PLOT POINT, de Fernando Llor y Esteban Hernández

 

 

Título original:
Plot Point TPB 
Sello:
Nuevo Nueve
Guionista: Fernando Llor
Artista: Esteban Hernandez
Publicación España: Febrero 2021
Valoración: Ocean’s Eleven a la española

 

 


Para entrar en el maravilloso mundo de leer cómics la mayoría encontramos una de estas dos puertas: el manga o las aventuras superheroicas de Marvel y DC. Nos quedamos fascinados por la historias de escritores ajenos al nuestro país y los idolatramos. Es muy curioso y, a la vez, triste, lo que nos cuesta mirar hacia nuestra propia tierra. Los que empezamos a buscar si en España hay buenos creadores de cómics, tardamos muchos años en decidir hacerlo y es algo de lo que siempre nos arrepentimos. Aun así, somos unos afortunados ya que muchos viven toda su vida de lectores mirando lejos de su casa, sin llegar jamás a conocer a los increíbles guionistas y dibujantes que viven entre nosotros. Por suerte, un día escogí el tebeo correcto en la tienda que me llevo a buscar más y más obras de autores nacionales. Ahora que soy consciente del talento que hay en esta tierra y, entre todos los escritores españoles que he descubierto, me siento atraída por uno en especial que es capaz de crear historias tan diferentes que nunca me deja de sorprender. Hoy os traigo una obra con la que me ha vuelto a volar la cabeza…

PLOT POINT
de Fernando Llor y Esteban Hernández

Para empezar a analizar la historia es necesario explicar que es un plot point. Este término se utiliza para definir ese clásico giro en la trama que la llena de tensión y te engancha a la historia: la narración parece que va a tomar un camino y algo ocurre de repente que hace que todo cambie trazando la nueva dirección que tomará la trama. Esto no es solo un título sino que es la mejor explicación de lo que ocurre en las páginas de la obra. El cómic nos cuenta la historia de una showrunner que se ve arrastrada a guionizar un atraco real y crear un plan perfecto sin contar con ladrones profesionales sino con actores. Solo con esta premisa ya queda claro que todo lo que pueda salir mal, saldrá mal. La obra recuerda mucho a películas de robos como Ocean´s eleven o Italian Job, no solo por la temática sino por cómo está escrita. Fernando Llor explota su titulación en Artes Cinematográficas en las páginas de este tebeo. Hay momentos en los que se te olvida que estás leyendo en vez de viendo una película. Además, la narración visual de Esteban Hernández es clave para crear este efecto, y es que el dibujo no podría ser más dinámico y ser también esencial para conseguir el efecto cómico que buscan algunas viñetas.

Si algo me hace escribir sobre esta obra no es solo lo increíblemente divertida que es ni lo bien hecha que esta, sino por toda la crítica social que esconde. Si nos centramos en la motivación de los personajes para realizar el robo nos lleva a la situación de algunos artistas, en este caso los actores, en muchas partes del mundo pero, en concreto, en España. Son profesionales que se forman, estudian, se preparan para luego no conseguir reconocimiento por su esfuerzo y acabar anunciando enemas. Además, están presionados por mantener una apariencia física y este es, especialmente, el caso de las mujeres como bien remarca el tebeo. Agradezco que se muestre en la historia la visión que a veces se da de las mujeres en el cine y la televisión ya que, no solo es que parece que las actrices solo sirven para enseñar carne, sino que si vemos lo que la publicidad muestra de las mujeres se nos puede definir como seres superficiales, que tiene la regla, hemorroides y encima estamos estreñidas. Es la exposición de este tipo de temas lo que hace que esta obra sea una genialidad.

Tranquila, yo tampoco tengo ni idea de qué va todo esto.

Hay un término que aparece en los bocadillos que me ha dado vueltas por la cabeza durante días, “trabajadores pobres”. Mis padres me dijeron que estudiase, que así tendría trabajo y yo les hice caso pero, mientras yo me dejaba los cuernos y la salud en las aulas, llego la crisis económica y cuando salí de la tan proclamada universidad me encontré un páramo desértico que era mi futuro laboral. Durante mucho tiempo trabajé gratis intentando meter cabeza y, tras años así, conseguí llegar a becaria. Fijaos que triste es que te alegres de llegar a trabajar por una miseria que no te da ni para comer porque llevas años trabajando por la alucinante cantidad de 0 euros. Más tarde que temprano, yo tuve suerte y he llegado a tener un sueldo digno, pero hay otros que no tienen esta posibilidad. Hay profesiones que no reciben el crédito que se merecen. Guionistas, artistas, coloristas dedican más horas a sus trabajos que la mayoría de la gente, sin recibir ninguna compensación por su esfuerzo. Trabajan gratis y solo algunos consiguen vender algunas de sus obras, sin ser suficiente para dedicarse solo a su vocación, llevándoles a buscar otros trabajos y viviendo eternamente como multiempleados. Esto deja patente la importancia de asociaciones que luchen por los derechos de los autores. En el cómic hablan de la referente a los actores pero me gustaría remarcar la Asociación Profesional de Guionistas de Cómic, ARGH!, que intenta cambiar la situación de los escritores en este país.

Los lectores y los consumidores de cine somos clave para terminar con la precariedad profesional de aquellos que crean arte. Nuestro deber es apoyar su trabajo, elegir bien los productos que consumimos y recordar siempre que detrás de esos fotogramas o esas páginas hay personas que merecen tener una vida digna. Así que, sin duda, os animo a comprar este cómic realizado por profesionales increíbles que además nos ofrecen esta obra en una doble edición, una en castellano por Nuevo Nueve y otra en gallego por Retranca Editorial.

¡Nos vemos en la Zona!

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