NOCHES OSCURAS: METAL, de Scott Snyder, Greg Capullo y Mikel Janín

 

Título original:
Dark Nights: Metal – The Deluxe Edition HC
Sello: DC Comics
Guionista: Scott Snyder
Artista: Greg Capullo
Entintador: Jonathan Glapion

ColoristaFrancisco Plascencia
Contenido: Dark Nights: Metal #1-6 (Oct. 2017 – May. 2018)

Publicación USA: Junio 2018
Publicación España: Dic. 2017 – Junio 2018 (ECC)
Valoración: Fulcrum Abominus /10 

 

Esta historia va sobre el miedo. Sobre la oscuridad enterrada en lo más profundo de nuestro interior. Justo en ese húmedo recoveco, sepultado, encadenado, pero que aún así consigue que miremos de reojo y nos tenga vigilantes por si, como un volcán eructando lava, acabe saliendo a borbotones. No nuestros demonios, sino nosotros mismos convertidos en todo lo que siempre hemos odiado para acabar engullidos para siempre. El miedo, ese hombre del saco que siempre acecha entre las sombras sin importar cuanta luz nos rodee. Ese miedo, motor de este esperpento, solo es una vaga excusa. Una idea que sobrevuela y nunca llega a ejecutarse. Un bluff bien gordo.

La revelación de la existencia de un multiverso oscuro pondrá a Batman en jaque ante la posible llegada de enemigos de un poder tan desconocido como potencialmente devastador y que además está estrechamente ligado a su propia existencia. El temor que experimentará le hará dar la espalda a la propia Liga de la Justicia, que empezará a sospechar que les esconde un oscuro secreto, para así poder obtener una solución por su propia mano antes de que toda la existencia se vea gravemente amenazada y acabe en una oscuridad perpetua. Aviso, esto va a ser duro y no me refiero al tipo de aleación. Malvenidos a…

NOCHES OSCURAS: METAL
de Scott Snyder y Greg Capullo

Seguramente en la cabeza de Scott Snyder todo tenía sentido. Incluso se veía a sí mismo henchido de orgullo pensando que era el Frank Miller del siglo XXI mientras firmaba en cualquier tienda de cómics abarrotada de gente impaciente por estrecharle la mano y decirle que era el puto amo. Sí. En su cabeza. La cruda realidad es que todas esas ideas que, según sus palabras, empezó a orquestar mientras guionizaba al encapuchado enmascarado en los Nuevos 52, no llegan a conseguir una buena historia, ni quiera regulera, con un hilo conductor interesante. Nada. El anteriormente niño bonito de DC antes de la llegada de Tom King acaba teniendo un choque mortal contra su ego. Spoiler: la derrota es épica.

Si miramos las bases de este horror, es la arquetípica batalla ancestral del mal más antiguo y primigenio contra la voluntad del héroe. Que dicho así suena muy bonito, casi poético, pero no, nada de eso funciona. El error más importante que comete (y por desgracia, recurrente dentro de la editorial) es volver a meter a Batman en todo el ajo porque claro, es un personaje poco explotado y DC está huérfano de personajes interesantes. Todo ronda alrededor del murciélago y su mitología con su típica actitud, su típico trauma y su típico hago-lo-que-me-da-la-gana. Todo muy típico, ¿lo vais pillando? Luego coge conceptos horteras, mal utilizados y sin sentido que van desde la estética infernal de Spawn hasta las mismísimas armaduras brillantes e impolutas a lo Caballeros del Zodiaco pasando por un Megazord destartalado… ¿En serio, Scott?

Sí, Bruce, es un buen resumen del cómic.

Cuando intenta profundizar en los miedos personales y se olvida del circo creado a su alrededor, parece que la historia remonta y empieza a tomar un cariz con más sentido, con un punto de interés pero esa lucidez que se vislumbra acaba desapareciendo. El guionista sabe poner énfasis en inspirar esperanza, marcar una clara luz al final del túnel, pero este monstruo creado está demasiado hambriento para que algo positivo acabe sobreviviendo. Snyder prefiere meter otro bicho raro en tu puta cara y, ¡boom!, volvemos al circo de los horrores. Si al guionista neoyorkino siempre se le tachaba de tener buenas ideas, desarrollos bien llevados, pero finales decepcionantes; aquí empieza como acaba y acaba como empieza: MAL.

