PLASTIC MAN: A LA FUGA, de Kyle Baker

 


Título original

Plastic Man: On The Lam TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Kyle Baker
Artista: Kyle Baker
ContenidoPlastic Man Vol.4 #1-6 (Feb. 2004 – Jul. 2004), Police Comics #1 (Ago. 1941)
Publicación USA: Enero 2004
Publicación España: Febrero 2018 (ECC)
Valoración: Es rojo, largo y juguetón, ¿qué puede salir mal? /10


Si este fuera un cómic normal empezaría explicando que en este tomo se narra la historia de cómo el protagonista se ve envuelto en un asesinato en el que su alter ego es el principal sospechoso. Empieza entonces, (diría, si este fuera un cómic al uso) una carrera contra reloj donde nuestro héroe deberá encontrar al verdadero culpable mientras huye tanto de sus compañeros de aventuras como de antiguos conocidos de su pasado criminal. Pero esto no es un cómic tal y como lo entendemos. Esto es…

PLASTIC MAN: A LA FUGA
de Kyle Baker

Plastic Man, un héroe la mar de estirado.

Pero basta abrir el tomo por cualquier página para descubrir que no estamos ante una obra normal y corriente sino que es uno de los productos más frescos y originales que podamos leer hoy día. Con una estética totalmente cartoon, ya estaba tardando en salir esta palabra, parece que estuviéramos viendo una serie de dibujos de los años sesenta al más puro estilo Correcaminos, con un ritmo frenético, unas secuencias desternillantes y surrealistas a más no poder y un uso divertidisimo de la violencia.

Lejos de ser una sucesión de gags (que lo es) el autor se preocupa por plantear una historia con algo de base, de hecho leyendo el argumento que abría esta reseña uno podría pensar que estamos ante un cómic de género negro, para ir desarrollando a los personajes que rodean al protagonista. Consciente de que muchos de los lectores se acercarían a las aventuras del personaje en solitario por primera vez, después de que este triunfara en la etapa de Grant Morrison en la JLA, Kyle Baker sabe dedicar tiempo a los secundarios como el Jefe Branner, que no duda en anteponer el cumplimiento del deber por encima de todo, la agente Morgan, compañera de Eel O’Brienn en la investigación y que acaba siendo una caja de sorpresas y, sobre todo, Woozy Winks, el sideckick de Plastic Man que en esta aventura quiere probar fortuna como héroe en solitario.

Para combatir el crimen a veces tienes que ensuciarte las manos.

Hasta aquí todo normal sino fuera porque tanto Branner como Winks (especialmente Winks) son dos tontos rematados cuyas acciones, diálogos y pensamientos arrancaran más de una carcajada. Pero si hablamos de secundarios no hay que olvidar a los monjes de Remanso Paraíso, un alejado monasterio donde acabó la carrera criminal de O’Brienn y podría decirse que nació Plastic Man. Su aparición conecta directamente con el origen del personaje, algo que desconocía por completo pero que pude apreciar gracias a la historia que cierra este tomo, perteneciente a la primera aparición del personaje en Police Comics #1 con fecha de portada de agosto de 1941. Sin duda este tipo de complemento es todo un acierto de este coleccionable, que siempre combina una historia más o menos moderna con un relato de corte clásico correspondiente a algún momento clave de la historia de los protagonistas. Esta manera de conectar el origen del personaje con la historia demuestra el conocimiento y el respeto del autor para con la obra y, ya de paso, le da una vuelta de tuerca otorgando poderes al resto de monjes pareciendo aquello una suerte de Escuela Xavier.

Más allá de todo lo que podamos explicar el peso de la serie cae en Plastic Man, personaje totalmente pasado de rosca que hace un uso totalmente desatado de unos poderes que le permiten adoptar cualquier forma y que se paseará por toda la obra con un repertorio de disfraces que para sí quisiera Mortadelo. El bueno de O’Brienn se nos muestra con mil y una caracterizaciones distintas, tanto si es para infiltrarse entre los malos, huir de alguna trampa mortal o para intentar confundir a alguien. Impagable la escena en la que se presenta ante el Jefe Branner acompañado del agente Morgan. Sí, no es una errata, he dicho el agente y no la agente, para saber por qué tendréis que leer el cómic. Aunque, a estas alturas de la reseña, espero que ya hubiérais tomado esa decisión hace rato.

Si este gag no te hace reír te regalo mi sueldo de la Zona (unos 20g. de cacahuetes)

Aunque tan protagonista como Plastic Man es Kyle Baker, autor completo de la obra, desde el guión a la rotulación (mención especial para esas onomatopeyas) pasando por el color, que también se merece una mención especial y que aquí da rienda a todo su talento, que es mucho. El artista de Queens es uno de los más laureados, con una trayectoria tan exitosa como alejada de las grandes majors del cómic y que refleja en estos cómics la influencia en su trabajo de su paso por el mundo de la animación, no en vano estuvo al frente de diferentes producciones de los Looney Tunes, algo que aquí queda más que patente. Si bien reconozco que no soy un gran seguidor de su carrera (no, no he leído (todavía) Por qué odio Saturno, la que debe ser su obra cumbre) ya que nunca conecté con su estilo demasiado personal, siempre fue un autor al que supe reconocerle los méritos de, precisamente, tener un estilo tan particular. Te podía gusta más o menos pero veías un dibujo suyo y lo reconocías al instante, como sucedía en esa joya que es Justice Inc, cómic que no vendría mal recuperar algún día pues ya han pasado casi 30 años desde que lo publicara Zinco.

Lo que ha sido una sorpresa total es ver cómo el autor se destapaba como un guionista más que competente pero, sobre todo, como una máquina de crear situaciones absurdas y números de slapstick por página. Realmente los mejores momentos de la obra son conjuntos de dos, tres viñetas que forman un micro gag que recuerdan poderosamente al trabajo de Ibañez en los buenos tiempos de Mortadelo y Filemón.

Lo que viene siendo un mal viaje de ácido.

Salvando las distancias, leyendo Plastic Man de Kyle Baker uno no puede evitar pensar en la Hulka de John Byrne y eso son palabras mayores, pero es lo que tienen los grandes cómics, que se merecen los mayores de los elogios. Cada mes, cada semana de hecho, llegan cientos de novedades, reediciones y especiales, pero llevaba mucho tiempo sin ver un cómic que me sorprendiera así, que me hiciera reír y que me despertara la curiosidad por el personaje y por el autor. Por una vez creo que nada de lo que he escrito va a servir para nada, pues basta ver las imágenes que acompañan a la reseña para convencer al más escéptico de que nadie debería perderse este cómic que además nos llega con 14 años de retraso que se dice pronto.
¿Recordáis algo de hace catorce años que a día de hoy os siga pareciendo fresco, original y divertido? Yo sí, pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Theodore Kord dice:

    Fue leer “Plastic Man”, investigar y ver que era de Kyle Baker… y tirarme a la piscina. No hizo falta ningún pensamiento racional. Por supuesto, ni duda de que iba a acertar.

    • carlosplaybook dice:

      Hola Theodore!
      Perdona por la (enorme) tardanza en responder
      Kyle Baker es un autor que se prodiga tan poco que cualquier trabajo nuevo que presente tiene todo nuestro interés. Si a eso le sumamos la presencia de un personaje tan peculiar como Plastic Man, normal que te tiraras a la piscina.
      Gracias por comentar!

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