POKÉMON: DETECTIVE PIKACHU. El amarillo está de moda

Título original:
Pokémon Detective Pikachu
Año: 2019
Director: Rob Letterman
Guión: Nicole Perlman, Alex Hirsch (Videojuego: Satoshi Tajiri, Ken Sugimori, Junichi Masuda)
Fotografía: Animación, John Mathieson

Reparto: Animación, Ryan Reynolds, Justice Smith, Kathryn Newton, Ken Watanabe, Bill Nighy, Chris Geere, Rita Ora, Suki Waterhouse, Omar Chaparro

Valoración: Llegará a ser el mejor… en otra ocasión

SinopsisCuando el gran detective privado Harry Goodman desaparece misteriosamente, su hijo Tim debe averiguar qué sucedió. En la investigación lo ayuda el antiguo compañero Pokémon de Harry, el Detective Pikachu. Mientras buscan pistas, encuentran distintos personajes Pokémon y descubren un complot impactante que podría destruir la convivencia pacífica y amenazar a todo el universo Pokémon.

Los fans de la saga Pokémon, la que más juegos ha vendido de todos los tiempos, tenían muchas razones para tener miedo. Sobre todo cuando la primera incursión del cine Americano en la queridísima mitología creada por los japoneses fue prendida por el repentino éxito de Pokémon Go, y adaptando una de las rarezas de la saga, el juego Detective Pikachu para Nintendo 3DS. Eso sin mencionar el recorrido que han tenido las adaptaciones al cine de videojuegos, desde la ya de culto Super Mario Bros. del ’93 a las medianías de Assasin’s Creed o Tomb Raider.

Te elijo a ti, gato de Sherk.

Afortunadamente, todos podemos respirar tranquilos: casi con total seguridad, nadie saldrá de Pokémon: Detective Pikachu llorando por su infancia destrozada. La gente de Warner Bros. y Legendary Pictures han puesto un gran cuidado para construir un mundo Pokémon, el primero live action, que resulta a la vez nuevo y familiar (sin duda, con todos los ojos de The Pokémon Company siguiendo cada paso de la producción). Algo curioso, considerando que en la ciudad donde se sitúa la película los Pokémon han ganado la libertad, y viven en armonía con los humanos, sin ligas ni poké-balls y donde los combates Pokémon están prohibidos. Eso sí, no esperéis en ningún momento ni el más mínimo comentario hacia las, digamos, problemáticas lecturas del mundo Pokémon sobre la explotación animal. La película es muy respetuosa con todas las bases del videojuego, incluso se le puede achacar cierta falta de ambición a la hora de contar una historia en la que las sorpresas no abundan y acaba siendo excesivamente infantil.

Pero vayamos por partes. Lo primero que salta a la vista de la película es el diseño, tanto de las criaturas como de su mundo. Algo que, si has visto los numerosos y abusivos tráilers, puedes cometer el error de dar por sentado al entrar a la sala de cine. Los que hayan estado apartados de su extensa campaña promocional parten con ventaja, porque descubrirán por primera vez un mundo vibrante y espectacular. Ryme City es el marco perfecto para la película, una urbe que mezcla referencias europeas y asiáticas donde los rascacielos crecen sin control, los neones inundan todo y los Pokémon afloran en cada esquina. Ni demasiado realista como para resultar aburrido, ni demasiado futurista como para perder credibilidad, la película clava la esencia del mundo representado en los juegos: casi casi como el nuestro, excepto por unos detallitos, sutiles, que lo hacen mejor.

El paraíso del otaco.

Pero no vas a Detective Pikachu para ver rascacielos, precisamente. Mucho dio que hablar el diseño de las criaturas en la película, aunque sinceramente, no tengo ni la menor queja. Son exactamente igual que los originales, los mismos rasgos y proporciones (sigh…), pero con pieles hiperrealistas, pelitos o escamas, consiguiendo no desentonar en cámara sin por ello tener que sacrificar el divertido aspecto que conocemos todos. Una dirección artística que acierta en prácticamente todo, y que consigue casi sin esfuerzo levantar una plana dirección llenando cada escena de elementos visuales interesantes. Si eres fan, desearás poder parar la proyección para escrudiñar cada plano en la búsqueda de todos los Pokémon y referencias a la serie. Que no son tantos como cabría esperar, aunque más que suficientes para llenar una primera película sin resultar demasiado abrumador para los que no estén tan familiarizados. Un punto a favor que conviene señalar: para ser una película que, más que probablemente abra las puertas a una franquicia cinematográfica enorme, es muy concisa, cerrando todas las puertas que abre (muy a diferencia del juego original de 3DS, por cierto…). Deja con ganas de más, pero no por dejarte colgado con nada (cofROWLINGcof), sino porque es un mundo tan interesante, tan excelentemente representado y con tanto potencial que estarás deseando volver a él…y también porque, a nivel narrativo, deja mucho que desear.

