POR TRECE RAZONES. Ni más ni menos

Título Original: 13 Reasons Why
Fecha 1ª emisión: 31 de Marzo, 2017
Cadena: Netflix
Creador: Brian Yorkey
Temporadas: 1 
Episodios: 13
RepartoDylan Minnette, Katherine Langford, Kate Walsh, Derek Luke, Brian d’Arcy James, Alisha Boe, Christian Navarro, Miles Heizer
ValoraciónSufrirás, mucho, pero tienes que verla/10

De nuevo por la Zona, y esta vez vengo con algo diferente pero necesario. Cambiando de estilo, pero no mucho de temática, hoy quiero hablaros de una de esas “sensaciones de la temporada”, novedad del año, o simplemente serie que tiene más de reflexión, sentimiento y conmoción que de entretenimiento. Una de las última novedades de Netflix ha sido “Por trece razones”, la serie de la que os voy a comentar mis impresiones y recomendaciones sin ningún tipo de spoiler, porque es una serie que necesita ser vista más allá del entretenimiento.

La historia empieza en un instituto norteamericano, de una zona rural sin determinar, con un alumno sobresaliente un tanto nerd como protagonista, Clay. En las primeras imágenes, vemos como este joven admira a una de sus compañeras, Hannah, aunque parece que desde la distancia y con cierta vergüenza. Hasta aquí no creo que pueda llegar a sorprender a nadie, típica historia de adolescentes americanos con animadoras, nerds, marginados, chicos guays, borracheras… Pero no en esta serie. Hannah se ha suicidado, y el instituto está repleto de carteles en apoyo, recordando su figura y lo buena chica que era. Pero, entre todo este ambiente de resignación, memoria y querer conmemorar a la víctima pero a la vez olvidar lo ocurrido, Clay recibe una caja con 13 cintas de casete.  Estas cintas están grabadas por la mismísima Hannah, y en ellas, cuenta cada una de las razones que le han llevado a tomar la decisión de quitarse la vida. Todas las razones están conectadas con ciertos protagonistas de la vida estudiantil del instituto, compañeros, amigas, novios frustrados… Todos y cada uno de ellos tienen su parte de culpa en los sentimientos de Hannah, y la chica lo cuenta sin ningún tipo de filtro en cada una de las cintas. Clay, conmovido, asustado y desorientado, tendrá que ir oyendo cinta a cinta cada una de ellas, para descubrir la verdad del suceso, pero no es el único que las tiene o que las ha podido escuchar, y tendrá que lidiar con todos y cada uno de sus compañeros en el instituto para entender y comprender la verdad.

La serie nos cuenta un problema real y perturbador que trasciende la cabeza de un mero adolescente. En la vida estudiantil y en una etapa de aprendizaje y crecimiento como la adolescencia, todo aquello que pensamos y sentimos es confuso, y muchas veces necesita ser apoyado por otras personas. Bajo esta idea, podemos prever que la vida de Clay y sobre todo sus relaciones personales no serán las mismas después de cada una de las cintas. Todos los protagonistas de estas duras 13 razones tendrán que lidiar con el sentimiento de culpa, de arrepentimiento, de compasión…  En un momento en el que ni siquiera saben reconocer claramente estos sentimientos y rodeados de influencias de todo tipo en el instituto. La manera de afrontar todos estos problemas cambiará con el tiempo, con las circunstancias y al compartir la vida estudiantil tendrá un cierto efecto de bola de nieve en la gente, arrastrando a unos y otros por distintos caminos enfrentados. Los protagonistas o causantes de estas razones tendrán perfiles variopintos, y serán de todo tipo de estratos sociales: marginados y potencialmente agresores, ricachones y pobres, liberales y conservadores… Una macedonia de adolescentes más cerca de la edad adulta que de la niñez afrontarán y causarán, a partes iguales, momentos duros, sobrecogedores y hasta traumáticos en los que podrán quedar marcados de por vida.

