PALEO, HISTORIAS DEL CRETÁCICO TARDÍO: LONER, de Jim Lawson

 

 


Título original
:

Paleo, Tales of the Late Cretaceous: Loner
Sello: Tyrannosaurus Books
Autor completo: Jim Lawson
ContenidoPaleo, Tales of the Late Cretaceous: Loner
Public. USA: Febrero 2016 (Dover)
Public. España: Dic. 2014 (Tyrannosaurus Books)
Valoración: 8.5/10

 


Os hablé hace poco de la antología de relatos ambientados en la era de los dinosaurios que creó Jim Lawson, titulada Paleo, Historias del Cretácico Tardío. Dejé claro que me gustó mucho en conjunto, dada la visceralidad alejada de cualquier emoción humana que reflejaban estos relatos, y mi (por muchos conocido) interés por todo lo relacionado con la vida prehistórica.

En Paleo, cualquiera de los personajes que intervenían, por su mera naturaleza, podían tomar decisiones alejadas de cualquier pensamiento humano, más propias de un animal, que es lo que eran los dinosaurios y lo que deben ser en todo momento en una obra de ficción, con mayor o menor número de libertades artísticas. Y entre animales no hay convenios sociales humanos aplicables, no al menos tal y como los conocemos. No hay esperanza ante el rostro de la muerte, no hay respuestas ante muchas dudas, y no hay tiempo para meditar sobre el mañana. Hay que luchar, comer, huir, reproducirse y crecer, sin prioridad para nada de esto en concreto: todo es necesario para sobrevivir en un entorno en el que solo eres un eslabón más de una cadena y estás ahí para comer, ser comido y por el camino esparcir tu semilla si se te considerara digno. Es en este cómic en el que Lawson ha podido explayarse en este sentido.

Me enorgullezco de presentaros a Loner.

PALEO, HISTORIAS DEL CRETÁCICO TARDÍO: LONER
de Jim Lawson


El tiranosaurio protagonista, que da título a la obra, desde su nacimiento es rechazado instintivamente por sus dos hermanas y su madre. Y eso marca su conducta y su mismo destino, hasta el día que tiene que huir de su propia familia para luchar por sí mismo en un mundo tan bello y puro como cruel y violento. Su cerebro le dicta que el camino más rápido hacia el triunfo y la satisfacción es mediante la agresión, la brutalidad y su fuerza, cosas que para él se convierten en la ley a imponer en su coto de caza una vez alcanza la edad adulta.

Sin embargo, su actitud aún más sanguinaria que la del resto de individuos de su especie le convertirá en un completo solitario (en inglés, loner), al que incluso las hembras de su edad rechazarán frente a la posibilidad de aparearse con él. Y no le rechazan por su debilidad, no, si no por el pavor que desprende, por lo involuntariamente intimidatorio de su actitud. Sin embargo, se acabará encontrando consigo mismo cerca del último tramo del cómic. Al final, el ciclo sin fin del que nos hablaba El Rey León comienza de nuevo, en el crepúsculo de una dinastía de 150 millones de años.

Desafiantes desde jóvenes ante una muerte segura.

Loner comienza in media res, mostrándonos una situación que hace a nuestro protagonista, un Tyrannosaurus rex macho, evoque sus primeros días tras romper el cascarón, bajo la enorme sombra de su madre. Pero no hace falta ser una mole de ocho toneladas para hacerle sombra a un joven de su especie, no. Basta con ser hembra. La conducta social de los tiranosaurios, tal y como es mostrada en este cómic, es agresivamente matriarcal, apoyándose este recurso argumental en una extendida teoría según la cual las hembras de esta especie eran más grandes y fuertes que los machos.

Si bien esto hoy en día ha sido puesto en tela de juicio por muchos expertos, no vamos a debatir sobre la morfología de las caderas de los fósiles encontrados, si no a aplaudir el hecho de que haya uso de teorías y postulaciones científicas en este cómic, como ya lo hubo en la anterior antología, estén desfasadas o no. Este tipo de fallos nunca deben señalarse como algo negativo, si no como una oportunidad de cara a informarse, a iniciar una conversación y una búsqueda de información, y en definitiva, a comprobar el progreso continuo de la paleontología.

