OVERLORD. Segunda Guerra Mundial Z

Título original:
Overlord
Año: 2018
Director: Julius Avery
Guión: Billy Ray, Mark L. Smith
FotografíaLaurie Rose, Fabian Wagner
Reparto: Wyatt Russell, Jovan Adepo, John Magaro, Bokeem Woodbine, Iain De Caestecker, Jacob Anderson, Marc Rissmann, Dominic Applewhite, Michael Epp, Mathilde Ollivier, Pilou Asbæk, Hélène Cardona, Jorge Leon Martinez, Éva Magyar, Shawn Dixon, Ben Tavassoli, Andy Wareham.

Valoración: IIWWZ /10

SinopsisAntes del Día D, un grupo de paracaidistas estadounidenses cae tras las líneas enemigas para realizar una misión crucial. Pero, a medida que se acercan a su objetivo, empiezan a darse cuenta de que algo más que los nazis están llevando a cabo algo más que una simple operación militar.

Hay que ver lo que defrauda J.J.Abrams como autor y lo que lo peta como productor. Y es que no hay proyecto cinematográfico que arranque con el logo de Bad Robot que no merezca la pena. Hoy se estrena el último y más sangriento título que ha pasado a formar parte de su maravilloso catálogo y que tiene todas las papeletas para posicionarse como una de las películas de la temporada. Aunque algunos tuvimos la suerte de verla en la sección oficial del pasado Festival de Sitges, fuera de concurso, eso sí, a partir de hoy todo el mundo puede disfrutar en salas de Overlord.

Born to kill zombis.

La noche antes del Desembarco de Normandía un grupo de soldados es enviado a Francia a completar una misión esencial para la victoria de los aliados, tirar abajo la torre de comunicaciones del enemigo. Pase lo que pase, las órdenes son no desviarse de su objetivo, pero las circunstancias los llevan a descubrir un laboratorio donde los nazis realizan los más terribles experimentos, entre los que se encuentran manipulaciones genéticas para crear supersoldados. Más fuertes, más rápidos, muy resistentes y difíciles de eliminar. A pesar de que estén muertos.

Exacto, zombis. Zombis nazis. Como los de la película de Tommy Wirkola pero pasándolos por el filtro del Wolfenstein. Una maravillosa locura engendrada por Billy Ray y deliciosamente dirigida por Julius Avery, al que no le ha temblado el pulso a la hora de plantear la trama a través de tres estilos de rodaje diferentes, según el acto a desarrollar.

Te como la cara.

No es tarea sencilla pasar de un género a otro en un mismo rodaje, con soltura, sin perder la atención del espectador ni despistarle con las intenciones que se pretenden en cada secuencia, y Avery lo hace, no una, sino dos veces para presentarnos tres géneros cinematográficos en tres actos perfectamente diferenciados pero que se funden de forma fluida y sin contratiempos, como si fuera lo normal.

En el arranque de vértigo, el regusto a Día D nos hace pensar inmediatamente en Salvar al Soldado Ryan y ese tipo de planteamiento de películas de acción bélica, en la que no se permite al espectador desviar la atención de la acción más cruda que envuelve al protagonista, pero del que no tardará en desvincularse haciéndonos caer junto a uno de ellos en un salto de paracaídas in extremis, de infarto, y ¡en un solo plano! Vale, es un falso plano secuencia a tope de CGI, pero resulta tan fantástico y original, mostrando toda la acción que está sucediendo en el combate aéreo, creando una complicidad subjetiva en la escena y dejando ya entrever que esta no va a ser una película de acción más.

¿Eso es humano?

En esos pensamientos te encuentras, mientras los protagonistas se reagrupan y dirigen a su objetivo, cuando, sin que te des cuenta, te ves envuelto en una trama de terror y misterio, con su prota femenina y todo, aunque puede que no sea la que más grite. Y, si la primera parte capta al espectador con acción y sonidos sin freno, esta segunda mantiene el nivel de atención a base de tensión suspendida, mientras nos va desvelando el verdadero y siniestro motivo Z por el que las tropas alemanas se han asentado en ese lugar.

Una vez más, entre esperpentos y carreras, gags y sustos, y el director recréandose y repitiendo fórmula en plano secuencia para rodar una claustrofóbica persecución por las cloacas, el tono de la película se mantiene en esa línea oscura y sangrienta del género de terror y vuelve a dar un giro que desemboca en un último acto de jolgorio terrorífico festivo de lucha entre héroes y villanos. Sin tregua, sin complejos, sin discursos ni metáforas sobre el terror de la guerra ni lo que esconde detrás y con la única pretensión de divertir al personal y hacerle salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja. Y lo consigue con creces.

Corre al cine, que en la calle llueve.

Los que busquen terror y sobresaltos tendrán que esperar a este último tercio para quedarse a gusto, pero si lo que se quiere es disfrutar de y en el cine, esta es de las mejores películas para hacerlo, pues, además de saber hacer uso de los mismos recursos para crear distintas tensiones que te remueven en el asiento sin parar, recupera uno de los conceptos primigenios de los zombis en el cine, en el que un villano loco y malvado crea un ejército de seres que domina a su voluntad para hacer sus maldades.

Un producto que, si bien estamos ante un guión redondo y, si nos ponemos puntillosos, le encontramos fallos hasta en la continuidad, es precisamente en ese espíritu pulp en el que Overlord asienta su alma de serie B y consigue un resultado divertido, esperpéntico y tremendamente gozable.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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