PATRULLA-X: CISMA, de Jason Aaron y varios artistas


Título original
:

X-Men: Schism TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Jason Aaron y Kieron Gillen
Artistas: Carlos Pacheco, Frank Cho, Daniel Acuña, Alan Davis, Adam Kubert y Billy Tan
Coloristas: Frank D’Armata, Jason Keith, Daniel Acuña y Andrés Mossa
Contenido: X-Men: Schism #1-5 y X-Men: Regenesis (Septiembre – Diciembre 2011)
Publicación USA: Julio 2012
Publicación España: Octubre 2016 (Panini)
Valoración: Tú a Salem Center y yo a Utopía

 

Dos de los mutantes más carismáticos que ha habido y que han sido más queridos por los aficionados son Cíclope y Lobezno. Ambos son muy diferentes tanto en el aspecto físico como en el modo de actuar. Mientras que Scott Summers es mucho más estratégico y racional, Logan tiene un punto violento y salvaje que no atiende a las convenciones sociales. Sin embargo, tienen muchísimo en común: ambos son unos grandes líderes, tienen una gran legión de seguidores y aman a la misma mujer. Desde hace ya mucho tiempo hay grandes desencuentros y piques entre ellos por Jean Grey, algo que se ha podido ver tanto en los cómics como en la trilogía clásica de los X-Men de Fox. Pero pese a esos roces y discusiones, siempre han buscado lo mejor para su raza luchando contra todos sus enemigos. Sin embargo, en la pasada década contemplamos uno de los mayores enfrentamientos que tuvieron entre ellos, el cual provocó la división del grupo. Es por ello que hoy hablaremos sobre…

PATRULLA-X: CISMA
de Jason Aaron y varios artistas

No cabe duda de que uno de los eventos más importantes que ha tenido Marvel en su historia ha sido el de Civil War. Me atrevería a decir que todos los que nacimos a finales de los años 90 lo tuvimos como punto de entrada en esta editorial. Y es que, pese a que con los años de lecturas y un mayor bagaje todos nos hemos ido dando cuenta de los múltiples fallos que tiene la obra de Mark Millar, hay que reconocer que fue muy entretenida, nos sirvió para conocer a una gran variedad de personajes y es muy accesible para nuevos lectores. Y tras haber dividido a los Vengadores y otros superhéroes en dos grupos, el de Iron Man y el del Capitán América, años después decidieron realizar algo parecido con los mutantes. La premisa era clara: coger a dos grandes personajes con gran carisma, que haya un debate interno y que se produzca una separación.

Sin embargo, creo que uno de los grandes aciertos que hallamos en Cisma es que todo se realiza de una forma más diplomática. Porque si nos ponemos a pensar, queda hasta antinatural ver a compañeros pegándose y a veces haciendo una guerra demasiado sucia. No nos podemos olvidar que algunos de los héroes principales de Civil War llegaron a unos extremos casi fascistas. Al fin y al cabo, convivieron juntos, se enfrentaron a múltiples amenazas y ver a algunos de ellos actuando como auténticos villanos contra sus amigos resulta muy duro. En Patrulla-X: Cisma los únicos que se pegarán serán Cíclope y Lobezno, los cuales llevan muchos años con una gran tensión acumulada. Sin embargo, el resto de miembros de mutantes, sin importar a quien de los dos escojan seguir lo harán desde el respeto y tendiéndose la mano entre ellos para hacer frente a los peligros. Incluso entre Scott Summers y Logan se percibe ese respeto una vez terminada su pelea.

Peleando por la churri hasta el final.

Para situarnos en este cómic, tenemos que recordar que todo esto empezó con aquel Dinastía de M. Tras las palabra de la Bruja Escarlata y su ya mítico «No More Mutants», la población mutante quedó diezmada. Después de eso hubo algunos arcos que ya forman parte de la historia de la Patrulla-X, como Complejo de Mesías. En el momento en el que se realizó la obra, los 200 mutantes sobrevivientes se encuentran agrupados en la isla de Utopía y apartados de la sociedad. Para combatir la amenaza de los Centinelas, Cíclope decide ir a una conferencia armamentística acompañado de Lobezno para pedir a todos los países del mundo que desesmantelen ese programa que tantas vidas se ha cobrado por culpa de los robots. Pero todo se tuerce cuando aparece un adolescente llamado Quentin Quire, quien telepáticamente consigue que todos los líderes mundiales desvelen sus secretos más turbios públicamente. A partir de ese momento, los mutantes están bajo el punto de mira de toda la sociedad, son considerados una auténtica amenaza y se busca su destrucción.