La furia a veces se antepone al hambre.

Ahora, uno no debe tomarse la representación de las hembras de Tyrannosaurus en Paleo (Lawson suele caracterizarlas así) como una especie de incitación a la guerra de sexos o de mensaje subliminal misógino del autor. Pensar en términos humanos es un craso error cuando se trata de este cómic, y de un ecosistema en el que los homínidos aún tenían millones de años por delante para aparecer en el árbol evolutivo. Sí, todo ello interpretado bajo el prisma de un autor varón, pero que en todo momento se esfuerza por reflejar esa neutralidad que define el instinto de supervivencia.

Las hembras de tiranosaurio consideran peligrosos a los machos porque, básicamente, lo son. Si quieren perpetuar la especie, deben mostrarse recelosas con ellos desde una temprana edad, y proteger a sus hijas en el proceso. No tiene más, y el relato no busca más. Es, sencillamente, lo que había. Instinto. Variable en matices entre especie y especie, pero siempre tan justo como cruel. Y es ese equilibrio entre lo bello de la naturaleza y sus instintos frente a la crueldad inherente de los mismos lo que hace tan absorbente esta historia.

El azar nos acaba enfrentando a duelos inesperados.

Gozando de las mismas virtudes artísticas que la antología previa, Loner cuenta además con una mayor extensión para contar lo que Lawson quiere, que es un relato sobre la naturaleza y la vida misma a través de los ojos sin conciencia de uno de los animales que la componen, y que por mucho que se ubique en lo alto de la cadena alimenticia, es tan frágil como el más pequeño insecto en muchos aspectos. Y en el uso de dicha fragilidad a nivel visual se halla el principal y único fallo mínimamente grave de la obra: lo torpemente aprovechado que está el final del cómic narrativamente hablando. La utilización del apartado gráfico no funciona de la manera que debería a la hora de relatar el desenlace de Loner, pese a que en última instancia, el resultado final resulte satisfactorio en el aspecto argumental. De la misma forma, al igual que en los cómics previos de Paleo, alguna deformidad puntual dentro del estilo cartoon del dibujante puede desmejorar un dibujo que habitualmente, y siempre en su línea y estilo, se antoja magnífico, apoyado en todo momento en la prosa de las cajas de texto, que hacen al lector testigo de lo que siente Loner en su viaje.

Un viaje que se repite una y otra vez a lo largo de los milenios y que es recorrido por infinidad de viajeros, en el cual importa poco la línea de salida o el lugar donde esté la meta. Importa, simplemente, tener la oportunidad de viajarlo.
BeYShIT

Loner es un cómic que tiene todo lo bueno de sus precedentes en Paleo, algunas de sus pequeñas desventajas, y un final que podría estar mejor expuesto. Pero el poder disfrutar de una versión ampliada tanto en longitud como en fuerza emocional de los relatos prehistóricos de Lawson, en la que podemos vivir una vida en una época en la que dicho concepto valía mucho más y a la vez mucho menos que ahora, hace que la obra no solo merezca la pena, si no que se pueda colocar al lado de los relatos previos del autor y hasta empequeñecerlos. Como la naturaleza misma nos empequeñece a nosotros. Y si queréis leerla gratis tal y como la concibió el autor antes de ser impresa, la tenéis completa aquí.

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Responses

  1. Iron dice:

    Grande Jim Lawson y grande Juanan por reivindicarlo.

  2. Iron dice:

    Lo mio es más bien al contrario, soy más aficionado a Lawson (y a toda la plantilla original de los Mirage Studios) que a los dinosaurios. No obstante, siempre es una agradable sorpresa encontrarse a alguien hablar (y más en español) de las obras de este autor, muy desconocido para el gran público, al que se nota que le encanta la temática de los lagartos prehistoricos. Espero tu reseña de Un paseo por Dinosaurland con interés.

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