PAPRIKA, DETECTIVE DE LOS SUEÑOS. Cómo molan las bizarradas.

Título original:
Papurika (パプリカ)
Año: 2006
Director: Satoshi Kon
Guión: Seishi Minakami (Novela: Yasutaka Tsutsui)
Fotografía: Michiya Katou
Reparto: Animación

Valoración: Que explote la cabeza de vez en cuando va muy bien /10

Sinopsis: El psiquiatra Atsuko Chiba ha desarrollado un método de terapia revolucionario denominado “PT”, un prototipo de máquina experimental gracias a la cual es posible introducirse en la mente de los pacientes para tratar sus ansiedades. Pero uno de los modelos de PT es robado del laboratorio del Dr. Atsuko, y comienzan a utilizarlo para invadir las mentes de sus creadores, destruyendo sus personalidades mientras duermen.

Nuestro mundo es algo complejo. No solo por la cantidad ingente de relaciones entre sus distintos componentes, sino también por cómo lo vemos nosotras mismas. La apreciación que tenemos de estas es parcial, siempre relativa a nuestra posición, tiempo y contexto. Pero eso no significa que no haya un sentido global de realidad, de veracidad. El conjunto de algunas visiones parciales puede suponer una parte de esta, pero sin entenderlo como un todo no se puede definir. Ahora bien, esta supuesta realidad no siempre es perceptible fácilmente, ya que los sentidos nos pueden llegar a engañar. ¿Acaso no sucede así en los sueños? Y que mejor para comprender la importancia y la naturaleza extraña pero consecuente de estos que ver una obra como Paprika.

¡Qué envidia, mira que bien se lo pasa esta gente!

Una empresa se encarga de investigar y desarrollar las mini DC, una pequeña máquina que conectada a la cabeza de la persona puede adentrarse en los sueños de esta, trasmitiéndolos a otra persona o a pantallas de ordenador. Con una finalidad inicial terapéutica, de la que Freud hubiera estado más que orgulloso, estas máquinas se usan en algunos pacientes y están a punto de comercializarse, pero dentro de la misma empresa alguien roba una y comienza a hacer un uso indebido de la misma, entremezclando sueños de distintos pacientes o secuestrando a diversas personas en este mundo onírico. Los doctores fundadores de esta investigación, la doctora Chiba y el doctor Tokita, se verán envueltos en esta problemática, teniendo que solucionarla y averiguar cuál ha sido el fallo de seguridad en el dispositivo como para que pueda acceder a los sueños de otras personas. No estarán solos, contarán con la ayuda del detective Konakawa y de un personaje intrépido, valiente y sin pelos en la lengua del mundo de los sueños, Paprika. Esta figura, reconocible y universal en esta parte de la realidad, será la encargada de guiarlos y ayudarlos en sus acciones por el psique representado a través de las imágenes y secuencias, carentes de lógica, pero correlacionadas.

Y es que esta es una de las grandes claves y aciertos de la película, cómo los sueños son representados. Acorde a lo que nos pueda suceder a cualquiera, esas ideas están reflejadas tal y como las recordaríamos en nuestra cabeza, saltando de un lugar a otro, sin atender a una lógica espacial o narrativa lineal. Pero, a diferencia de lo que puede parecer en un inicio, con un significado y coherencia a la largo de todas estas secuencias. Visualmente la película es altamente atractiva, no solo porque parece no haber envejecido en estos 12 años desde su lanzamiento, sino por cómo juega con paletas de colores tan diversas y tan bien adecuadas a cada una de las escenas mostradas. No solo dependiendo de la naturaleza del sueño representado en ese momento, sino incluso dependiendo de los personajes y sus acciones. La capacidad de trasmisión visual es asombrosa, muchas veces incluso llevando a un plano más que secundario una banda sonora realmente buena, pero que se ve eclipsada por el arte gráfico y la animación mostrada. Con componentes capaces de trasmitir la realidad de una manera fiel y exacta, y de la misma forma trasmitir todas las imágenes y secuencias propias de los sueños, con sus elementos de plasticidad, de ideas superpuestas o descolocadas.

Diría que aquí está pasando algo, pero… ¿el qué?

Con la trama policíaca entorno a un robo y mal uso de un dispositivo electrónico, no podían faltar los mensajes tecnófobos y puristas. Uno de los ejes de la película transcurre en este sentido, aunque de una manera muy superficial y sin aportarle realmente valor a la misma. Como ya se ha comentado, el apartado gráfico es fabuloso, pero la trama carece de complejidad, como en el caso del eje citado. A nivel de problemática, puede que esté más que explotada, pero no deja de ser un debate interesante, cómo el ser humano se relaciona con la tecnología creada y hasta donde llega el control sobre la misma. Las pocas menciones al tema resultan interesantes, siguiendo un estilo filosófico y metafísico, pero no hay ni evolución ni conclusión sobre las mismas. Esta es una de las grandes carencias de la obra, la falta de una trama innovadora que vaya acorde a los recursos artísticos mostrados, pero lamentablemente, es muy difícil resaltar en todo a la vez.

Como obra póstuma del director y galardonada con multitud de premios, Paprika es una película indispensable para los amantes del cine animado. Si no eres de esas personas, no te preocupes, puedes disfrutar de la misma manera de la obra gracias al sentido de transversalidad de la temática ofrecida, y puede que el gran fallo de la obra la haga más digerible, pero no pienses que vas a poder verla sin que te estalle la cabeza en innumerables ocasiones, porque ahí está la magia de los sueños.

¡Nos vemos en la Zona!

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