Y para más problemas, el Club Fuego Infernal vuelve a la carga bajo el mando de niños psicópatas multimillonarios y superdotados que han sido capaces de asesinar a sangre fría a toda su familia. Ellos buscarán acabar con los mutantes primero neutralizando a los mejores miembros de la Patrulla-X y finalmente destruyendo Utopía. Es aquí cuando ocurrirá esa división entre Cíclope y Lobezno. Mientras que el primero querrá que los más jóvenes luchen como soldados defendiendo la isla ya que es el único lugar en el que pueden vivir sin persecución, Logan querrá llevárselos y recuperar el sueño de Charles Xavier reformando la escuela.

Dos hombres y un destino.

A diferencia de lo que ocurrió en Civil War, en el que Mark Millar te marcaba claramente que el bando del Capitán América era el bueno, Jason Aaron consigue plantear un debate interesante en el que es difícil adoptar una postura. ¿Qué sería mejor para todos? ¿Que jóvenes de 14 años pelearan contra un gran peligro para proteger el único lugar del mundo en el que pueden vivir sin discriminación? ¿Llevar a los niños a Salem Center pero sabiendo que allá donde vayan sufrirán por su condición mutante? Es fácil entender las posturas de ambos líderes. Uno lleva desde adolescente luchando contra Centinelas y el odio general junto a sus compañeros mientras que el otro ya está hastiado y cansado de tantas luchas y guerras, muchas de ellas en las que él ha sido obligado a participar.

Quizás este cómic no tuvo la trascendencia de otros de la editorial y con los años ha caído bastante en el olvido, pero se trata de una lectura fresca, entretenida y bien construida. Además, sirvió como trámite para hacer avanzar la franquicia mutante con nuevas colecciones y series. Obviamente, no debemos olvidar que estos tipos de eventos son impuestos por la propia Marvel con el objetivo de construir una nueva hoja de ruta. No se trata de una idea del guionista, sino que tiene que jugar con aquellos elementos que tiene disponibles para provocar el desenlace que le exigen. Y a veces hacer esto y que quede de una forma orgánica es incluso más difícil que crear una obra desde cero, puesto que estás lleno de condicionantes a la hora de escribir, adaptando tu estilo y tus ideas a aquello que te piden. Es por ello que alabo el buen trabajo de Jason Aaron, quien demuestra ser muy cumplidor mientras labra una buena historia.

En el apartado artístico contamos con cinco dibujantes diferentes; uno para cada número. En primer lugar tenemos al gaditano Carlos Pacheco, un veterano con unos toques clásicos y unas páginas realistas y llenas de detalles. En la segunda parte está Frank Cho, un ilustrador que no pocas veces ha sido criticado, en especial por su forma de plasmar a las mujeres. Sin embargo, aquí no se encuentra nada de eso e incluso realiza algunas increíbles viñetas protagonizadas por mujeres que son muy buenas. Pese a ser el menos destacable de los cinco realiza una labor notable. Después pasamos a un genial Daniel Acuña que realiza una espectacular labor con un arte difuminado, unos colores que generan la impresión de acuarelas y un escaso uso de tintas, produciendo una sensación impactante en un momento clave de enfrentamientos. El cuarto artista es Alan Davis que nos regala de una forma muy solvente, dinámica, magistral e impresionante la inolvidable pelea entre Cíclope y Lobezno. Y en el último número está Adam Kubert, quien prosigue de forma bastante acertada y correcta con todos los combates haciendo uso de su propio estilo. La verdad es que Patrulla-X: Cisma cuenta con unos dibujos excelentes que satisfará a todos los fans mutantes.

Cuando asumes que te la suda todo.

Como historia complementaria se encuentra el one-shot de Regenesis, de Kieron Gillen y Billy Tan. En ella veremos cómo los diferentes miembros de los X-Men escogen con cual de los dos líderes se van. Todo acompañado de dudas e indecisiones ante una de las decisiones más importantes que tendrán que tomar. Además se emplea una metáfora que tan bien ilustra Billy Tan cada vez que uno escoge bando, se incluye una escena de Cíclope y Lobezno enzarzados en un combate prehistórico con sus nuevos compañeros a sus espaldas. Sin duda se trata de un recurso visual y narrativo muy efectivo y que resulta bastante curioso.

En definitiva, Patrulla-X: Cisma me parece un evento que, pese a ser de trámite para las  series mutantes que llegaron en los meses posteriores, se hace muy entretenido y disfrutable. Todo se siente bastante natural, ambas posturas en el conflicto tienen su lógica y está lleno de acción y grandes momentos. Los diferentes dibujantes hacen un excelente trabajo y hay páginas que son para el recuerdo gracias a lo bien realizadas que están. Una pena que con los años cayera en el olvido porque, aunque no es de los mejores cómics del grupo, sí me parece una obra a reivindicar y que merece una oportunidad.

¡Nos vemos en la Zona!

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