La incapacidad de la historia de avanzar mientras avanza es digna de elogio. La sensación de preludio, de prólogo largo e insípido va de número a número que, cuando llegamos al desenlace, solo el hastío permanece impasible mientras la sensación de prisas y desorientación se quedan en la boca. Creo que la inclusión de Sueño en la historia es tan innecesaria como todo lo contrario. Snyder nos lo mete ahí como una alegoría de lo que el cómic nos produce: un sueño eterno. Pocas veces he echado de menos los soporíferos documentales de La 2. Y para más inri, la intención de marcarse un Multiverso a lo Grant Morrison empieza y acaba en la simple coincidencia de un primate con gorro en la historia. Punto y final.

¡Deja el Multiverso de Morrison tranquilo, muchacha!

Los diseños de toda la galería horror-freak, que no son pocos, de la que se nutre Capullo, es de un noventismo bárbaro donde la exageración por las cosas afiladas y enormes eran el pan de cada día. Pero nada de esa bazofia de antaño puede ensombrecer un trabajo de currante como el del dibujante de Schenectady. Se ve que disfruta a los lápices y eso se traslada de forma sobresaliente en cada página. Si ya mantuvo a flote la serie regular de Batman en los Nuevos 52 cuando Snyder sufría de lo suyo, aquí se atusa el bigote like a boss y no baja el nivel en ningún momento. Páginas a disposición del texto cuando es necesario o de lucimiento personal en los momentos donde toca ponerse épico. Parece que desde que dejó la serie del murciélago se ha centrado más en los detalles y ha sabido pulir su estilo. Tiene usted mis dieses, señor Capullo.

El resto del apartado gráfico baila al son del dibujo, consiguiendo destacarlo más si cabe. Hasta en momentos de oscuridad, la paleta de Francisco Plascencia no abandona la luminosidad predominando los colores vivos mientras que las tintas de Jonathan Glapion marcas las líneas al mismo nivel de los demás implicados dejando un conjunto artístico muy vistoso e interesante. Una pena que todo lo demás no acompañe. Incluso las páginas finales de Mikel Janín, que nos tiene acostumbrados a un dibujo soberbio, parecen apresuradas ante la versatilidad de dibujante de la gorra de Black Label Society.

Uy, si salen dinosaurios punkys, esto tiene que estar guay… NO

Este grandilocuente, cósmico, multiversal, todo-cambiará-para-siempre e incoherente evento, que sólo sirve para afianzar a Greg Capullo como un dibujante muy pro, es un pollo sin cabeza cargado de situaciones absurdas que acaba como empezó: de mal en peor y cometiendo un atentado al estilismo de los 90 innecesario, si eso era posible a estas alturas. Scotty, tú antes molabas.

¡Nos vemos en la Zona!

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8 Respuestas

  1. Estoy muy orgulloso de ti, mi joven padawan. Sabía que hacía lo correcto cuando te infecté con Austen…

  2. Carlos padilla soriano dice:

    Por fin alguien habla claro!!menuda patraña se marca el amigo…y ese batman lost!!!!tonterias made in morrison recicladas por este nuevo Mesías llamado snyder..ejem ejem..

  3. chaconator dice:

    a mi me molaba el batman doommsday xd

    • Si la historia hubiera molado, quizá ese estilo/homenaje a los 90 se habría canalizado al lector de otra forma, pero madre mía ese Batman con sus Robins atados con cadenas 😂 ¡Muchas gracias por comentar! 🤘🏼

  4. Manuel dice:

    Bodrio de proporciones bíblicas. Seguramente le han dejado a Snyder hacer este esperpento, porque si no tira de la manta en algún asunto turbio en DC, de otra manera no se explica.

    • Aunque parezca mentira, creo que DC le deja un folio en blanco para que haga lo que quiera, y encima le dan la JLA… y mira que a mi Snyder me gusta pero como ha dicho Iron por línea interna “fue el tuerto en un país de ciegos” 😂

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