Esta no es una serie para disfrutar, ni para entretenerse. Es una serie en la que se pasa mal. La manera de relatar en primera persona todos los acontecimientos de la última parte de la vida de Hannah te hace verla como propia. La empatía que se llega a lograr con ella y con alguno de los personajes principales es abrumadora, y desde luego que a medida que van pasando los capítulos y las razones te preguntas y te planteas miles de cosas; probablemente dejándote un sentimiento de desolación y desamparo al final de cada episodio.  

El otro aspecto a destacar de la serie, la trama cuasi policíaca, es el que verdaderamente engancha, y es que a cada episodio puedes acabar destrozado, pero necesitas saber cuál es la razón, que más puede haber ahí, cómo van a solucionar sus problemas Clay y los demás protagonistas que han visto totalmente alteradas sus vidas con todo esto.  Aparte del relato personal de Hannah, la serie tiene un propósito claro, concienciar. Para ellos, no sólo el relato va a ser duro y conmovedor, sino también las imágenes, los hechos que nos muestran. En algunos episodios se nos avisará por el contenido de escenas e imágenes que pueden herir la sensibilidad del espectador, y es que trata todo tipo de temas relacionados con el suicidio, el bullying, el acoso escolar, el acoso a la mujer… Y desde el punto de vista más realista y crudo posible. Sin entrar en las hipérboles y el sensacionalismo, se nos mostrarán todo tipo de actos viles y crueles, sin filtros ni tapujos, llegando incluso a la sensación de no querer mirar, de querer tapar esa verdad…

Pero eso es lo que busca la serie, transmitir que en casos tan duros y desgraciadamente tan ciertos como el que nos plantean, no hay solo una víctima, no hay solo un agresor, no es un mundo blanco y negro en el que los observadores solo contemplan… Es un mundo de grises, donde claramente hay agresores sin piedad y víctimas desconsoladas, pero también hay observadores pasivos que no hacen por ayudar, víctimas indirectas que son utilizadas con el mero hecho de querer hacer más daño a otras personas, y, como no, personas que valen la pena y luchan por la verdad y la justicia sin importar lo que cueste. Todo esto nos llega y nos entra en parte gracias a la buena actuación del gran elenco de personajes, y en especial de los dos actores protagonistas, Dylan Minnette (Clay) y Katherine Langford (Hannah).  A Dylan lo podemos recordar de multitud de series en papeles secundarios (Prison Break, Two and a half men, Lost…) pero en su primera gran serie como protagonista demuestra con creces la capacidad de interpretar a alguien desolado por lo sucedido y su evolución a través de los sentimientos y la forma de afrontarlos. Katherine sin embargo es una actriz totalmente desconocida, que no ha participado más que en un cortometraje antes de esta serie, pero que entra por la puerta grande tomando el lugar de una adolescente asediada por toda la sociedad que la rodea y con unas sensaciones internas que cada vez más se acercan a lo que podría sentir una persona muerta que una persona viva y animada. Logra transmitirnos su desesperación, su agonía, su anhelo de desaparecer; y no sólo por su actuación y temperamento, sino también por la voz y el tono usado en esas preciadas grabaciones.

Pese a todo esto, el ambiente en el que se desarrolla la serie es un ambiente tranquilo, rural, en una pequeña ciudad del interior de Estados Unidos, en la que un hecho así sacudirá en parte a la comunidad pero no transcenderá más allá, por todos los prejuicios o tabúes que pueda generar en esa pequeña sociedad. La banda sonora que ameniza esta historia acompaña cada uno de los momentos de una manera genuina, como si de un suave pincel se tratara, con temas melódicos y tranquilos de un estilo country/rock psicodélico que te hace olvidar por unos segundos el amargor de la historia.

Sin contar más para no entrar en detalles, realmente recomiendo esta serie para todos, padres, madres, adolescentes, adultos… Es un relato durísimo, desolador y que fácilmente herirá tus propios sentimientos y te deshará por dentro. Pero es algo necesario tratado desde una perspectiva real que te hará pensar y plantearte muchas cosas de la sociedad actual y de tu propio yo. Espero que le echéis un vistazo porque no os arrepentiréis.

¡Nos vemos en la Zona!

 

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