ONLY GOD FORGIVES. La belleza de la violencia

Título Original:
Only God Forgives

Año: 2013
Director: Nicholas Winding Refn 
Guión: Nicholas Winding Refn
Fotografía: Larry Smith

Reparto: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas, Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown, Tom Burke, Sahajak Boonthanakit, Pitchawat Petchayahon, Charlie Ruedpokanon, Kovit Wattanakul, Wannisa Peungpa, Byron Gibson

Valoración: Tenebrismo de vanguardia

Sinopsis: En Bangkok, el joven Julian, un fugitivo de la justicia estadounidense, dirige un club de boxeo tailandés que actúa como tapadera para tráfico de drogas. Su madre, jefa de una poderosa organización criminal, desembarca procedente de Estados Unidos para repatriar el cuerpo de su hijo favorito, Billy: el hermano de Julian ha sido asesinado tras haber violado y matado salvajemente a una joven prostituta. Llena de odio y deseo de venganza, su madre exige a Julian la cabeza de los asesinos, por lo que éste deberá enfrentarse a Chang, un extraño policía jubilado, muy respetado y querido por sus ex-compañeros.

Si Macbeth levantara la cabeza sería para tomar apuntes. Impactante, violenta y visualmente impecable, Only God Forgives muestra la cara más descarnada de la venganza y el honor de la familia. Nicholas Winding Refn en estado puro.

Como te pille, te reviento.

Julian, un fugitivo estadounidense dirige un club de boxeo en Bangkok, que realmente es una tapadera para traficar con drogas. Tras un ajuste de cuentas, su hermano, Billy, es asesinado. La madre de ambos y jefa de una red criminal viaja con la excusa de repatriar el cadáver de su hijo, pero lo que realmente quiere es que Julian vengue la muerte de su hermano.

Abucheada en Cannes, algo mejor acogida en Sitges y dejando la crítica totalmente dividida. Así se presenta en sociedad Only God Forgives, y, ahora que la he visto, por fin, lo entiendo todo. Nicholas Winding Refn ha parido una obra con sello de la casa, que se admira o se repudia, tal cual. Nos encontramos ante una película en la que no hay cabida para las medias tintas ni para los “peros”.

La iluminada.

Quizá muchos opinen que no hay nada más detrás de toda esa violencia explícita, o que Gosling es hombre de una sola cara, pero, personalmente, me he encontrado con una inteligencia y elegancia visual que me ha engatusado, envolviéndome, como si fuera un caramelo, una historia de venganza y dignidad. La búsqueda de la redención que sólo llega a través de la violencia.

La historia y los diálogos, en algún caso la ausencia de ellos, no es algo que llene por completo, pero desde el primer fotograma, me ha maravillado la importancia que se le ha dado al color y a la composición, aunque, viniendo de un danés, con esa inquietud natural por experimentar con la iluminación, no era de extrañar.

Profundo.

Cada plano está cuidado hasta el extremo de parecer un cuadro del más auténtico Tenebrismo con una iluminación exquisita y terriblemente complicada. Para los que no estén muy familiarizados con el Barroco, comento por encima que el Tenebrismo es una rama del Claroscurismo, representada sobre todo en la obra de Caravaggio o José de Ribera, en la que se conseguía un violento contraste de luces y sombras, forzando la iluminación en determinados puntos o ensombreciendo zonas para reforzar el horror y la crueldad. La vertiente más violenta del Tenebrismo vino de la mano de Artemisa Gentileschi.

Hecho el inciso cultureta de la semana, que creo importante para entender la impresión que ha causado en mí Only God Forgives, tengo que destacar y alabar  la dualidad intrínseca en cada imagen, dando importancia a los espacios, más como si fuera una fotografía que una imagen en movimiento, haciendo, en muchos de los casos, que la propia iluminación sea parte de la decoración.

¡Filtros, filtros!

Por un lado, el contraste de luces y sombras, perfectamente conseguido, donde cada elemento está colocado e iluminado de manera específica para que adquiera el peso que le corresponde en la imagen. Por otro, la dureza del contenido cada plano, que te bombardea la retina mientras el cerebro casi entra en éxtasis por la belleza de la composición y del color. Un color, duro y saturado, que domina la imagen por completo, siempre jugando con el contraste, complementando belleza y violencia, en sucesivos cuadros bicromos.

Winding Refn ha sabido aprovechar el impacto visual de la profundidad de campo, la composición con diagonales y tercios perfectos, y la repetición de planos y cuadros, creando un ritmo interno, que puede resultar lento, pero hace que todo baile al son de una melodía propia, dejándonos espacio para disfrutar entre secuencias así como un estribillo nos deja disfrutar entre las estrofas.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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2 Respuestas

  1. Fernando dice:

    ¿nombrando a Caravaggio en la crítica de una película violenta? ¡así si! La verdad que pinta muy, muy bien y Ryan Gosling me encanta, sobre todo desde Drive *___*

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