Hacer de la primera película de este universo una de detectives es un movimiento sorprendente, pero acaba por restar más que beneficiar. Da la impresión de que el equipo de guionistas no tenían demasiada confianza en la capacidad lógica de su audiencia, porque la información es proporcionada de las formas más descaradas imaginables, subrayando hasta el cansancio todas las claves de la historia para que nadie se pierda. El desarrollo consiste en moverse de una localización a otra, esperando a que alguien regale a los personajes nuevas pistas, sin que se vea nunca verdadero “detectiveo” en acción. Los engranajes de la historia funcionan a medias: el protagonista humano, interpretado por Justice Smith, convence en las escenas más emocionales con su compañero Pikachu y su dramático (si bien tópico) pasado; y la chica, Kathryn Newton, tiene algunas escenas divertidas como becaria sin sueldo de la televisión de Ryme City. Pero el resto de secundarios están desaprovechadísimos, como un ausente Ken Watanabe, o directamente resultan tan ridículos y acartonados, como les villanes (sin hacer spoiler, por muy predecible que sea), que frena a la película a alzar el vuelo.

Al final, es indudablemente Ryan Reynolds quien la sostiene, la única pieza constante de un guion que se queda cojo por todos los lados. Es imposible entender su Pikachu sin Deadpool, y su trabajado estatus de estrella mediática capaz de conseguir algo que, como concepto, desafía la lógica: ser cabeza de cartel con un personaje animado. Ni siquiera hace falta entrar en la película en sí para verlo, como demuestra la campaña promocional de la película en las redes sociales del actor, en las que llegó a “filtrar” la película entera, en un movimiento de marketing que se trasciende la propia cinta. Afortunadamente, está más que justificado: cada vez que el Pokémon parlante está en pantalla se la come entera, con líneas muy ingeniosas y un encanto innegable. Algunos de sus momentos más inspirados remiten a su Deadpool, obviamente menos fuerte pero con la misma labia. Brilla comparado con el resto del reparto, y a pesar del tono marcadamente infantil de la película, nunca parece “censurado” o “recortado”, sino a un Reynolds en su salsa. Perfectamente me creo que pudiera existir una versión Rated R de la película, y ojalá en el Blu Ray veamos algo así, porque deja con ganas de mucho más.

A pesar de su calidad, indiscutiblemente superior a cualquier adaptación al cine de videojuegos, Detective Pikachu resulta demasiado irregular como para considerarla el éxito rotundo que algunos esperaban. Acierta de pleno en el diseño de la ciudad y los Pokémon y en el personaje de Pikachu, pero resulta muy insuficiente en su guión. La película se balancea entre las ingeniosas líneas de diálogo de Pikachu, que juegan mucho con dobles sentidos claramente destinados a un público adulto (sin pasarse de la raya); y una predecible trama masticada con sobre explicaciones y personajes de dibujo animado para que ningún niño se pierda. Por esa razón la película nunca termina de enganchar, a pesar de sus abundantes y espectaculares escenas de acción, geniales efectos especiales y momentos emotivos bastante acertados.

Pika pi el que tengo aquí.

Aun así, hay mucho que celebrar en esta primera incursión de Hollywood en el mundo Pokémon. Los más peques disfrutarán de su historia sin complicaciones y llena de acción y aventuras, los fans saldrán encantados por cómo están representadas las criaturas y literalmente todo el mundo saldrá enamorado del Pikachu que Reynolds hace suyo con la gorra. Mide muy bien el fan-service a través de referencias más o menos sutiles, sin que nunca tapen la narración y entorpezcan a los menos familiarizados. Hay mucho potencial para explorar nuevas aventuras en este universo… sólo esperamos que sean historias más pulidas.

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¡Nos vemos en la Zona!

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