ODY-C, de Matt Fraction y Christian Ward

 


Título original:

ODC-Y, vol. 1: Off to far Ithicaa TPB

Editorial: Image Comics
Dibujante: Christian Ward
Guionista: Matt Fraction
Contenido: ODY-C #1-5 (Nov. 2014 – May 2015)
Publicación USA: Junio 2015
Public. España: 
Valoración: Divinidad independiente/10

 

 

No es ningún secreto para nadie que, mi relación con el cómic americano es “mejor poco y lejos”. Vale, si, admito que he coqueteado con la Casa de las Ideas lo suficiente para encariñarme con alguno de sus personajes y he sufrido algún que otro número de la Distinguida Competencia, pero nunca me he atrevido a entrar más allá de lo que sería el umbral de lo mainstream.

Hasta ahora.

En la que es una de las páginas de referencia para conseguir videojuegos tirados de precios, Humble Bundle, hicieron hace ya algo más de un mes una recopilación de un buen puñado de cómics de Image en celebración de su 25 aniversario. ¿Qué mejor ocasión para adentrarme en las oscuras aguas del cómic independiente? Así pues, armándome de valor os presento una de las series que más me ha llamado la atención, os presento…

ODY-C
de Matt Fraction y Christian Ward

La titanomaquia: el fin de los titanes y la creación del panteón.

En un universo donde la madre y padre de todos, Zeus, tras acabar con su padre Cronos y el resto de los titanes, decide eliminar a todos los hombres para asegurar que ningún descendiente se sublevará como ella misma ha hecho, la guerra de Troiia ha acabado. Las valientes guerreras de Acaya han exterminado a sus enemigos y la general Odyssia se dispone a volver a casa tras tan cruento conflicto. Ah, pero las diosas son seres caprichosos y la arrogante Poseidón no permitirá que una miserable mortal se vaya de rositas tras negarle el justo tributo a su magnificencia, haciendo todo lo posible para que el viaje de vuelta a Ithicaa de la soldado y del resto de la tripulación de la nave Ody-C sea todo lo infernal que le permitan sus posibilidades como deidad de las estrellas y caminos celestes.

Ya lo he dejado caer alguna que otra vez por aquí: la mitología helénica me flipa. Es una afición que tengo desde que era (más) joven y, a decir verdad, ya estaba algo saturado. ¿Qué mejor giro de tuerca que convertir una de las historias más conocidas en toda una odisea espacial? Pues eliminar a todo el género masculino, siendo las últimas mortales restantes las mujeres mientras que los miembros del panteón gozan de caracteres tanto femeninos como masculinos. Todo esto conforma una nueva cosmogonía, sí, basada abiertamente en la griega, pero con elementos que la llevan más allá aportando un punto de vista fresco.

Odyssia, en toda su gloria guerrera.

Pero no es únicamente en la temática en lo que se parece a estas antiguas historias, también en la forma de contarla. Matt Fraction opta por utilizar dos narrativas diferentes: La habitual de los cómics cuando la acción se sitúa sobre las deidades, donde la historia está centrada en la diosa Zeus y su obsesión para mantener el poder que arrebató a su padre y tios, y una más próxima a la de la epopeya clásica cuando es Odyssia y su tripulación las protagonistas, que sufren toda suerte de desventuras a causa de la mala fe de Poseidón. Y esto lo hace de una forma perfecta. A diferencia de La Odisea de las Amazonas (una de las nuevas series de DC que me tuve que tragar), Ody-C no parece un intento de emular los relatos griegos, gracias a la forma que tiene Fraction de desarrollar la acción, es uno más de ellos.

El otro pilar que hace que esta titánica obra se sustente es sin lugar a dudas el trabajo de Christian Ward tanto en el arte como con los colores. Es sorprendente el universo visual que crea el artista, tanto a nivel de detallismo con las localizaciones, con un estilo que combina la ciencia ficción más pura con una psicodelia que haría las delicias de cualquier fan de Grant Morrison, como en el trato que da a los momentos de acción y el uso de los colores para las escenas más impactantes. Todo esto con unas composiciones de páginas bestiales que hacen imposible estar menos de media hora observando alguna de ellas como si de un cuadro se tratase. Quizás, lo más impactante sean los diseños de los personajes, sobre todo las diosas, que son todo un derroche de imaginación y que, con un rápido vistazo, resulta fácil identificarlas de inmediato.

No puedo evitar quedarme embelesado por splash-pages de esta calidad.

Esta obra es una gozada para la vista además de un ejercicio de originalidad a partir de una de las que, posiblemente, sea una de las historias más versionadas de nuestra cultura, consiguiendo que un maldito otaco como yo se pregunte por qué pierde tanto el tiempo con shonens de toda la vida.

Mi primera experiencia con Image ha sido inmejorable, con un nivel tanto narrativo como artístico brutal, entiendo muy bien cómo es que los verdaderos entendidos del mundillo (diablillos pelirrojos incluidos) puedan loar tanto a las publicaciones de esta editorial.

Y creedme, esta no será, ni de lejos, la última de la que hablaré.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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