar la serie, alejándose del estereotipo en el que se puede reconocer a un protagonista en una grada llena de gente sólo por las pintas que gasta. Pero en un punto dado llegan los niños. Unos grupo variopinto de críos que son la antítesis de lo anterior: pese a su edad son bastante duchos en sus habilidades especiales y tienen uno o dos rasgos que permiten catalogarlos rápidamente en la lista de personajes de shonens de toda la vida. Esta panda que podría ser fácilmente el grupo protagonista de un RPG, pese a no eclipsar totalmente a los anteriormente citados no deja de ser un caramelito para aquel lector que se haya cansado de las pintas “vulgares” que lleva Yoshino y necesite su dosis de personaje intensito.

Quitas al verdadero protagonista y ya tienes al elenco de Naruto.

Aun así, pese a esta condescendencia y algún que otro traspiés argumental, Psyren tiene buenas intenciones, no es un mero subproducto de una moda pasajera. Los personajes, incluso aquellos que pecan de tópicos con patas, están bien construidos y la historia, sin ser la cumbre de la originalidad, engancha siendo fácilmente leíble de una tacada y tiene ese puntito de ciencia ficción que creo que le falta al shonen más popular. Además, el dibujo de Toshiaki Iwashiro cumple sobradamente en la craeción del mundo de Psyren, sus habitantes y las extrañas habilidades que los caracterizan.

Tristemente, en su momento, esta obra se vio ensombrecida por los tres grandes titanes de su propia revista y acabó pasando sin pena ni gloria sin tener claro qué público satisfacer. Quizás por esta misma razón no acabó llegando a nuestro pese a los rumores que hubieron sobre su inminente llegada. El caso es que Psyren es una pequeña joya relativamente breve que además nos puede llegar a dar una idea de como funcionan las tendencias en el mercado japonés

¡Nos vemos en la Zona!

 

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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